
Granma es una de las 15 provincias de Cuba, todavía joven y pujante, con un amplio espectro de vida política, económica, social y cultural.
Surgida a raíz de la última división político-administrativa, aprobada en 1976, lleva el nombre de Granma, en memoria al yate blanco de la libertad, en el que llegaron desde México a Los Cayuelos, en las costas de Niquero, los 82 bravos para el reinicio de la insurrección antibatistiana.
Para su proclamación fue celebrado un acto nacional en La Demajagua, en Manzanillo, el domingo 7 de noviembre de 1976, presidido por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz. Ante más de 15 mil pobladores, el Máximo Líder de la Revolución anunció que la anterior provincia de Oriente se subdividía en cinco provincias: Guantánamo, Santiago de Cuba, Holguín, Las Tunas y Granma.
Para que cada una tuviera una sólida economía y un sistema social concreto solicitaba: “Es necesario que el Partido de cada nueva provincia y los órganos del Poder Popular de cada nueva provincia, se preocupen mucho, analicen, estudien, promuevan investigaciones, en la búsqueda de recursos naturales y en el análisis de las posibilidades de esos recursos naturales”.
En aras de una mejor comprensión de la división político-administrativa señalaba que cada líder territorial debía adquirir el máximo de conocimiento de sus posibilidades, de sus líneas posibles de desarrollo, y luchar, plantear e insistir correctamente en el desarrollo de esas perspectivas.
Con fe en el progreso integral de las provincias, por el esfuerzo de sus dirigentes y trabajadores, Fidel expresó: “Es para nosotros un motivo de muy íntima satisfacción, próximo a cumplirse el XX aniversario del Granma, proclamar que la provincia de Oriente no se dividió, sino que se multiplicó, y que entrega a la Patria cinco nuevas vigorosas y pujantes provincias. Es un homenaje digno de La Demajagua, digno del Granma y digno de la Sierra Maestra. Les deseamos todo el éxito y las victorias que estamos seguros que ustedes obtendrán”.
La nueva provincia, la quinta en extensión del país, surgió de la integración de las históricas regiones de Bayamo y Manzanillo, es decir, el valle del Cauto y el Guacanayabo, incluyendo la Sierra Maestra.
La conformaron 13 municipios: Bayamo, Guisa, Jiguaní, Cauto Cristo, Río Cauto, Buey Arriba, Bartolomé Masó, Yara, Manzanillo, Campechuela, Media Luna, Niquero y Pilón.
RAÍCES HISTÓRICAS
A partir de 1959, en los primeros años del Gobierno revolucionario, junto con la Reforma Agraria y los ambiciosos planes de desarrollo agrícola y ganadero, impulsados por el Estado, empezaron los cambios en la organización territorial. En marzo de 1963, fueron creadas las regiones, como eslabón político y administrativo intermedio entre los municipios y las provincias, con el interés de mejorar el sistema organizativo y de dirección de las actividades económicas, fundamentalmente, la agricultura.
La región Bayamo-Cauto-Jiguaní contó con nueve municipios, en tanto la región Manzanillo-Campachuela-Niquero tuvo 14. La extensión y población de los municipios tendió a homogeneizarse en todas las provincias, con una media nacional de casi 30 mil habitantes.
A veces queda en el olvido que existió la región Sierra Maestra, la que abarcó municipios del macizo montañoso, como Guisa, Buey Arriba, Las Mercedes y Guamá.
En diciembre de 1975, el Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba se pronunció por modificar la organización territorial del país, suprimir el eslabón regional, aumentar el número de provincias y reducir el de municipios.
La Constitución de la República de Cuba, aprobada en febrero de 1976, después de una amplia consulta popular, en su Artículo 102 define: “El territorio nacional para los fines político-administrativos, se divide en provincias y municipios; el número, los límites y la denominación de los cuales se establece en la Ley”.
En correspondencia con esta política, el Consejo de Ministros aprobó la Ley 1304, Ley de la División Político-Administrativa (DPA), el 3 julio de 1976, quedando el territorio nacional dividido en 14 provincias y 169 municipios, incluyendo el municipio especial Isla de la Juventud, con expresión de sus nombres y de su distribución en el territorio nacional.
