Aida Diestro destacada pianista y arreglista

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Por Gislania Tamayo Cedeño | 27 octubre, 2026 |
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El 28 de octubre de 1973, hace 53 años fallece la pianista y compositora cubana Aida Diestro.

Fue fundadora y directora del Cuarteto Las D’Aida, integrado por Elena Burke, Omara y Haydée Portuondo, y Moraima Secada.

Estudió unos meses la carrera de Física-Química en la Universidad de La Habana, sin embargo el lenguaje de las melodías la llevo a estudiar música con su padre, Vicente Diestro, pastor presbiteriano, y los concluyó en un conservatorio privado.

Aprendió técnicamente la música y trabajó, al igual que Isolina Carrillo, Adolfo Guzmán y Orlando de la Rosa, como repertorista de cantantes de radio.

Fue directora del coro de la iglesia donde oficiaba su padre. Sus inicios como artista fueron en la radioemisora Mil Diez, donde actuaba como pianista repertorista; allí conoció a los músicos fundadores del feeling César Portillo de la Luz, a José Antonio Méndez, Tania Castellanos, Luis Yáñez y también al maestro Adolfo Guzmán.

Para ampliar sus conocimientos sobre música visitaba con frecuencia la casa de Enrique González Mántici; estas tertulias fueron decisivas para su futura carrera, y años después, ella recordaría: «Fue el maestro Mántici quien me dio la valentía que me faltaba frente a los prejuicios contra los artistas de aquella época».

En 1952 crea el cuarteto Las D’Aida, integrado por Elena Burke, Omara y Haydée Portuondo, y Moraima Secada, agrupación que a comienzos de la década de 1960 se afirmó entre las principios del movimiento de la cancionística cubana conocido como filin.

Realizó con el cuarteto giras por Venezuela, México, Argentina, Japón, Polonia, Estados Unidos, Francia, Alemania, Rusia, Checoslovaquia, Hungría y otros.

De las manos de Aida salieron verdaderas estrellas. “Yo nunca hice ninguna estrella –recalcaba la maestra-, de un boniato no sale una cantante, esas voces eran naturales, yo solo las encaucé por el mejor camino”.

Omara Portuondo apunta sin rebuscamientos:

Era música de la cabeza a los pies. Tenía un extraordinario sentido de la armonía (…), Además, aparte del montaje de voces, en el cuarteto analizábamos cómo transmitir mejor el contenido de la canción, cómo sentir ese número, para hacerlo sentir a los otros. Era interiorizar de verdad lo que decíamos. Aida repetía: «Deben darle esta intención, decirlo con profundidad». Y nos instaba a analizar los textos. No era cantar por cantar (…). Tenía mucho talento y sabía valorar el de los demás (…).

Las D’Aida eran tan aclamadas que se les podía ver en Tropicana, donde actuaban dos veces por noches y más temprano se les podía escuchar en el Patio del Hotel Habana Libre. A principios de los setenta Aida tuvo la iniciativa de agregar al grupo una orquesta donde aparecieron los tambores batá. Las actuaciones se convirtieron entonces en verdaderos espectáculos.

Aida nació el 21 de diciembre de 1924 en La Habana. Llegó a ser conocida como La Gorda de Oro.

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