Creciendo juntas

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Por Ismara Pérez Orosco | 23 marzo, 2026 |
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FOTO/ Ismara

Para hablar de féminas reconocidas por su accionar es necesario mencionar a Pilón, donde la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) propone, durante este año, distinguir el trabajo de emprendedoras y entregadas a las tareas de la organización.

Yaritza Mompié Rivero, secretaria municipal de la FMC, alega que existe mucho potencial en este territorio: “Hay quienes hacen carbón, que siembran patios y parcelas; contamos con una fémina que tiene un gran jardín medicinal, entre otras tareas de impacto.

“Son federadas que están desvinculadas, amas de casa, también jóvenes trabajadoras, y así nos estamos enmarcando en reconocer y darle vitalidad a las buenas prácticas”, refiere.

Yaritza comenta que, para los meses venideros,  fortalecerán las estructuras de base en el trabajo preventivo, en la educación a la familia para el cuidado de los menores, en la protección al adulto mayor, además de la atención a las actividades como saludo a fechas trascendentales en diversas instituciones.

“También es importante significar la revitalización de bloques, en las localidades de Manta, La Pesquera, Pino 2; la producción de objetos artesanales, también, en el Consejo Popular, existen mujeres destacadas en la producción de carbón”, indica Mompié Rivero.

Es ineludible que las mujeres realicen actividades en las que se reconozca su labor, más que personas al cuidado de la familia o amas de casa. Deben insertarse en la sociedad y fomentar su estudio y habilidades.

Durante este período de recrudecimiento de las medidas impuestas por Estados Unidos contra Cuba, la FMC en el municipio planea efectuar conversatorios por distintas comunidades y reactivar el Programa de Adelanto de las Mujeres.

Mompié Rivero recuerda que la idea de creación de las Casas de orientación a la mujer y a la familia surgió durante el período especial, creadas por Vilma Espín, y que ahora deben reforzarse, proporcionando información certera a las mujeres en situación de vulnerabilidad o simplemente como un lugar de intercambio.

La FMC en Pilón está inmersa en incorporar a las mujeres a las actividades por el Centenario del Comandante en Jefe Fidel Castro, mediante la presentación de fotos con el Líder Histórico de la Revolución, relato de anécdotas y otras iniciativas.

Con 11 mil 33 federadas, la organización proyecta aumentar el número de afiliadas, además de fortalecer el emprendimiento de las féminas en la agricultura y en el liderazgo, e incorporar a las jóvenes en los programas de adiestramiento.

EN LA CULTURA

Las jornadas de la cultura de los consejos populares de Sevilla y Ojo de Agua han sido dedicadas a federadas destacadas, distinguiendo su accionar en las comunidades.

Yamilda Orozco Pérez, coordinadora de promotores en Ojo de Agua, expone que dedicaron la jornada a Virgen García Fuentes, “siempre está activa dentro de la comunidad y apoya en todo. Estamos trabajando con las féminas empoderadas.

“La cultura en la demarcación trabaja por enaltecer la labor de las federadas, fundamentalmente con las que presentan resultados, sin descuidar a las amas de casa y jóvenes”, expresa Orozco Pérez.

CARBONERA Y MAESTRA

Durante la compleja etapa que vive la nación cubana, afloran talentos ocultos: mujeres que desafían las situaciones difíciles para crecer y demostrar su valía.

Damaris Pérez García, residente en El Marión, junto a su esposo e hijos, labora en la producción de carbón, contribuyendo  a disminuir los efectos de la crisis energética.

“Cuando salgo de impartir clases en la escuela, me alisto para hacer carbón, nos beneficia y también ayudamos a las personas en la cocción de los alimentos”, expone Pérez García.

“Lo comercializamos desde nuestra casa, porque no tenemos transporte. Lo obtienen por un precio módico. Contamos con un horno grande que da alrededor de 30 sacos. En los últimos días, no hemos podido hacer más, porque el viento no es favorable y puede provocar un incendio o desaprovecharse la madera al quemar el carbón”, explica la joven.

Dependiendo de la disponibilidad de madera, el tiempo y los pedidos, producen el carbón cada 15 días o un mes, utilizando el árbol de soplillo, también conocido como leucaena.

“Cortamos la madera en pequeños trozos, se le hace el fogón con un palo en el medio, parecido a una fogata. Cuando el horno está al tamaño deseado, sacamos el palo y por ahí le entra la candela, nosotros lo hacemos con la brasa de otra madera para que queme lentamente. Posteriormente, se tapa con hierba y se tira la tierra. Cuando el horno queda erguido, se hacen cintillos para concentrar la tierra y luego se incendia”, detalla.

Pero la labor no termina aquí. Los productores de carbón deben pasar noches en vela, asegurándose de que el producto se está quemando adecuadamente y para evitar incendios forestales, debido a las chispas. Además, hay ocasiones en las que quema demasiado y puede perder calidad.

Damaris agrega que es un trabajo muy esforzado, pues no cuentan con las herramientas imprescindibles, como mocha, machete, lima, hacha y sacos para envasar el producto; además, carecen de zapatos para andar sobre los afilados troncos.

Damaris se siente orgullosa por representar a la FMC como maestra y carbonera: “Seguiré adelante con ambas profesiones porque siento gran pasión. Me emociona ver el lomerío, cuando estoy en el monte. Además, les inculco a mis alumnos la necesidad de trabajar”.

A pesar de su baja estatura y su complexión delgada, Damaris logra insertarse en la producción de carbón y en la agricultura para el sustento familiar, combinando estas actividades con la formación de las nuevas generaciones.

HILVANAR LA VIDA

Los talleres de adiestramiento constituyen un importante espacio para la preparación y empleo del tiempo libre de las féminas.

En Ojo de Agua, por ejemplo, desde el mes de febrero se inició el curso de corte y costura. La profesora del Centro Universitario Municipal, Ana Deivy Mompié Piña, lo imparte por tres meses.

“El curso surge ante la necesidad de que haya en las comunidades féminas que se dediquen a artes manuales, a realizar procederes que les ayuden, tanto a su economía como en lo personal”, indica Mompié Piña.

“La secretaria de la organización me informó que habían llegado unos patrones de corte y costura, me interesó, pues mi mamá era profesora de estos cursos y yo aprendí ahí y mediante tutoriales en las redes sociales, así que me dispuse a impartir el curso para aumentar este potencial en la zona”, expresa Ana Deivy.

“El taller tendrá 12 encuentros, cuatro de forma semanal, se enseña lo básico: cómo hacer una prenda superior e inferior de hombre y mujer, el arreglo de prendas e ideas que salen del propio curso y que son enriquecedoras”, significa la profesora.

Cuentan con una matrícula de 18 estudiantes, con edades de 15 a 45 años, con frecuencia los sábados y horarios de consulta los lunes en la tarde.

Ana Deivy revela satisfacción: “Me gusta ser profesora y amo coser, entonces uní estas dos profesiones y me siento feliz por ello. Ya terminaron su primera prenda superior y se les nota la alegría, porque al graduarse concluyen con un certificado que les valida trabajar en cualquier centro”, asegura.

En el contexto actual, el curso de corte y costura se presenta como una opción viable para las federadas. Aprenden a coser a mano y, lo más importante, aprovechan el tiempo en algo útil y pueden mejorar sus economías.

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