
Desde 1959, la Revolución cubana impulsó varias medidas de carácter socialista, como la Ley de Reforma Agraria, que afectaban a intereses estadounidenses en la isla.
Como respuesta, la administración de Eisenhower inició una campaña política dirigida a destituir el gobierno socialista recién instaurado. Esta comprendía el bloqueo económico, propaganda contrarrevolucionaria, fomento y apoyo de grupos armados, sabotajes a instalaciones económicas y civiles, filtración de espías; ataques piratas, quemas de campos de caña de azúcar, intentos de asesinato a sus principales líderes; violaciones al espacio aéreo y naval por aviones y navíos de guerra estadounidenses.
El 22 de octubre el presidente norteamericano, John F. Kennedy, al conocer de la instalación y ubicación de cohetes soviéticos en Cuba, aprovecha el momento para anunciar públicamente la imposición del bloqueo naval, para impedir que más misiles llegaran a Cuba y además exigió la retirada incondicional y bajo inspección de los mismos por lo que puso a las fuerzas estadounidenses en estado de alerta máxima.
Se refirió al bloqueo como una «cuarentena», no como un bloqueo, para que Estados Unidos pudiera evitar las implicaciones formales de un estado de guerra.
A raíz de ello comienza el conflicto diplomático entre los Estados Unidos, la Unión Soviética y Cuba en octubre de 1962, llamado la crisis de octubre o la de los Misiles de Cuba.
Conflicto formado a raíz de que Estados Unidos conoce de la existencia de bases de misiles nucleares de alcance medio del ejército soviético en Cuba. Esto fue detectado por los americanos con las cámaras de los aviones Lockhart U-2.
Del 22 al 28 de octubre se vivieron días fuertes en Cuba. El peligro de un conflicto nuclear era real.
Nuevamente los hijos dignos de esta Patria daban su paso al frente dispuestos a defenderla.
Fidel Castro con mucha firmeza adopta medidas urgentes para proteger a la población, las tropas y los principales objetivos militares, políticos y económicos de los posibles ataques aéreos, y combatir sin tregua a los enemigos. Además crear condiciones en las regiones montañosas del país para desarrollar la lucha guerrillera, si el enemigo lograba ocupar algún territorio.
El Comandante en Jefe Fidel Castro aplica la máxima de no dejarse sorprender por el enemigo y aprovecha para hacer pública una declaración de cinco puntos que sí comprendían las garantías y que posibilitarían una paz duradera y respetable.
– Cese del bloqueo económico y de todas las medidas de presión comercial y económica ejercidas por Estados Unidos contra Cuba;
– Cese de las actividades subversivas, lanzamientos y desembarcos de armas y explosivos por aire y mar, organización de invasiones mercenarias, filtración de espías y saboteadores;
– Cese de los ataques piratas;
– Cese de todas las violaciones del espacio aéreo y naval por aviones y navíos de guerra norteamericanos;
– Retirada de la Base Naval de Guantánamo y devolución del territorio cubano ocupado por Estados Unidos.
Por su parte los jefes de Estado soviético- el premier Nikita Jruschov- y el presidente norteamericano Jhon F. Kennedy, deciden sin consultar a la parte cubana el retiro de las armas nucleares. Negociación que no incluía “garantías satisfactorias para Cuba”.
En la noche del 23 de octubre, Fidel compareció, ante la radio y televisión cubanas, y públicamente expresa que el gobierno cubano no tenía obligación de rendirle cuenta al vecino del norte y que ese país no tenía derecho a decidir la clase y el número de armas que Cuba debía tener. Dijo, también que se habían tomado las medidas oportunas para rechazar cualquier agresión directa.
El Jefe de la naciente Revolución Cubana se opuso a la pretensión de Kennedy de inspeccionar el país, porque “(…) jamás renunciaremos a la prerrogativa soberana de que dentro de nuestras fronteras somos nosotros los que decidimos (…) y nadie más”.
La posición de principios de Cuba quedaba bien definida cuando Fidel responde a las declaraciones del Presidente de los Estados Unidos, John F. Kennedy relacionadas respecto a los misiles soviéticos existentes en territorio cubano. “El bloqueo: lo resistiremos. La agresión directa: la rechazaremos”. Luego puntualiza: “Para quitarnos la soberanía hay que barrernos de la tierra”. “Rechazamos toda fiscalización o inspección: ¡Cuba no es el Congo!”.
El 27 de octubre Fidel Castro responde al mensaje del Secretario General Interino de las Naciones Unidas, U. Thant
“Cuba está dispuesta a discutir todo lo que sea necesario sus diferencias con Estados Unidos y hacer todo lo que esté a su alcance en cooperación con las Naciones Unidas para resolver la presente crisis; pero rechaza de plano el acto violatorio de la soberanía de nuestro país (…) / Cuba no es victimaria de nadie, ni ha violado ningún derecho internacional y en cambio ha sido víctima de los actos agresivos de Estados Unidos como el bloqueo naval, y sus derechos han sido ultrajados. / El respeto irrestricto a la soberanía de Cuba es el marco indispensable dentro del cual Cuba puede contribuir con la mayor sinceridad, buena fe y sin escatimar paso alguno a la solución del presente problema (…)”
El 1 de noviembre, del Primer Vicepresidente del Consejo de Ministros de la URSS, Anastas I. Mikoyán viaja a La Habana para conversar con Fidel Castro. En el intercambio analizaron las posiciones de ambos gobiernos y se acordaron puntos de vista con el propósito de solucionar la crisis.
La Crisis de Octubre o Crisis de los Misiles, y también se le conoce como Crisis del Caribe, confirmó la posición de Cuba de defender la soberanía nacional y la integridad de la Revolución.
ECURED //PRENSA LATINA
