
Periodista: ¿En qué situación están las conversaciones entre su gobierno y los Estados Unidos? ¿Cuándo fue la última vez que hablaron y quiénes participan?
Ministro: Sí, las conversaciones continúan, aunque sin mayores resultados, sin reflejar mayores progresos. Ante el sentido coercitivo de la política que hoy aplica muy intensamente el gobierno de los Estados Unidos contra Cuba y por el hecho de que es muy difícil que progresen conversaciones cuando estas están acompañadas permanentemente de amenazas y la aplicación de medidas coercitivas unilaterales, amenazas militares, amenazas de tipo militar o incluso medidas de bloqueo de combustibles que equivale a un bloqueo naval que es un acto de guerra y una sucesión de acciones que constituyen un acto de castigo colectivo según el Derecho Internacional.
Entonces, persiste nuestra disposición a continuar estas conversaciones con la aspiración de encontrar solución a asuntos bilaterales sobre bases de Derecho Internacional, igualdad soberana, en pie de igualdad, sin injerencia en los asuntos internos, sobre la base de respeto mutuo y beneficio recíproco. No debo entrar en demasiado detalle, pero le confirmo que ha habido conversaciones y que la parte cubana mantiene disposición para proseguir.
Periodista: Entiendo que no quiere entrar en algunos detalles específicos, pero cómo están los canales, para entender, son conversaciones presenciales o por teléfono, ¿cómo son?
Ministro: Sí, le decía que prefería no entrar en detalles. Son conversaciones de nivel político en las cuales la parte cubana ha mantenido una permanente disposición a avanzar en la solución de problemas bilaterales, algunos de ellos de larga data y otros derivados del endurecimiento de la política del gobierno estadounidense contra Cuba, que provoca daños humanitarios extraordinarios.
Periodista: Sólo que su Encargada de Negocios en Washington dijo que existen canales como reuniones, llamadas y mensajes de WhatsApp. ¿Puede confirmar eso?
Ministro: Si lo dijo la Encargada de Negocios, no es necesario que haya confirmación de mi parte.
Periodista: ¿Ustedes han conversado este mes, en octubre?
Ministro: Le dije que prefería no entrar en detalles, pero se han mantenido conversaciones en el tiempo sin mayores resultados y espero que continúen.
Periodista: La Casa Blanca ha dicho que tiene que haber un cambio político. Su gobierno ha dicho claramente que eso no va a ocurrir y no es apropiado para conversar sobre un tema así. ¿Dónde hay margen para negociar? ¿Qué está dispuesto a ceder su gobierno si es que algo?
Ministro: Imagine que el gobierno cubano dijera que para conversar con los Estados Unidos debe haber un cambio político en los Estados Unidos. De otra parte, el gobierno de los Estados Unidos no mantiene un rasero único en este tema porque mantiene excelentes relaciones con países que tienen gobiernos y sistemas políticos y sistemas electorales, o incluso carecen de ellos, totalmente distintos a los estándares estadounidenses. En tercer lugar, ninguna diferencia de naturaleza política podría justificar un asedio como el que se produce hoy contra Cuba. Ninguna diferencia política podría ser un pretexto suficiente para establecer un bloqueo de combustibles contra una nación pequeña y amante de la paz; y ninguna razón política podría servir de justificación para actos de castigo colectivo que provocan daño, dolor, sufrimiento, angustia a todas las familias cubanas.
Puedo decirle que nosotros también tenemos preocupaciones con relación al sistema político estadounidense. No nos gusta su modelo de democracia, pero persistimos en la idea de la pluralidad de modelos políticos, de la pluralidad de modelos democráticos, a partir de la pluralidad de culturas que existen en el planeta.
No coincidimos con la idea de que haya un pensamiento único, un modelo único, una cultura única, y menos que ésta sea a imagen y semejanza de la disfuncional democracia estadounidense. Pero este no es asunto de nuestras conversaciones bilaterales. No tiene por qué ser un obstáculo para avanzar en la solución de asuntos bilaterales de larga data o más recientes.
Por ejemplo, Cuba siempre ha tenido la voluntad de tratar temas que son de interés y beneficio para el interés nacional de los Estados Unidos y especialmente para el pueblo estadounidense. Por ejemplo, Cuba ha dado y continuará dando toda su cooperación en el ámbito de aplicación y cumplimiento de la ley, en relación con esfuerzos nacionales o comunes contra el terrorismo, contra el narcotráfico, contra el tráfico de personas, contra el crimen internacional organizado, a favor de una relación migratoria satisfactoria entre ambos países.
Hay numerosas áreas, bueno, todavía están en vigor 22 acuerdos de cooperación bilateral en ámbitos que son del mayor interés de ambas naciones y deberían serlo de ambos gobiernos y nosotros tenemos toda la disposición de continuar los esfuerzos en ese sentido.
