Cubanía: raíces de independencia y libertad

Share Button
Por Aldo Daniel Naranjo (Historiador) | 16 octubre, 2026 |
0
La eclosión de Bayamo dotó a la patria de símbolos y tradiciones maravillosas

“Llegar a esta ciudad de Bayamo es reencontrarse con las raíces profundas y legítimas del patriotismo, es tocar con las manos la historia y la cultura de la forja de la nación cubana”, expresaba con desenvoltura el Doctor en Ciencias Históricas, Eduardo Torres-Cuevas, durante una conferencia en la Fiesta de la Cubanía, del 2024.

El prominente académico también insistía en la necesidad de atrapar el hervidero de ideas, proyectos y sueños que movía la generación de 1868, justamente denominados por Martí “Padres fundadores” del alma nacional cubana.

“Todos los sucesos que estremecieron la Patria desde Octubre de 1868 en Bayamo, Manzanillo, Jiguaní, Guisa, Yara, y Vicana, entre otros puntos de la geografía oriental, tuvieron su génesis en el pensamiento y la acción de Céspedes, Aguilera, Perucho Figueredo y Masó, como los líderes más sobresalientes en la región”, comentó.

Entre esos hitos mencionó la creación de la logia Estrella Tropical número 19, la fundación del Comité Revolucionario de Bayamo, el primer canto del himno guerrero, el diseño de una nueva bandera por Céspedes y la toma de la ciudad de Bayamo.

El prestigioso historiador y ensayista aseveraba que los hechos y los hombres protagonistas de tan excepcional capítulo épico constituyen “elevados símbolos del nexo entre la historia y la cultura, la confirmación de que no es posible hacer cultura sin ser patriota, ni ser patriota sin tener cultura”.

LA NACIÓN EN PIE DE LUCHA

En justa apreciación de la dimensión histórica y cultural de la toma de la ciudad de Bayamo por las fuerzas del naciente Ejército Libertador, el 20 de octubre de 1868, acompañada de la entonación de la música y la letra de La Bayamesa, himno patriótico cubano, el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, en su Decreto no. 74, instituyó el 20 de Octubre como Día de la Cultura Cubana.

La marcha guerrera, compuesta por Pedro Felipe Figueredo (Perucho), favoreció la expansión de los sentimientos patrios. En su letra y melodía anida desde entonces la conciencia e identidad de la nación cubana.

En su esencia la nación gana dos nuevas anchuras: “la patria os contempla orgullosa”, expresión de que ser cubano constituía el más alto honor de los nacidos en esta tierra; y “morir por la patria es vivir”, el más supremo sacrificio de un verdadero patriota.

En el canto los bayameses asumen un rol protagónico, por ser los primeros en obrar y sentir la libertad de la patria como su primera necesidad.

En tanto, la toma de Bayamo confirmó la alta capacidad combativa de las huestes patrióticas, dirigidas por el General en Jefe Carlos Manuel de Céspedes. En esta acción tomaron parte destacada más de mil 500 patriotas, bajo el mando de los tenientes generales Perucho Figueredo y Luis Marcano, el general de división Francisco Vicente Aguilera y los brigadieres Manuel de Jesús Calvar (Titá) y Juan Hall Figueredo.

En la colosal victoria fue decisiva la moral revolucionaria, el vehemente deseo de alcanzar la independencia y gozar de los derechos universales del hombre. La moral que es justicia de la causa, nobleza del ideal, impulsa a conquistarlo todo. Ella obliga a la superación de cada uno y a la solución de los problemas existentes.

Y ahí es donde Céspedes, Aguilera y Perucho Figueredo, entre muchos más próceres, jugaron un papel decisivo, porque ellos fueron y son siempre una gran fuerza moral. Todos ellos fueron grandes independentistas, republicanos y demócratas, sobre todo conscientes de los derechos inalienables del pueblo.

