Camilo Cienfuegos: recuerdo perenne a tu memoria

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Por Gislania Tamayo Cedeño | 28 octubre, 2026 |
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Hoy ríos, mares, arroyos, presas, lagos cubanos saben que te levantas como gigante de los pueblos de América Latina. saben que en cada flor depositada en sus aguas esta tu  pensamiento que nos guía y nos fortalece para hacer el bien y unirnos en cada combate para mantener viva la revolución que forjaste.

Sesenta y siete años hace que de aquel fatídico día saliste para no regresar. El mar jamás te devolvió.

Hoy solo queda tu recuerdo y tu buen andar por la Sierra Maestra, los Llanos del Cauto y tu batalla de Yaguajay.

Hombre con capacidad combativa excepcional, humano, solidario, incondicional a la causa justa de la Revolución cubana desde que conoce en México de los planes que se gestaban para venir a Cuba y consigue contacto con Fidel siendo uno de los últimos elegidos para integrar la nómina de la expedición del yate Granma.

Recibe su bautismo de fuego junto a sus compañeros en Alegría de Pío el 5 de diciembre de 1956.

Ostentaba los grados de teniente y dirigía un pelotón que participó en los combates de El Uvero, Bueycito, El Hombrito y Pino del Agua.

En octubre fue ascendido a capitán. Perteneció a las Columnas No. 1 y No. 4, y fue el jefe del primer pelotón que bajó de la Sierra Maestra a luchar a los llanos de Oriente.

El valor y la inteligencia de Camilo quedó demostrado con el ataque a la planta eléctrica, una posición enemiga en la ciudad de Bayamo y el cerco por numerosas unidades militares del monte La Estrella.

El plan concebido para el ataque a la planta eléctrica no pudo concretarse porque los disparos no penetraron los tanques de combustible de la planta electrógena y no hubo incendio, además de la imposibilidad de recoger armas debido a la iluminación y al lugar demasiado descubierto, según explicó Camilo con franqueza, en parte emitido al jefe de la Revolución.

No obstante, la osada acción provocó en los casquitos 18 ba­jas, entre muertos y heridos; en tanto el grupo revolucionario perdió al teniente Amado Estévez Bou.

En 1958, es ascendido por Fidel Castro al grado de Comandante, y designado para dirigir la Columna No 2 Antonio Maceo, con el propósito de llevar la invasión hasta Occidente.

El 23 de diciembre de 1958, completa el cerco sobre la ciudad de Yaguajay y comienza el combate que se extenderá hasta el 31 de diciembre. Momento decisivo que acelera la caída de Santa Clara y la fuga del tirano Fulgencio Batista.

El 26 de octubre, Camilo Cienfuegos pronunció su último discurso; hizo un llamado a la unidad, y pidió confianza en Fidel y en la Revolución. Dos días después, el 28, tras abortar en Camagüey un complot contrarrevolucionario dirigido por Hubert Matos, salió en avión rumbo a La Habana. Nunca llegaría a su destino.

Camilo se había ganado con creces el cariño y la admiración de su pueblo; por eso mismo éste se volcó en su búsqueda ininterrumpida durante once días, hasta que, con mucho pesar, hubo de aceptar su desaparición definitiva.

Amigo inseparable de Che Guevara, Camilo tuvo el privilegio de recibir altos elogios de este, cuando expresó:

“Camilo fue el compañero de cien batalla, el hombre de confianza de Fidel en los momentos difíciles de la guerra y el luchador abnegado que hizo siempre del sacrificio un instrumento para templar su carácter y forjar el de la tropa… Camilo era Camilo, señor de la vanguardia, guerrillero completo que se imponía por esa guerra con colorido que sabía hacer.”

El valor y la audacia de Camilo fueron factores clave en su desenvolvimiento guerrillero para cumplir misiones decisivas en el desarrollo de la guerra

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