
Boris Luis Santa Coloma, había nacido el 9 de diciembre de 1928, en el poblado de San Nicolás de Bari, en la provincia La Habana. Huérfano de padre, tuvo que comenzar a trabajar desde muy joven para ayudar al sustento de su familia.
Cursa sus primeros estudios en su pueblo natal y después la enseñanza media superior en el Instituto Nro.1 de La Habana, matriculando luego la carrera de Ciencias Comerciales.
Para ganarse el sustento, labora en diferentes lugares en la capital hasta que consigue trabajo en la agencia Frigidaire, donde realiza actividades sindicales ganándose el respeto y simpatías de sus compañeros, al mismo tiempo se busca problemas con la administración por defender los derechos de los trabajadores. Hasta que fue despedido.
El contacto con la clase obrera le hizo comprender la realidad de la situación social existente en Cuba.
Cuando ocurre el golpe de estado del 10 de marzo de 1952 movilizó a los empleados para participar en un mitin de repudio al régimen que se imponía por la fuerza.
Posteriormente le escribió una carta al dictador Fulgencio Batista, emplazándolo a que exhibiera su finca Kuquine que era producto de la malversación y el robo cuando había estado en el poder unos años antes.
Era sencillo, honesto e incansable luchador por la justicia, la igualdad y la libertad de Cuba. Rápidamente fue identificado como un joven que anhelaba una patria libre y soberana. Es el momento que se une a un grupo de jóvenes con sus mismos ideales.
Fue escogido para formar parte de la Dirección Civil del Movimiento que se había gestado bajo la dirección de Fidel Castro y Abel Santamaría.
Al partir hacia Santiago de Cuba se despide de su madre diciéndole que viajaría a la playa de Varadero en Matanzas.
En Santiago de Cuba en el cuartel Moncada se batió duramente hasta que Fidel ordena la retirada ante el inconveniente de poder tomar el cuartel.
Logra ponerse a salvo, pero preocupado por la suerte de los demás combatientes que se hallaban en el Hospital Saturnino Lora, fue a ayudarlos y cayó prisionero.
Trasladado hacia el cuartel fue sometido a atroces torturas, que no lograron doblegar su entereza revolucionaria y fue entonces que resultó vilmente asesinado.
Ramiro Valdés Menéndez denunció con valentía en el juicio por los sucesos del Moncada que Boris Luis no murió en combate, sino que fue asesinado.