En la obra de cada uno de los se encuentran las críticas profundas al sistema monárquico, la explotación colonial, al modelo esclavista y a las ideas anexionistas. Para trasformar aquella vetusta sociedad de tantas desigualdades fomentaron los valores morales de la sociedad republicana y democrática.

Desde este punto de vista ellos sientan las bases del gran espíritu y la gran tradición de la cual surgieron los revolucionarios de la epopeya independentista.

Del mismo modo, la Revolución de 1868 engendró un poderoso movimiento de masas y un enorme desarrollo de la conciencia política. Las filas patrióticas crecían muchísimo. A la semana del alzamiento Céspedes la calculaba en más de 30 mil combatientes n los regimientos y batallones del Ejército Libertador.

El movimiento popular y los objetivos a alcanzar pusieron en tensión a las clases y grupos sociales a causa del desmontaje de las viejas estructuras políticas y administrativas. En el ayuntamiento de Bayamo por vez primera sentaron plaza como regidores las personas negras y mulatas, correspondiendo ese honor al músico y compositor Manuel Muñoz Cedeño y al albañil José García.

HUELLAS DEL HUMANISMO REVOLUCIONARIO

Si se aplica el principio de que las masas son las hacen la historia, debe ahondarse mucho más en las fuerzas motrices del movimiento emancipador. Poner de relieve el papel de los campesinos, los artesanos, los trabajadores manuales, los intelectuales, los obreros agrícolas  y los esclavos recién liberados.

Si esa gesta pudo alcanzar algunos de sus objetivos fue por el coraje, la decisión y la combatividad del pueblo. A la par de la lucha separatista crecía el movimiento social, de las masas explotadas y sufridas. Una lucha librada en circunstancias muy difíciles, con carencia de recursos bélicos, lo que la convierte en una proeza.

En todo su armazón se respira la fragua y sostén de una cultura nacional, legítimamente cubana. Los patriotas forjaron la cultura propia, sin dejar de tener los componentes de lo universal. Hija de raíces sólidas, fructificaba en cada pelea, en cada símbolo y en cada controversia ideológica. Aun así le aportaron a la cultura lo esencial: el sentimiento y el fragor de la lucha por la independencia.

Ha sido una cultura pletórica de rasgos humanos, creativos, inclusivos y solidarios. Es muy respetuosa de la diversidad, pero ajena a la conformidad superficial. Supo avanzar llevando consigo lo mejor de sus protagonistas, visionarios y heroicos.

Ellos tuvieron el mérito histórico de recoger el valor espiritual y moral  del pueblo, gestado durante décadas desde las entrañas del colonialismo. Esos contenidos los procesaron creativamente y erigieron una espiritualidad auténtica e irreductible, de la cual no se puede desistir porque sería renunciar ser cubano.

A pesar de sus limitaciones sociológicas e incluso gnoseológicas, las que existen en toda gran historia, la vanguardia independentista ocupa el más alto sitial de las virtudes cínicas cubanas.

En Bayamo se palpa la historia por doquier. Pero asumir sus hechos y figuras de 1868 es, sin dudas, acercase mucho más a las raíces de la revolución, a las tradiciones y a las identidades del país.

La cubanía en su cuna, la cual simboliza no solo que somos, sino que expresa la permanente voluntad de defenderla, incluso hasta el último aliento. Cubanía con cultura y cultura con cubanía, como símbolo de la generación que puso a la nación de pie y la guió por el camino de la libertad y la justicia social.

Hoy, que Cuba disfruta de su independencia y soberanía debeos recodar más que nunca a los que comenzaron a luchar por la independencia hace 158 años, a los que hicieron suyo los gritos de grito de ¡Independencia o Muerte! y ¡Patria y Libertad!

FUENTES: José Maceo Verdecia: Bayamo (1936); Colectivo de autores: Bayamo en el crisol de la nacionalidad cubana (1996); Armado Hart Dávalos: Cubanía vs. Plattismo (2017).

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *