Hombres del 26: Abel Santamaría Cuadrado

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Por Gislania Tamayo Cedeño | 19 julio, 2026 |
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Abel Santamaría Cuadrado participó de manera decisiva en la organización y desarrollo del ataque al cuartel Moncada el 26 de julio de 1953 en Santiago de Cuba.

Fue el segundo jefe del Movimiento revolucionario creado por Fidel para llevar adelante la lucha revolucionaria contra la dictadura existente en Cuba.

En 1947, cuando contaba 20 años, se trasladó para La Habana con el propósito de continuar sus estudios pero como era un joven sin recursos fue necesario que buscara trabajo. Entonces empezó primero a laborar en las oficinas de la textilera Ariguanabo.

En 1950 ingresó en el Instituto de Segunda Enseñanza donde cursó hasta el tercer año.

Milita en las filas del Partido del Pueblo Cubano, Ortodoxo. Desde que en 1952 se produjo el golpe de estado de Fulgencio Batista, Abel condenó al régimen dictatorial.

En unión de otros jóvenes con inquietudes revolucionarios comenzó a editar un boletín clandestino titulado Son los mismos que tenía el propósito de poner de relieve que los que habían usurpado el poder eran iguales, o hasta peores, que los corrompidos gobernantes que había padecido Cuba hasta ese instante.

El primero de mayo de 1952 conoció a Fidel Castro al participar ambos en un acto que se efectuaba en el cementerio Colón en La Habana para rendir homenaje a un joven que había sido asesinado el año anterior en el país.

A partir de entonces hubo un acercamiento entre ambos y se identifican plenamente con los objetivos que ambos perseguían.

De esa amistad Jesús Montane Oropesa expresó… fue sorprendente cuan rápidamente se identificaron los compañeros Abel Santamaría y Fidel Castro. El primero pasó a ser desde los inicios el segundo jefe de nuestra joven organización (…)

Fidel comienza entonces a visitar el apartamento donde vivía Abel. Ambos se identifican plenamente en el empeño de organizar a un grupo de jóvenes para llevar adelante la lucha contra la tiranía batistiana.

El apartamento donde residía se convirtió en sede de reuniones y en el transcurso de los meses él desempeñó un papel relevante en la organización de las acciones que después se realizaron el 26 de julio de 1953 en Santiago de Cuba y Bayamo, respectivamente.

Desde finales del mes de abril de 1953 Abel se trasladó hacia la ciudad de Santiago de Cuba con el objetivo de preparar la granjita conocida históricamente como Siboney que se había logrado alquilar para que dicha edificación sirviera para esconder las armas y uniformes, así como igualmente fuese utilizada como punto de reunión de los revolucionarios que llevarían a cabo el asalto al cuartel “Moncada”.

Fidel, habló a los asaltantes en la aurora del 26 de julio en Santiago. Seguidamente lo hizo Abel y les dijo:

Aquel día Abel expresaría: …Es necesario que todos vayamos con fe en el triunfo; pero si el destino es adverso estamos obligados a ser valientes en la derrota, porque lo que pasó allí se sabrá algún día y nuestra disposición de morir por la Patria será imitada por todos los jóvenes de Cuba. Nuestro ejemplo merece el sacrificio y mitiga el dolor que podamos causarles a nuestros padres y demás seres queridos. ¡Morir por la Patria es vivir!

En horas de la madrugada del 26 de julio Fidel le encomienda a Abel que dirija un número más pequeño de combatientes que tendría como misión ocupar el hospital Saturnino Lora.

Abel en principio no está de acuerdo con Fidel porque deseaba también ir en el grupo que se dirigía directamente al cuartel.

Ante la insistencia de Fidel, que deseaba proteger a Abel, éste fue hacia el hospital Saturnino Lora. Desde allí sostuvo el enfrentamiento a las tropas de la dictadura hasta que se les agotaron las balas.

Al no poder salir del hospital tanto él como el resto de sus compañeros, por hallarse rodeada la instalación con los soldados, fueron detenidos, trasladados hacia el cuartel Moncada, sometidos a bárbaras torturas y finalmente asesinados.

Sólo pudieron conservar la vida su hermana Haydée y Melba Hernández quienes también participaron en la ocupación del citado hospital.

Menos de tres meses después, el 16 de octubre de 1953 en su alegato defensa conocido como La Historia me Absolverá, en el juicio por las acciones llevadas a cabo el 26 de julio de ese año, Fidel destacó las cualidades de Abel Santamaría a quién calificó como “el más generoso, querido e intrépido de nuestros jóvenes.”

Abel se convierte, guiado por Fidel en un asiduo estudioso de las cuestiones políticas, económicas y sociales. Estudiaba y leía las obras de Martí, de Marx y Lenin.

Fidel y Abel estaban convencidos de que la Revolución por reanudarse, vencería todos los obstáculos y triunfaría.

Bibliografia

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