Por ejemplo, en el ámbito de la lucha contra el terrorismo, Cuba ha hecho esfuerzos importantes en relación con el último acto de terrorismo contra Cuba, que fue el intento de infiltración en territorio cubano de un comando terrorista fuertemente armado con armamento de guerra, explosivos, equipos de comunicaciones. Hemos ofrecido al gobierno de Estados Unidos investigar de conjunto en esta materia.
Y hay temas antiguos como son, por ejemplo, el tema de las compensaciones mutuas, a partir de las nacionalizaciones realizadas en Cuba a propiedades estadounidenses al amparo del derecho nacional y del derecho estadounidense, reconocidas por la Corte Suprema de los Estados Unidos en el caso Sabatino, por ejemplo, como con arreglo a derecho, pero los propietarios no pudieron ser compensados precisamente por los obstáculos y el antagonismo histórico del gobierno estadounidense. Y en Cuba también hay sentencias de tribunales cubanos que reclaman compensaciones al gobierno estadounidense por daños económicos y humanos contra Cuba en estos 60 años de conflictos bilaterales.
Periodista: Yo creo que su posición es muy razonable, pero la situación es que la Casa Blanca no es necesariamente muy razonable en esta situación, entonces es claro que ellos están pidiendo cambios políticos, cosas que ustedes no quieren conversar sobre eso. Parece que las cosas que están en la mesa para ustedes son sobre, pues, ayuda con terrorismo, cosas así, también tal vez reparaciones y tal vez cosas, reformas económicas. ¿Ellos están pidiendo cosas específicas sobre cambios políticos o cambios económicos en este momento o ellos parecen satisfechos con estas ofrendas de cambios en terrorismo, cosas así?
Ministro: Bueno, es difícil saber, sería una buena pregunta a la parte estadounidense, pero puedo decirle que Cuba está enfrascada hoy en cambios muy importantes en su modelo económico. No como resultado de conversaciones ni solicitudes del gobierno estadounidense, sino a partir de nuestras realidades autóctonas, de nuestra voluntad de asegurar bienestar y prosperidad a nuestro pueblo. Claro que hoy el entorno económico internacional se ha tornado muy difícil por los cambios que se han producido en el mundo; y en segundo lugar, porque la economía cubana tiene que adaptarse necesariamente a esta guerra económica que le impone el gobierno de los Estados Unidos.
Pero yo siempre he pensado que en el ámbito de las relaciones económicas, de inversión, de viajes -no digo turismo porque está prohibido por la ley estadounidense- en las relaciones entre los ciudadanos estadounidenses y Cuba, en el ámbito de la salud, en el ámbito de la industria biomédica o farmacéutica y en otros, hay grandes posibilidades de avanzar en beneficio de ambos pueblos.
Cuba hace pocos meses ha lanzado un programa de cambios en su modelo económico, que no están dirigidos a complacer ninguna petición en este sentido, pero que abren oportunidades adicionales a las compañías estadounidenses para realizar negocios con contrapartes cubanas.
Estos cambios tomarán en cuenta el interés de las compañías estadounidenses sobre la base de su mérito y de su competitividad. Es decir, ni habrá privilegios ni habrá ninguna discriminación para las compañías estadounidenses que deseen aprovechar esta oportunidad.
En el año 2018, viajaron a Cuba más de 600.000 estadounidenses y más de 400.000 cubanos residentes en los Estados Unidos. Alrededor de estos viajes, se desarrolló un negocio privado floreciente, que sin embargo sufrieron después las consecuencias del cese de estas operaciones y la prohibición de estas operaciones. Más recientemente, el gobierno de los Estados Unidos acaba de tomar, como casi todos los jueves alternos, decisiones que restringen aún más el derecho de los estadounidenses de viajar libremente, en particular, el derecho de viajar a nuestro país, al eliminar determinadas licencias que hasta este momento permitían hacerlo, aunque de manera muy limitada.
En Cuba se ha producido un desarrollo muy importante en los últimos años del sector privado, de empresas pequeñas, medianas, de capital totalmente privado. Se han abierto muy amplias posibilidades para los cubanos residentes en el exterior, incluidos los Estados Unidos, para participar de estos negocios y se ofrecen amplias oportunidades a los inversionistas extranjeros.
