Esteban Borrero Echeverría: brillante orador y destacado pedagogo

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Por Gislania Tamayo Cedeño | 26 junio, 2026 |
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Es Profesor, médico y poeta camagüeyano. Se le considera uno de los precursores del Modernismo latinoamericano y una importante figura de las letras en Cuba en el período de transición del siglo XIX al XX.

Nace en Camagüey el 26 de junio de 1849, hace 177 años. Su padre, Esteban de Jesús, poeta destacado y simpatizante de la libertad de su patria, tuvo que emigrar y dejar en una situación incómoda a la familia.

Con catorce años, Esteban Borrero es ayudante en la Comandancia de Ingenieros de Puerto Príncipe. Por su buen desempeño, se hace acreedor de una beca para estudiar Ingeniería en Madrid.

Su mal estado de salud en ese momento, no le permite el acceso a una carrera universitaria. No obstante, funda una escuela nocturna para adultos a la que asisten personas blancas y negras.

Se incorpora a la gesta independentista iniciada en 1868, junto con su madre que le acompaña en la manigua redentora, crea dos escuelas para la superación de los insurrectos. En esa tarea es auxiliado por discípulos suyos incorporados a la Guerra de los Diez Años.

En la contienda bélica contra España se destaca en los combates, lo que avala su ascenso al grado de Comandante del Ejército Libertador. Después de la guerra se ganó la vida como zapatero y panadero

Es hecho prisionero por tropas españolas, que lo envían a su ciudad natal y le prohíben que ejerza como maestro.

En La Habana, comienza otra importante etapa de su vida: su vocación por la medicina. Profesión que inicia y culmina con éxito en la especialidad de cirugía.

Por sus méritos, obtiene una plaza de médico municipal en Puentes Grandes donde va a residir con su esposa Consuelo Piedra Agüero.

Aunque no le es posible incorporarse físicamente a la guerra preparada por José Martí, parte a La Florida como exiliado y desde allí continúa aportando a la independencia de Cuba.

En el destierro, su familia contribuye a la causa independentista cosiendo ropa para los mambises y recopilando fondos para la Revolución del 95, al mismo tiempo que él revalida su título de médico, ejerce como maestro y tributa a la causa de la libertad de Cuba.

Es nombrado delegado extraordinario de la República de Cuba en Armas en Costa Rica y El Salvador, y ministro del Gobierno Revolucionario en Centroamérica, y a la vez es catedrático en San José de Costa Rica.

En 1899, ve la luz su libro “Lecturas de Pascuas” y luego publica otros trabajos de marcada valía ética.

Con la emergencia de la neocolonia, divulga “El ciervo encantado”, en el que se asoma a Cuba amenazada por el imperialismo yanqui.

También pública su libro “El amigo de los niños”, que durante mucho tiempo fue texto de lectura de la enseñanza primaria.

Allí, escribió: “Es necesario educar instruyendo. En otras palabras, es necesario despertar, fomentar y dirigir por modo simultáneo las capacidades intelectuales, y las que arrancan de la sensibilidad moral”.

Alcanza la condición de profesor en la Escuela de Pedagogía de la Universidad de La Habana. Funda y dirige «El Colibrí» y es redactor de «El Oriente» y «El Triunfo». Colabora en la «Revista Cubana», «El Fígaro», «La Habana Elegante» y la «Revista de Cuba».

También colabora en diversas publicaciones periódicas científicas, como la «Crónica Médico-Quirúrgica de la Isla de Cuba», el «Boletín de la Sociedad Antropológica de la Isla de Cuba» y la «Revista de Ciencias Médicas de La Habana».

Es considerado uno de los grandes intelectuales de la historia de nuestro país, eminente escritor y hombre de ciencia, brillante orador y destacado pedagogo.

Se priva de la vida el 29 de marzo de 1906, en San Diego de los Baños, provincia Pinar del Río.

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