Desafíos en el campo

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Por Erika Gamboa González (Estudiante de Periodismo) | 6 septiembre, 2026 |
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DESDE EL MUNICIPIO YARA, CAMPESINOS Y DIRECTIVOS CUENTAN LOS RETOS QUE ENFRENTA LA PRODUCCIÓN DE ARROZ, EN MEDIO DE LA SITUACIÓN COMPLEJA DEL PAÍS

Fotos / Erika Gamboa González (Estudiante de Periodismo)

El amanecer en el campo, en estos últimos meses, no solo está acompañado del canto del gallo. Desde muy temprano, se escucha a un campesino quejándose porque no tiene fertilizantes para la cosecha; el vecino de al lado no hace más que castigar a sus bueyes con largas jornadas de trabajo, porque ya estos animales han sustituido a los tractores en la preparación de la tierra.

En el corazón del campo, donde el sol acaricia las espigas doradas de arroz, la situación complicada del país se siente como un peso aplastante. Los agricultores que durante años han cultivado este grano, afrontan un panorama desolador que ha transformado su labor cotidiana en una batalla.

UN GOLPE DURO

Uno de los principales obstáculos para los productores de arroz en Cuba es el aumento vertiginoso de los costos de producción. La inflación y la escasez de insumos han afectado gravemente su capacidad para cultivar eficientemente.

Según un informe del Ministerio de Agricultura, los precios de fertilizantes y pesticidas han aumentado hasta un 70 por ciento.

Yunier González Rodríguez, agricultor por más de 20 años, comparte su experiencia: “Antes podíamos comprar fertilizantes a precios razonables; ahora son inalcanzables. Esto nos obliga a reducir las áreas sembradas y a buscar alternativas”.

Por consiguiente, esa realidad ha llevado a muchos productores a depender de métodos tradicionales, que no siempre garantizan los rendimientos necesarios. “Acceder a insumos agrícolas es muy complejo por los precios; no todos pueden comprarlo, lo que limita la producción.

En tiempos de crisis, su determinación y creatividad son testimonio del espíritu indomable de nuestro pueblo expone Ramiro González Piñeiro / Fotos Erika Gamboa González (Estudiante de Periodismo)

En estos casos, se utilizan variedades de bajos insumos y alto potencial de rendimiento, combinado a un ciclo corto de producción, que no supera los 100 días, es muy buena alternativa”, expone Ramiro González Piñeiro, presidente de la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Manuel Gamboa.

El aumento elevado del precio del petróleo, combustible indispensable en la preparación de las tierras ha dejado más de 50 caballerías sin sembrar, provocando una disminución notable en la producción.

“En años anteriores la producción arrocera, en Yara, sobrepasaba las 40 mil toneladas de arroz húmedo en cáscara; hoy solo se alcanza unas nueve mil, un 22 por ciento del total, muy deprimida”, comenta Ángel Hernández, presidente municipal de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños.

INICIATIVAS DE SOSTENIBILIDAD

A pesar de los desafíos, hay iniciativas en marcha. La cooperativa agrícola José de la Paz, en el consejo popular Mateo Romás, ha implementado prácticas agroecológicas que incluyen el uso de abonos orgánicos y sistemas de riego eficientes.

Carlos Pérez, su presidente, explica: “Hemos visto mejoras en nuestros rendimientos, al utilizar métodos más sostenibles. Es una forma de reducir costos y cuidar el medioambiente”. En estas circunstancias, los campesinos han recurrido a “mañas” agrícolas que ya no se utilizaban con frecuencia, entre estas, la tracción animal para la preparación del suelo, el corte a mano, y para la nutrición del cultivo la aplicación de bioproductos, fabricados localmente con muy buenos resultados, en ausencia de fertilizantes inorgánicos, como la urea, muy demandado.

La utilización de materia orgánica y otros compuestos ricos en minerales y aminoácidos esenciales para la plantas ocupan el primer lugar en el listado de productos indispensables en tiempo de crisis.

El Gobierno ha comenzado a reconocer la importancia de estas prácticas sostenibles e implementa programas para apoyar a los que decidan adoptar este enfoque. Sin embargo, muchos agricultores todavía sienten que estos esfuerzos no son suficientes.

ESPERANZAS EN EL HORIZONTE

Cuba ha adoptado medidas para mejorar al sector arrocero, incluyendo subsidios para insumos y capacitación técnica para los agricultores; pero muchos productores consideran que estas alternativas resultan insuficientes.

María Antonia Rodríguez, miembro de una cooperativa en La Martí, expresa: “Necesitamos más apoyo técnico y financiero. Sin eso será difícil salir adelante”.

A pesar de los obstáculos, hay un sentido de esperanza entre los productores. Con el apoyo adecuado y la implementación de prácticas sostenibles, el futuro del arroz en Cuba podría ser más prometedor.

Las iniciativas comunitarias ya dan frutos, y algunos agricultores están viendo mejoras en sus cosechas. La producción de arroz se encuentra en una encrucijada, enfrentando desafíos significativos pero también con signos de resiliencia y adaptación.

Mientras, los agricultores continúan luchando por mantener este cultivo esencial vivo, conscientes de que su trabajo no solo alimenta a sus familias, sino también al país entero.

En tiempos de crisis, su determinación y creatividad son testimonio del espíritu indomable de nuestro pueblo. Pie de Ramiro: Ramiro González Piñeiro

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