No habría que permitir ni que Estados Unidos controle sectores de la economía cubana en perjuicio de sus competidores internacionales en esta materia, pero sería bienvenida la presencia de sus compañías que reconocemos como competitivas en la economía cubana. Por ejemplo, en el ámbito de la salud y en el ámbito biomédico farmacéutico, Cuba también tiene ventajas comparativas. Tiene algunas de las vacunas terapéuticas, en algunos casos únicas o entre las más exitosas, para tratar el cáncer de cabeza, cuello y pulmón. Tiene un tratamiento único en el mundo para la diabetes, en particular para evitar las amputaciones derivadas de las úlceras de pie diabético. Tiene muy novedosos medicamentos para tratar enfermedades neurológicas degenerativas, incluido el Alzheimer, y tiene tratamientos de muy amplia naturaleza y experiencia también en la producción de nuevas tecnologías y posee tecnologías hoy únicas.
¿Por qué no favorecer esta cooperación? ¿Por qué privar a los estadounidenses de estas opciones que sabemos que son de interés de compañías estadounidenses o incluso de asociaciones de pacientes, asociaciones médicas o grupos de personas? En segundo lugar, ¿qué pretexto político podría servir para justificar que a un niño cubano con cáncer se le impida acceder a los mejores tratamientos o incluso al tratamiento idóneo específico en el que, en algunos casos, son únicamente estadounidenses protegidos por patentes estadounidenses? ¿Cómo impedir a un niño recién nacido acceder a tratamientos menos intervencionistas para tratar afecciones genéticas cardíacas con dispositivos, tecnologías o equipos médicos estadounidenses que son prácticamente exclusivos en el mundo?
No hay manera de justificar que, de manera políticamente motivada, lo cual es el núcleo de la política estadounidense de este gobierno contra Cuba, que es crear desesperación, angustia, sufrimiento, dolor en la población con el ánimo de desestabilizar el país y provocar un cambio de régimen.
No sé si conoce usted un memorándum de 1960 de un subsecretario de Estado del gobierno de Eisenhower, Lester Mallory, le sugiero que lo busque, fue un documento clasificado durante 30 años pero que sigue siendo la orientación principal de la política estadounidense contra Cuba, que reconoce un apoyo mayoritario del pueblo cubano al orden constitucional que se ha dado en varios, libres y universales referéndums, porque en Cuba la Constitución y las leyes fundamentales se someten a referéndum popular y de manera libremente soberana ha sido escogido por nuestro pueblo.
Ese memorándum reconoce que la manera de enajenar el consenso mayoritario del pueblo cubano es precisamente provocando sufrimiento y que es lo que permite afirmar de una manera técnico-jurídica, no retórica, que el bloqueo económico comercial y financiero impuesto contra Cuba se tipifica como un acto de genocidio según la Convención de Ginebra y tipifica como un acto de castigo colectivo según el Derecho Internacional, el Derecho Internacional de los derechos humanos o incluso el Derecho Internacional Humanitario que se utiliza solo en tiempos de conflicto militar.
El bloqueo de combustibles equivale a un acto hostil, a un acto de guerra según el Derecho Internacional Humanitario que provoca daños humanitarios devastadores. Por ejemplo, los indicadores de salud de Cuba hoy son comparables con los del primer mundo, sin embargo, reflejan esos impactos. La mortalidad infantil, es decir, de niños menores de cinco años nacidos vivos, que es considerada una de las tasas más representativas del desarrollo humano y de la salud y del bienestar de una población, hoy es de 9.9 por cada mil nacidos vivos. Es comparable con los países del primer mundo, pero esa tasa se ha duplicado en los últimos años por efecto de estas medidas de bloqueo extremo, porque nuestra tasa regular estaba en el orden de 4 por mil nacidos vivos.
La expectativa de vida de los niños enfermos de cáncer en Cuba era de las más altas del mundo, era del 85%, ha caído al 65% y los indicadores de salud muestran deterioro en los niveles de inmunización oportuna muy temprana de los niños ante enfermedades transmisibles, en el seguimiento a las embarazadas, con estudios que en el caso de Cuba son muy exhaustivos, en los datos de mortalidad general del país que son efectos de esta política que es cruel e inhuman
a.
Podría haber alianzas de mucho interés entre instituciones estadounidenses e instituciones cubanas que son de las más competitivas del mundo en el ámbito biomédico y farmacéutico para cooperar en estos tratamientos lo mismo para enfermedades transmisibles que para enfermedades no transmisibles. Cuba pudo producir en tiempo récord y con mínimos recursos cinco vacunas contra la COVID-19 que garantizaron la inmunidad de nuestra población y resultados de los mejores del planeta en el enfrentamiento a esa pandemia.
Periodista: La relación entre su país y los Estados Unidos es muy desigual, muy muy desigual. Los Estados Unidos es mucho más poderoso, mucho más rico, tiene mucho más tamaño y ellos están en este momento muy agresivos contra ustedes. Ellos quieren un cambio político y también ustedes no han visto casi ningún aliado llegando para ayudarlos. Entonces es una situación muy muy grave y su población está sufriendo. Entonces, ¿qué es su estrategia para salir de esta situación?
Ministro: Bueno, imagínense qué haría el gobierno de los Estados Unidos si a 90 millas de los Estados Unidos hubiera una súper súper potencia mundial que fuera muchísimo mayor que los Estados Unidos, en la misma proporción en que la economía estadounidense, su Producto Interno Bruto, sus fuerzas armadas, sus capacidades armamentísticas, incluida la existencia de armas nucleares, su territorio, su desarrollo tecnológico, estuviera en esa misma relación. Sería un país que obviamente no existe hoy, precisamente coincidiendo con usted en la enorme desproporción que hay en el poderío de una pequeña nación, un pequeño Estado insular con una economía en desarrollo y sometida a estas circunstancias y esta gran superpotencia nuclear. ¿Cuáles serían las políticas de un gobierno como este en esas circunstancias? ¿Cómo funcionaría la democracia estadounidense en esas circunstancias? ¿Cómo funcionaría la economía estadounidense si esa enorme superpotencia imaginaria que controlara las finanzas, las tecnologías, la economía mundial, tuviera una política de cambio de régimen contra los Estados Unidos?
En segundo lugar, habría que pensar también en cuál sería la situación de otros países de nuestra región o de cualquier otra región, o incluso de países desarrollados, que fueran sometidos a un cerco como éste durante 60 años o que durante los últimos cinco o seis años hubieran sido sometidos a un bloqueo extremo como éste o que durante casi un año se les hubiera impedido recibir suministros de combustible.
¿Cuántos países hubieran aguantado? ¿Cuántos gobiernos quedarían en su lugar? ¿Qué países podrían haber evitado una catástrofe humanitaria? Gente muriendo masivamente en las calles, hambruna generalizada. Sin embargo, Cuba ha tenido la capacidad de impedir eso, de prevenir eso, de resistir y de hacerlo sin claudicar. También yo he escuchado a políticos…
Periodista: Disculpe, pero con respecto, entiendo bien y yo creo que es muy razonable y la pregunta no es sobre la ética de los estadounidenses. Ya hemos escrito que los estadounidenses están haciendo, creando sufrimiento en Cuba, pero la pregunta es cuál es su estrategia para salir de esta situación.
Ministro: Sí, y le estoy respondiendo. Le estoy respondiendo en el sentido de tratar de contribuir a que los lectores del New York Times comprendan que muy pocos países en el planeta habrían podido sostener esta conversación hoy, casi un año después de que se aplicaran las políticas que se han estado aplicando contra Cuba, sobre todo, desde el 3 de enero de este año y sin embargo en Cuba no ha habido una catástrofe humanitaria, hemos podido prevenirla.
La economía cubana no se ha hundido. El Estado sigue siendo eficaz porque la eficacia de un estado habría que medirla considerando estas circunstancias opresivas que se están produciendo. Y le decía que yo noto que algunos políticos estadounidenses, incluso, el Secretario de Estado, por ejemplo, ha estado reduciendo las expectativas en relación con un cambio de régimen inmediato en Cuba. Primero dijeron sería en pocas semanas, después dijeron sería inmediatamente después de lo ocurrido a principios de enero en Sudamérica, después dijeron tan pronto hubiera una pausa en la guerra contra Irán, después dijeron será antes del verano, durante el verano. Alguien dijo en 30 días controlaremos la economía cubana. El presidente dijo tomaremos Cuba, controlaremos Cuba amistosa o inamistosamente de inmediato. Y sin embargo, el Secretario de Estado ahora explica que hace falta paciencia y tiempo, que este es un supuesto problema que tiene muchas décadas y que no se puede resolver rápidamente y ha proclamado, entonces, como el objetivo de este gobierno de Estados Unidos, no el de un cambio de régimen inmediato sino el que Cuba se encuentre en un camino irreversible de aproximación a los intereses de los Estados Unidos.
Entonces ante esta circunstancia, hay que preguntarse bueno cuál es la razón y es una pregunta que me hacen frecuentemente por la que Cuba ha podido aguantar esta presión inédita porque ni ha habido régimen de sanciones en el planeta, en la historia, como el que se ha aplicado históricamente contra Cuba ni ha habido ni existe otro sistema integral de bloqueo y de medidas coercitivas unilaterales contra ningún país como el que se aplica hoy contra Cuba.
No hay por ejemplo ningún país en este momento al que se impida llegar suministros de combustible y no sólo suministros de combustible sino porque se ha actuado contra compañías navieras, es decir, contra compañías marítimas transportistas y las han obligado a no cumplir los contratos firmados y pagados. La mayoría de ellos con bienes perecederos y de primera necesidad como alimentos, medicinas, dispositivos médicos y la mayoría de ellos contratados por el sector privado, por pequeñas y medianas empresas privadas en Cuba y que se encuentran en distintos puertos en el mundo a partir de que las navieras ante las amenazas y las sanciones se niegan a cumplir los contratos y depositarlos en puertos cubanos.
