La creación de la provincia de Granma venía caminando como una necesidad, como una utopía, desde comienzos del siglo XVIII, entre los contrapunteos del centralismo, el federalismo y a autonomía territorial e incluso la independencia colonial.
Los más preclaros prohombres de Bayamo, demócratas y liberales, desde marzo de 1814, convocados para celebrar elecciones para elegir los diputados a las Cortés españolas, plantearon abiertamente la independencia política y administrativa de los poderes de Santiago de Cuba y de La Habana.
Llevadas a cabo el 13 de marzo de 1814 obtuvo el por el departamento oriental el abogado Esteban Tamayo y Pardo y como primer suplente el abogado holguinero Miguel Reynaldo. Por Puerto Príncipe fue ratificado don José Varona y por La Habana el obispo don José Díaz de Espada.
Entre las peticiones del Cabildo de Bayamo al congreso español estaría la formación de una Capitanía General independiente. Para la formación de la nueva provincia quería el rescate de los antiguos territorios de Bayamo, la cual incluía las comarcas de Holguín, Guisa y Jiguaní. Además, en su seno contaba con dos poblaciones en franco proceso de desarrollo, Manzanillo y Las Tunas, y avizoraba el fomento de un pueblo en Niquero.
De esta forma se alcanzaría en el área propuesta un monto de más de 68 mil habitantes, cifra superior a cualquier comarca de la Isla, descontando La Habana. Mediante esta petición los terratenientes y hacendados del valle del Cauto aspiraban a una Diputación Provincial, una Real Intendencia de Hacienda, una Real Universidad en el convento de Santo Domingo y un legislador en las altas esferas políticas.
Este paso constituía la reacción viable frente a las ataduras de La Habana y Santiago de Cuba. Para defender la economía y la sociedad local encauzaron la voluntad política en un centro regional, Bayamo, capaz de resguardar los intereses en el centro-sur oriental.
Frente al habanacentrismo y la voluntad portuaria de los santiagueros, que imponían la aceptación de sus privilegios, Bayamo reivindicaba su autonomía como modo de resguardar las economías del interior y encontrar el enlace y la cohesión de los diversos intereses particulares.
El plan era ser dueña y soberana de sus destinos en el valle del Cauto, el Golfo del Guacanayabo y la Sierra Maestra, con las vías comerciales de los puertos que había logrado habilitar en Cauto Embarcadero, Manzanillo y Gibara.
Sin embargo, esta aspiración no prosperó por los fuertes intereses de las oligarquías de Santiago de Cuba y La Habana y la política centralizadora de España.
DOS NEGATIVAS MÁS
La pretensión volvió a aflorar en la división política-administrativa, proclamada por el Gobierno español en de junio de 1878. Pero tampoco se tuvo en cuenta porque solo se constituyó la provincia de Oriente en la vasta región del este de Cuba y en la geografía del valle del Cauto aparecieron los municipios de Bayamo, Manzanillo y Jiguaní.
En la las sesiones de la Cámara de Representantes, julio de 1911, el brigadier bayamés y diputado José Ángel Fernández de Castro presentó el proyecto de crear la provincia de Bayamo, integrada por sus originarios territorios al fundarse la villa, el 5 de noviembre de 1513.
No pudo ser concretado a causa de los poderosos intereses regionales de Santiago de Cuba, como capital provincial, y los obstáculos puestos, sobre todo por los políticos de Holguín, los que presentaron iguales inquietudes pero con esa zona como centro hegemónico.
No obstante, en esos tiempos se consiguió la creación de los municipios de Niquero y Campechuela, más que por el monto poblacional por los fuertes intereses azucareros.
UNA REALIDAD PALPABLE Y PUJANTE
Finalmente, el sueño de ser provincia se conquistó el 7 de noviembre de 1976 al cuajar la provincia Granma. Para orgullo de sus habitantes llevó el nombre glorioso del yate de la libertad, el que trajo a la costa de Niquero desde México a Fidel Castro 82 expedicionarios, encabezados por Fidel Castro, en diciembre de 1956.
De este manera, aquellos 82 titanes del Granma se convirtieron en miles de granmenses.
Muchos desafíos desató esta trascendental medida: en primer lugar, la construcción de la identidad del granmense, nueva y singular; segundo, el equilibrio económico y social de sus 13 municipios; tercero, la institucionalización de la sociedad granmense; cuatro, el sistemático progreso económico, social y cultural; y quinto, el quehacer revolucionario de sus dirigentes políticos y gubernamentales acompañados del empresariado y la intelectualidad.
Los granmenses, gente sencilla, laboriosa y solidaria, lograron conquistar tres primer lugar en la emulación fraternal por las efemérides del Moncada y el Céspedes, en 1982, 2006 y 2019. En los dos primeros se escucharon las sabias y alentadoras palabras del Comandante en Jefe Fidel Castro, principal artífice de sus más destacados resultados en los campos de la agricultura, la educción, el deporte, la cultura y el turismo, entre otros.
Las potencialidades de Granma en su economía son enormes para seguir adelante. Ellas demandan inteligencia, voluntad y capacidad creativa para ser encausadas por el camino correcto.
