
Nace el 20 de junio de 1926, Fernando Álvarez Pérez, hijo de Ramón Álvarez y Emilia Pérez, es el más pequeño de los cinco hijos de este matrimonio.
Para enfrentar sus necesidades económicas trabaja en un Bar cerca del aeropuerto donde, como siempre había deseado, puede ver los aviones despegar y aterrizar.
Siempre se mostró como un hombre de izquierda y aunque no militaba en el Partido Socialista Popular, adoptó una posición cercana a la del partido.
Después del asalto al Cuartel Moncada ingreso al Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo). Posteriormente se convierte en un activo colaborador del Movimiento 26 de Julio, y como tal, aprovechando su condición de piloto, transporta armas en su aeronave, que serían utilizadas en los distintos frentes de lucha, muchas de ellas venían destinadas al ataque al Palacio Presidencial el 13 de marzo de 1957.
Utilizó su auto para transportar explosivos, mimeógrafos, sténcils, papel, medicinas de difícil adquisición para los guerrilleros revolucionarios en la Sierra de los Órganos.
El 28 de octubre de 1959, participa de manera incansable en la búsqueda de Camilo Cienfuegos quien había desaparecido a bordo de una aeronave.
Es seleccionado para realizar distintas misiones para trasladar delegaciones de alto nivel. Forma parte de la tripulación que conduce al Comandante Ernesto Che Guevara a Punta del Este.
El 27 de marzo de 1966, a las 6.15 PM se inicia el fatídico vuelo 905 el mismo fue objeto de un intento de secuestro por el ingeniero de vuelo Ángel María Betancourt, quien poniendo en juego la vida de numerosos pasajeros, entre ellos las de 14 niños, asesina a Edor de los Reyes Martínez Arias, miembro de Ministerio del Interior y al Capitán Fernando Álvarez Pérez, quien frustra el acto de piratería. De igual forma dispara sobre el copiloto Evans Rosales Bressler a quien logra herir.
El Capitán Fernando Álvarez Pérez, inmortalizó la frase:” Avión que sale conmigo, regresa conmigo, Y para llevarme el avión que yo esté piloteando. Hay que matarme”
Esta expresión convertida en forma de actuar y de luchar, constituye un valioso legado a modo de ejemplo digno a imitar por nuestro pueblo, y en especial por nuestra juventud.
El secuestro de la aeronave conmocionó al pueblo cubano que junto a los Órganos de la Seguridad del Estado participó en el descubrimiento y la captura del asesino.
El entonces Ministro de la Fuerzas Armadas Revolucionarias, Raúl Castro Ruz , declaró:
“Yo sé que nunca como ahora ha sentido el pueblo tantos deseos de que se capture a un prófugo de la justicia revolucionaria”
En horas de la mañana del 11 de abril finalmente, después de múltiples esfuerzos a los que se sumaron todas las fuerzas del país es atrapado el asesino Betancourt en la Iglesia Convento de San Francisco, tan pronto se conoció la captura, el pueblo se congrega en las inmediaciones del lugar instando a que el mismo fuera conducido al paredón.