Eso ha puesto en peligro por ejemplo los tratamientos de hemodiálisis en Cuba, de más de 3.000 pacientes. Los tratamientos de hemodiálisis son de vida o muerte y son impostergables y sin embargo, lo hemos podido resolver también. Tenemos un programa económico, como le decía antes, que es parte de nuestra estrategia no sólo de sobrevivencia sino de recuperación del crecimiento de nuestra economía que toma en cuenta como objetivo principal el bienestar de la población, garantizar justicia social, cobertura social, no dejar familias ni personas desamparadas, pero que cambia de una manera importante el modelo económico que seguirá siendo socialista pero que abre muchísimas nuevas oportunidades al capital privado, a los inversionistas extranjeros, a compañías de distintos países, entre las que quisiéramos e invitamos a las compañías estadounidenses que participen de esas posibilidades que se hablan.
En segundo lugar, Cuba recibe una extraordinaria solidaridad internacional que nos alienta y la política estadounidense contra Cuba sufre un enorme descrédito y un enorme aislamiento internacional.
Si nuestra estrategia no funcionara, ¿por qué entonces el pasado mes de enero, después de haber agotado cinco o seis años de medidas de bloqueo extremas, tendría que haberse declarado un bloqueo energético total? Si nuestra estrategia y nuestro Estado no fueran eficaces, ¿por qué en mayo habría que haberse adicionado sanciones secundarias contra todos los países que tienen vínculo con Cuba? ¿Por qué cada jueves alterno habría que aplicar sanciones nuevas, algunas inimaginables, algunas destinadas incluso a impedir la cooperación internacional de Cuba con otros países, como es la cooperación médica internacional de Cuba con países africanos o caribeños, de la cual Cuba no recibe ingresos? Porque Cuba es un exportador de servicios médicos, pero también tiene cooperación de la que no recibe dividendos. Es decir, ¿por qué habría que hacer todo esto si se considera que la estrategia cubana y que el Estado cubano son ineficaces?
Pasado mañana, es decir, mañana y pasado mañana, la Asamblea General de Naciones Unidas va a considerar el tema del bloqueo a Cuba y estoy seguro que va a aprobar con una votación ampliamente mayoritaria una resolución que reclama a Estados Unidos el cese incondicional del bloqueo contra Cuba.
Si nuestra estrategia y nuestra situación no fuera eficaz, ¿por qué Estados Unidos tendría que haberse dedicado en estos últimos meses, desde el mes de junio y en las últimas semanas, en particular, en todo el planeta, a amenazar gobiernos, amenazar cancillerías, sus embajadores desplegados en todas partes, el Secretario de Estado enviando documentos? Tengo algunos de esos documentos en mi poder, algunos los he mostrado ya, otros los mostraré ahora en la Asamblea General, que son documentos terriblemente amenazadores, no solo contra los gobiernos sino incluso contra sus lectores, contra sus destinatarios, porque los amenazan directamente.
Les exigen una lectura muy cuidadosa y una consideración muy detenida, so pena de aplicarle sanciones a los gobiernos y a usted, al destinatario y sus familiares.
Periodista: Entonces, Ministro, me parece que la estrategia entonces…
Ministro: Si la estrategia no funcionara, no estaríamos hablando hoy aquí nosotros.
Periodista: Entiendo, pero, ¿cuál es la estrategia? ¿Es de sobrevivencia? ¿Es para durar? ¿Es para esperar hasta que los Estados Unidos se cansen?
Ministro: La política de los Estados Unidos contra Cuba va a cambiar. Tendrá que cambiar. Es inevitable que cambie.
Periodista: ¿Por qué?
Ministro: En primer lugar, porque los ciudadanos estadounidenses se oponen a ella. Todas las encuestas del año 2026 y todos los estudios de conversación en redes digitales en los Estados Unidos, en particular, en idioma inglés, reflejan alrededor de un 70% de oposición al bloqueo energético y al castigo colectivo. No sé el New York Times, pero encuentro con frecuencia en la prensa establecida estadounidense las palabras “fuel blockade” y “collective punishment”, lo cual es un hecho nuevo. No solo reflejando declaraciones cubanas, sino reflejando el lenguaje de periodistas o de personas estadounidenses.
En segundo lugar, porque la mayoría de los cubanos residentes en los Estados Unidos, aunque muchos de ellos no votan, se oponen también a esta política de castigo colectivo o incluso de amenaza militar contra mi país, igual que los ciudadanos estadounidenses.
