
El 6 de junio de 1961 quedó inscrito como una fecha decisiva en la historia institucional de la Revolución cubana, al crearse el Ministerio del Interior (Minint) por orden del Comandante en Jefe Fidel Castro.
Bajo la dirección del Comandante Ramiro Valdés Menéndez, aquella iniciativa comenzaba a tomar forma con la misión de agrupar, reorganizar y fortalecer las fuerzas encargadas de preservar la seguridad del Estado, el orden interior y la tranquilidad ciudadana; además, no surgía de manera improvisada, con el propósito de desmontar el aparato represivo heredado de la dictadura de Fulgencio Batista.
En esa línea, anteriormente, el 5 de enero de 1959, nació la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) y, posteriormente, el 26 de marzo, de ese mismo año, se integraron los servicios de contrainteligencia e inteligencia del Ejército Rebelde en los Órganos de Seguridad del Estado.
Esas decisiones respondían a una realidad concreta: la joven Revolución enfrentaba una intensa ofensiva política, militar y propagandística. Por tanto, esa reorganización era una necesidad estratégica, y la Ley No. 940, aprobada por el Consejo de Ministros, formalizó su creación, adscribiéndole direcciones generales que hasta entonces funcionaban bajo otras estructuras.
Entre estas, figuraban el Departamento de Información, que pasó a denominarse Departamento de Seguridad del Estado, la PNR y la Policía Marítima, además de asumir funciones antes atribuidas al Ministerio de Justicia. Con ello se consolidó un organismo capaz de articular la defensa interna del país en condiciones excepcionales.
UNA FUERZA NACIDA DEL DESAFÍO
La creación del Minint ocurrió en medio de una escalada de agresiones impulsadas desde Estados Unidos contra Cuba. En ese escenario, asumió una función central como escudo institucional frente a un enemigo que apostaba abiertamente por la caída del proceso revolucionario.
La historia de la institución quedó así ligada de manera inseparable a la defensa de la soberanía nacional. Junto con las Fuerzas Armadas Revolucionarias, enfrentó desde conspiraciones internas y redes terroristas, hasta campañas de espionaje y planes de agresión internacional.
La historia del Minint también ha sido escrita por notables combatientes, muchos de ellos convertidos en símbolos de valor y lealtad, como el capitán Eliseo Reyes (San Luis), el Comandante Tony Santiago y los Cinco Héroes cubanos, entre otros.
Con el paso del tiempo, el Minint amplió sus misiones.
Sus estructuras empezaron a abarcar el orden público, la protección vial, la prevención y extinción de incendios, la custodia de fronteras, los servicios migratorios, el control penitenciario, la protección de personalidades y la defensa de los recursos forestales.
UN BALUARTE EN TIEMPOS NUEVOS
Aunque las funciones del Minint se despliegan en un contexto muy distinto al de 1961, sigue siendo igualmente complejo. Las nuevas tecnologías, las redes sociales, la circulación de información manipulada y presiones económicas externas, han dado lugar a formas renovadas de confrontación política y mediática.
Asimismo, las dificultades derivadas del bloqueo y las nuevas medidas de asfixia económica por parte del Gobierno de Estados Unidos, junto a los efectos de la pandemia de la Covid-19, dejaron un panorama más difícil.
El trabajo del Minint involucra no solo a combatientes uniformados, sino también a especialistas, técnicos, investigadores, guardabosques, custodios penitenciarios, personal de migración y bomberos, entre otros, que sostienen funciones sensibles para la seguridad nacional.
A seis décadas y media de su fundación, la institución permanece como pieza fundamental en la arquitectura del Estado cubano. Su historia resume buena parte de las tensiones, desafíos y respuestas que han marcado a la Revolución desde sus inicios y, al mismo tiempo, refleja a un país que convirtió la defensa de su soberanía en prioridad permanente.
