Un día como hoy 3 de septiembre, pero de 1951, fallece en La Habana Ernestina Lecuona y Casado, hija del periodista Ernesto Lecuona Ramos.
Nacida en la ciudad de Matanzas el 16 de enero de 1882, cuando todavía era niña, su familia se radicó en la capital cubana, donde comenzó los estudios de piano en la Academia del Centro Asturiano.
En 1897, a los 15 años de edad, Ernestina compuso su primera obra, Luisa (habanera), que ese mismo año fue publicada por la editorial de Anselmo López y distribuida ampliamente en Cuba y España.
Fue autora, instrumentista o acompañante de prestigiosos cantantes líricos nacionales y extranjeros en radioemisoras y teatros. Compuso valses, criollas, boleros, canciones, congas, danzas y guajiras que, en diversos casos, alcanzaron difusión a nivel internacional. Independientemente de textos suyos, empleó en sus piezas versos de varios poetas cubanos y argentinos. Varias de sus creaciones musicales tuvieron notables intérpretes al ser cantadas, por ejemplo, por Esther Borja, Pedro Vargas, Tito Guízar y Rita Montaner, entre otros.
Ernestina acompañó a su hermano Ernesto Lecuona, prestigioso músico cubano, en giras a México, Argentina, Perú, Chile, Uruguay, Puerto Rico y Estados Unidos, en las que, en reiteradas oportunidades, tocaron a cuatro manos en estaciones de radio y coliseos.
Entre otros ejemplos, cabe destacar su actuación en el concierto de música cubana organizado en 1948 por Lecuona en el Carnegie Hall de Nueva York.
La muerte de Ernestina, acaecida el 3 de septiembre de 1951, provocó una de las etapas más tristes en la vida de Ernesto Lecuona. Animada por una especie de amor maternal, Ernestina siempre antepuso a sus méritos profesionales, a la gloria personal, el disfrute de los éxitos del hermano más pequeño.
Ella fue su incomparable guía y confidente, la que le disipaba los desalientos derivados de un fracaso artístico o sentimental, la que en tantas ocasiones supo orientarle los caminos más propicios.