En tercer lugar, porque es una política muy vieja que no ha dado el menor resultado. Es decir, esta política durante 60 años no ha hecho avanzar a Estados Unidos, a los sucesivos gobiernos, un milímetro hacia los objetivos que cada uno de ellos ha proclamado. Es una política que ha fracasado por 60 años.
Es una política que se ha extremado a niveles prácticamente bélicos, es una guerra económica durante casi un año, que no ha hecho avanzar a Estados Unidos un milímetro hacia los objetivos de cambio del régimen que proclamó.
Periodista: Pero la política ha durado bastante tiempo también.
Ministro: Mucho.
Periodista: Y entonces la cuestión es, parece que su estrategia es para sobrevivir, para durar, y ustedes están consiguiendo eso. Pero la pregunta entonces es, ¿por cuánto más tiempo pueden sobrevivir?
Ministro: En cuarto lugar, la política tendrá que cambiar porque se contrapone al interés nacional de los Estados Unidos. ¿Cuál puede ser el interés nacional de los Estados Unidos en relación con Cuba? ¿Desestabilizar la cuenca del Caribe? ¿Desestabilizar la zona en que hay enormes inversiones petroleras estadounidenses u otros socios regionales en la cuenca del Caribe? ¿Desestabilizar las rutas marítimas comerciales importantes que alimentan los puertos del este de los Estados Unidos? ¿Desestabilizar la zona del Caribe y Centroamérica? ¿Generar una oleada migratoria descontrolada hacia los Estados Unidos? ¿De qué manera, si se lograra que la economía cubana se hundiera, qué pasaría el día después? ¿Qué ocurriría con relación a Estados Unidos? Pero estoy respondiendo su pregunta, aunque quizás le parezca que lo hago demasiado largo y quizás usted esté apurado.
Pero le decía, contradice el interés nacional de los Estados Unidos. Adicionalmente, solo provoca a Estados Unidos, en materia de política exterior, descrédito y aislamiento. Hace disfuncional el interés nacional de Estados Unidos hacia la región de la América y el Caribe.
Entonces, habría que reconocer que, en estos 60 años, hasta hoy 26 de octubre, la política de Estados Unidos contra Cuba no ha funcionado, y la política de resistencia y adaptación de Cuba ante esa agresión sí ha funcionado y ha sido exitosa. ¿Por cuánto tiempo? Por el tiempo que haga falta.
Antes cambiará la política de Estados Unidos, que los cubanos nos cansemos de defender nuestra independencia, nuestra soberanía, nuestra integridad territorial.
Este es un asunto que viene desde hace más de 100 años. Es decir, este conflicto no surgió con la Revolución cubana. El apetito de Estados Unidos de apropiarse y de dominar Cuba viene del siglo XIX.
Periodista: Muy bien. No tengo prisa, solo que él va a decirme…
Ministro: Es el amigo el que tiene prisa… Comprendo.
Periodista: Y es muy importante para conseguir una historia sobre eso, algunas respuestas específicas y claras. Porque hace cinco meses su gobierno dijo que el petróleo ya acabó en Cuba, pero ahora en octubre ustedes están funcionando. ¿De dónde viene el petróleo y cuánto más?
Ministro: Bueno, casi la mitad del petróleo que necesita la economía cubana se produce en Cuba. Nosotros producimos un crudo que es muy pesado y con una gran cantidad de azufre que no podíamos refinar.
Parte de nuestra estrategia ha sido desarrollar una tecnología propia que nos permite refinar. Este es un hecho. Otro hecho es que nosotros hemos abierto posibilidades al sector privado de hacer importaciones de combustible, que son pequeñas porque el gobierno de Estados Unidos le impide al sector privado hacer importaciones mayores de combustible y aplica restricción tras restricción y obliga a hacerlo solamente en cantidades muy pequeñas, muy limitadas y a precios exorbitantes.
Periodista: ¿Cómo se siente sobre recibir petróleo de los Estados Unidos? ¿Crea una dependencia?
Ministro: Perfectamente.
Bueno, es una idea que no está planteada porque parece que no hay peligro de que la economía cubana se pueda tornar dependiente del combustible estadounidense porque las regulaciones estadounidenses previenen esa posibilidad, lo impiden hasta hoy, ferozmente.
Pero lo que quiero decirle es que para nosotros la presencia en igualdad de condiciones con las compañías europeas y del resto del mundo en la economía cubana sería deseable. Pero en relación con la energía, un factor que nos ha permitido también sobrevivir y no sólo sobrevivir sino incrementar capacidades es que hemos logrado, a pesar del cerco estadounidense, un desarrollo muy importante en tiempo récord de energías renovables, en particular fotovoltaicas. Hoy, durante la luz diurna, más de la mitad de la generación eléctrica que se produce en Cuba se produce de fuentes de energía fotovoltaica. Entonces, es otro factor de adaptación también.
