Barranca La Lizana: Mirador Vivo de Bayamo

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Por Luis Carlos Frómeta Agüero | 8 agosto, 2026 |
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Bayamo, Monumento Nacional, atesora uno de sus miradores más emblemáticos: La Barranca La Lizana, ubicada en la antigua calle Dolores, hoy Padre Batista, junto a la también histórica arteria Lizana (Elegia Estada), y a escasos pasos de la emblemática Plaza del Himno Nacional.

VISIBILIDAD

Este sitio ofrece una vista panorámica cautivadora del Río Bayamo, con su pendiente suave y muro bajo, que marca el límite físico entre la ciudad y las riberas del referido afluente, sirvió como escenario fundamental en la epopeya independentista cubana, también resume siglos de historia y de memoria local.

Este lugar, uno de los tres accesos, junto a las barrancas de La Luz y La Mendoza, fue por donde el 18 de octubre de 1868, entraron las tropas comandadas por Manuel de Jesús Calvar, conocido popularmente como Titá, dando inicio a la toma de Bayamo: la primera importante victoria del Ejército Libertador durante las gestas por la independencia.

PARTICULARIDADES

Reconocido como un parque-mirador peatonal, es más que un simple punto de observación. Popularmente denominado “El Malecón”, representa un espacio de encuentro cultural, donde las tradiciones locales se mezclan con el pulso contemporáneo de la ciudad.

Desde sus orillas, los bayameses y visitantes pueden apreciar la majestuosidad del río, testigo mudo de siglos de comercio y de resistencia.

Durante los primeros tiempos del período colonial, La Lizana fue el principal lugar de atraco de los barcos que remontaban el Río Bayamo, transportando personas, mercancías e ideas que moldearon el destino de la región.

Este portal no solo fue la puerta comercial de la ciudad, también estuvo estrechamente vinculado a los procesos que definieron la identidad patriótica de Bayamo y Cuba.

EL ENCANTO

Hoy, mientras el sol se posa sobre el agua y los ecos de la historia parecen susurrar entre las paredes antiguas. La Lizana reafirma su lugar como símbolo vivo de la memoria, la cultura y la resistencia bayamesa.

Es, además, un mirador que invita a detenerse, contemplar y recordar,  que cada rincón de esta ciudad guarda el latido de un pueblo, que nunca dejó de luchar.

 

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