Esta reorganización tuvo en cuenta el desarrollo económico y social alcanzado, el incremento de la población y el interés de que existiera una relación más cercana entre los órganos locales y los órganos centrales del Estado. La supresión de las regiones posibilitaba una participación más efectiva de la población en la gestión de gobierno en la instancia municipal.
Detrás de semejante diseño territorial figuraron grupos de planificadores físicos, geógrafos, economistas y políticos para su concreción en el croquis nacional.
En Granma, la comisión organizadora estuvo presidida por Pedro García Lupiáñez y conformada por Daniel Rodríguez Verdecia, Eduardo Arias Vázquez, Néstor Díaz, Rubén Moreno (Benchi) y Alcides Reymot Tito, entre otros.
En estas actividades desempeñaron un papel muy importante los dirigentes del Partido en Oriente, Armando Hart Dávalos, integrante del Buró Político y primer secretario; Ursinio Rojas Santiesteban y el Comandante Guillermo García, miembros del Comité Central; y Roberto Bello Tabares y Eddy Almaguer Carracedo.
El discurso pronunciado por el Comandante en Jefe Fidel Castro, en La Demajagua, para celebrar la constitución de las cinco nuevas provincias en la región oriental, expresó: “Hoy nos reunimos para declarar oficialmente constituidas las cinco nuevas provincias de la región oriental, quedaron constituidas además las asambleas provinciales en todo el país”.
Ampliando el tema sobre la centralidad territorial y la selección de la capital provincial de Granma, subrayó: “… Se discutió mucho cuál debía ser la capital: si Manzanillo, si Bayamo. Méritos históricos tenían ambas, cualquiera de las dos merecía ser la capital de Granma. La decisión se tomó, teniendo en cuenta las características geográficas, de comunicación…”
En esa parte del discurso se precisa que hubo una amplia y fructífera discusión para escoger, finalmente, a Bayamo como capital de la provincia de Granma. La decisión, además, tuvo en cuenta su significación histórica en la formación de la nacionalidad cubana, la ubicación casi al centro del territorio escogido, la Carretera Central, los ferrocarriles e importantes unidades económicas.
RUMBO A LA INSTITUCIONALIZACIÓN
En paralelo con el trabajo de la DPA, corría el proceso de institucionalización del país, luego de más de 15 años de tanteos y experiencias de Gobierno revolucionario.
El Comité Central del Partido y el Consejo de Ministros consideraron factible la creación de nuevas formas del Poder Popular, con la Ley 1269, del 3 de mayo de 1974. Trazó la formación y elección de los Órganos del Poder Popular, de modo que las masas quedasen incorporadas institucionalmente a la dirección estatal y administrativa y que el pueblo formase parte directa de los órganos del Estado.
Del 29 al 31 de julio de 1976 se realizaron las reuniones de vecinos, donde se formaron las asambleas de nominación de los candidatos a delegados a la Asamblea municipal. Del 10 al 17 de octubre, en primera y segunda vuelta, tuvieron lugar las elecciones de los delegados de circunscripción. Y, el 31 de ese mes, se constituyeron las asambleas municipales del Poder Popular.
La Asamblea del Poder Popular de Granma fue instalada el 7 de noviembre, procediéndose a formar su estructura. Salió electo presidente Pedro García Lupiáñez; vicepresidente Alcides Reymot Tito y secretario Rafael Fernández Fernández. El Comité Ejecutivo fue integrado por Ángela Vázquez Rodríguez, Ivo Aguilera Fajardo y Julio Gómez, entre otros.
La identidad del granmense se construye día a día.
Aunque viene de un pasado rico en luchas y tradiciones, la adopción del nombre no es tan añeja. Sus fuentes nutricias las constituyen las rebeldías indias y esclavas, las guerras de independencia, los potentes movimientos obreros y campesinos, la lucha clandestina y las epopeyas del Granma y de la Sierra Maestra.
FUENTES: Alfredo Mateo Domingo: Historia de la división político-administrativa de la isla de Cuba, 1607-1976 (1977); Reynold Rassi: Cuba: Nueva División Político Administrativa (1981); y Olga Fernández: Cuba: participación popular y sociedad (1996).