Periodista: Muy bien. Dos más preguntas. Lo otro es que ¿ustedes están contando o esperando que los “midterm elections” en los Estados Unidos van a cambiar su situación?
Ministro: Sería difícil responder. Primero, es un poco hipotética la pregunta porque no sabemos cuál es el resultado de la elección hasta que los contribuyentes, los electores estadounidenses voten ahora en los primeros días de noviembre. En segundo lugar, porque habría que ver cómo la democracia estadounidense va a funcionar en cualquiera de las circunstancias que se produzcan, cualquiera de los resultados que puedan obtenerse.
Pero hoy es una realidad que la mayoría de los electores estadounidenses y la mayoría de los contribuyentes estadounidenses se oponen a esta política. Habría que esperar que, en cualquier caso, tanto el gobierno como el Congreso tomen en cuenta la voluntad de los ciudadanos estadounidenses. Habrá que esperar para saber.
Periodista: ¿Este voto no es parte de su esperanza o su estrategia que la situación va a cambiar?
Ministro: No, un asunto que es totalmente interno de los Estados Unidos no puede ser una variable de nuestra estrategia.
Periodista: Y finalmente, claro, usted ha visto este mensaje de Rubio en el que buscan informantes para la CIA. ¿Qué opina de una estrategia que busquen informantes de esa manera? Y también hoy por la mañana el Embajador de los Estados Unidos en Cuba estaba se reunió con las Fuerzas Armadas y ellos dijeron que hay mucho para hablar sobre Cuba. ¿Cuál es su opinión, cuál es su reacción?
Ministro: Bueno, habría que preguntarle a las contrapartes estadounidenses. Es conocido que, en su momento, además de las conversaciones diplomáticas con el Departamento de Estado, ha habido contacto entre las Fuerzas Armadas estadounidenses y las cubanas y entre la Agencia Central de Inteligencia y sus contrapartes cubanas.
La verdad es que no tengo idea de qué pretende el Secretario de Estado con esas publicaciones que francamente no parecen nada serias, parecen un poco infantiles, y la verdad es que no me explico que el Secretario de Estado se refiera a instrucciones públicas de una agencia de inteligencia pidiéndole a los cubanos reclutarlos masivamente y dándoles indicaciones que parecen más de un filme de James Bond que de la realidad.
Periodista: Para decir esas cosas públicamente, usted cree que ellos están tratando de “psychologically” … tratando de manipularlos o “mess with you guys” en algún sentido?
Ministro: Hay una guerra no convencional contra Cuba que ha sido parte de estos 60 años. Una guerra a la que hoy llaman cognitiva o de cuarta o quinta generación que se pretende librar, no en un teatro de operaciones físico, ya actualmente no sólo en el ciberespacio sino en el pensamiento, en el cerebro de las personas. No va a funcionar porque el pueblo cubano tiene en primer lugar un alto nivel de instrucción educacional. En segundo lugar, porque tiene un muy alto nivel de información y en tercer lugar porque tiene un alto nivel de conciencia política, reconoce quién es el autor de los daños, las consecuencias que sufre, reconoce las causas reales de sus sufrimientos, angustias, privaciones. Tiene un amplio consenso mayoritario a nivel social, intergeneracional. Tiene el sentimiento de que participa de la búsqueda de soluciones, de la búsqueda de salidas, a pesar de que el Secretario de Estado repita que cada vez que Cuba encuentre una salida, cada vez que haya una válvula, el gobierno de EEUU la va a cerrar, la va a cortar.
Pero los cubanos nos sentimos participando de este proceso porque la cultura cubana es autóctona, es poderosa, porque la idea de la independencia y la soberanía de Cuba es ya genética, es parte esencial de nuestra cultura. La determinación de defender hasta las últimas consecuencias a nivel popular nuestra integridad territorial, nuestra Patria, es un asunto cultural ya que comparte la inmensa mayoría de nuestra población.
Pero es cierto que hay una guerra cognitiva muy intensa contra nuestro país que es tan ilegal y tan inhumana como el bloqueo de combustible o el castigo colectivo o el impedir a las navieras que lleguen con su mercancía a nuestro país.
Periodista: Muy bien, muchas gracias. ¿Hay un poco más de tiempo o no? ¿Una más pregunta o qué?
Ministro: Una más.
Periodista: Pues, sobre privatización.
Ministro: ¿Perdón?
Periodista: Sobre la privatización.
Ministro: Privatización.
Periodista: Gracias. “Privatization, privatization”.
Yo creo que su gobierno llama a las reformas flexibilización, no privatización. Pero parece que Cuba está vendiendo acciones de empresas estatales a cubanos y a extranjeros y varias otras cosas, pozos de gasolina ahora están privados, farmacias. Entonces, ¿eso va a dejar Cuba de ser comunista o eso es un cambio real o es algo temporario? ¿Cómo debemos pensar en estas reformas económicas? ¿Es eso un cambio real?
Ministro: ¿Cómo usted describe una economía comunista?
Periodista: Pues, una economía que el Estado tiene control básicamente total.
Ministro: Bueno, en el comunismo se supone que no hay Estado.
Periodista: ¿En el comunismo no hay Estado?
Ministro: Eso escribieron Carlos Marx, Federico Engels y piensan los marxistas.
Periodista: Usted sabe mucho mejor que yo.
Ministro: No, porque usted pregunta desde un prejuicio o desde un eslogan, que espero que no haya contaminado el New York Times, que es catalogar de comunista a Cuba: “Cuba comunista”, “un régimen comunista”, “una economía comunista”. Lo cual desde el punto de vista teórico y práctico es totalmente erróneo. Usted podría entonces preguntar por una Cuba socialista, una economía socialista, etc.
Periodista: ¿Cuba no es comunista?
Ministro: Cuba no es comunista, ni podría serlo. De la misma manera que no ha habido en la historia, ni hay hoy, ningún Estado comunista en el planeta.
En segundo lugar, sí hay Estados socialistas. Hay algunos con los que el actual gobierno de Estados Unidos tiene una excelente relación. Hay Estados socialistas asiáticos con los cuales los Estados Unidos tienen una intensísima relación económica, comercial, de inversión. Tienen una verdadera interdependencia económica y eso me parece muy correcto.
Y eso pone de relieve otra vez el doble rasero en la política estadounidense, que tiene excelentes relaciones con otros países socialistas o Estados socialistas y que tiene excelentes relaciones con otros países que no son socialistas, pero que tienen un sistema político que no tiene nada que ver con la llamada democracia estadounidense.
No solo porque no hay pluralismo de partidos políticos, sino porque no hay ninguno, por ejemplo. Entonces, lo que quiero decir es que los profundos cambios económicos que se están introduciendo en Cuba, los profundos cambios en el modelo económico cubano, lo mencioné antes, seguirán centrados en el bienestar de la población, en particular de las familias y las personas de menos ingresos. Seguirá siendo, estará centrado en políticas sociales de cobertura universal, de protección universal de nuestra población, que es lo que nos ha traído hasta aquí, pero que plantean modificaciones importantes, sobre todo en la distribución de los recursos financieros, los recursos materiales en el país.
Esto incluye un desarrollo, una continuación en el desarrollo del sector privado en Cuba, que va creciendo paulatinamente su peso en la economía cubana. Esto incluye nuevas facilidades, incentivos, nuevas condiciones. Diría condiciones más ventajosas para las contrapartes extranjeras, para la inversión de capital directo en Cuba. Para la administración de activos cubanos, para el aprovechamiento de las ventajas comparativas que Cuba ofrece a las contrapartes extranjeras.
Pero la economía cubana seguirá siendo socialista. El modelo cubano seguirá siendo socialista. Como algunas economías socialistas asiáticas que son muy exitosas y que tienen una estrecha relación económica con los Estados Unidos, pero siempre el bienestar y la dignidad de los seres humanos seguirá siendo lo fundamental. Pero tiene usted razón en el sentido en que no se descarta que algunas empresas estatales puedan privatizarse, como de hecho de alguna manera está ocurriendo ya.
Es parte de ese proceso la conversión a capital accionario o por contribuciones de corporaciones y empresas estatales. Habrá sectores como en todas partes del mundo en que habrá entidades gubernamentales que buscarán tener control accionario. Habrá empresas estatales que buscarán tener control accionario. Como ocurre, por ejemplo, en los ferrocarriles estadounidenses, ocurre en Suiza o en Europa en otros ámbitos, pero si en efecto incluye opciones adicionales para el sector privado.
Pero no es, sería exagerado llamarle a este conjunto de cambios, de transformaciones, un proceso de privatización porque no lo es esencialmente. Incluye privatizaciones, pero no es la privatización lo que distingue esencialmente la transformación en el modelo económico, que seguirá planificando la distribución de recursos a través del mercado con palancas financieras no administrativas y que dará un espacio aún mayor en la formulación de las políticas económicas y en el modelo económico al papel del mercado.
Periodista: Muy bien, muy útil. Entiendo mejor ahora ¿Hay algo más que…?
Ministro: Le agradezco mucho.
Periodista: Muchas gracias a usted.
Transcripción íntegra de las declaraciones del ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, al periodista Jack Nicas, The New York Times
