Jorge Anckerman Rafart: el más fecundo compositor de Cuba

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Por Gislania Tamayo Cedeño | 22 marzo, 2026 |
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En el barrio del Santo Ángel, en La Habana, nace el 22 de marzo de 1877, el que años después devendría  como pianista, contrabajista y director de orquesta, autor de boleros, rumbas, claves; pregones, criollas, guajiras, danzones y danzas; Jorge Anckerman Rafart.

De origen humilde, transcurrió su infancia en compañía de sus padres, Esperanza Rafart y Carlos Anckermann.

Comenzó estudios de música con su padre, quien fuera violinista, clarinetista y pedagogo.

A los diez años de edad ya formaba parte de un terceto, y en 1892, con sólo quince años, era director musical de la compañía de bufos de Narciso López, un militar y político venezolano leal al imperio español,   con esta compañía realizó una gira por México.

Tras presentarse en ciudades de varios estados mexicanos, la compañía parte rumbo a California para presentar su espectáculo ante la comunidad latina.

Regresa a Ciudad México, donde durante dos años se dedica a impartir lecciones de música. A los diecisiete años escribe la partitura de su primera obra teatral, La gran rumba (parodia de la revista española La Gran Vía), que se estrenó en el teatro Tacón, de La Habana.

Da a conocer sus composiciones al público habanero con una pequeña orquesta que forma, con Luís Casas Romero en la flauta, para acompañar proyecciones de películas silentes.

En 1908 se estrena en ese escenario la parodia, Napoleón, con libreto de los hermanos Robreño y música de Jorge Anckermann. Al año siguiente, se pone en escena La segunda república, también con partitura suya, y libreto de su hermano Guillermo.

En 1909, Anckermann obtuvo el primer premio en un concurso convocado por el Ayuntamiento de La Habana, con su obra Aires cubanos.

En septiembre de 1911 el maestro Manuel Mauri abandona su plaza en el Alhambra, por desavenencias con los empresarios, y fue al “hijo del viejo Anckermann” a quien se convocó apresuradamente para dirigir la orquesta y salvar la temporada de La revolución china (con libreto de Federico Villoch). Jorge Anckermann permanece como director musical del coliseo hasta que éste cierra sus puertas en 1935.

Anckermann transcribe durante años obras de compositores populares que no sabían escribir música, sobre todo de la trova; o instrumentaba, para la escena de Alhambra, composiciones de Alberto Villalón, Rosendo Ruiz, Manuel Corona, Graciano Gómez, Eusebio Delfín y Sindo Garay.

En varias de sus crónicas Alejo Carpentier se refiere a la faena de Anckermann como músico, elogia sus trepidantes danzones, que servían de preludio a los espectáculos, y asegura “que sabía contrapunto y fuga, que sabía instrumentar”.

Rodrigo Prats también se refirió a la música de Jorge Anckermann, expresando: La música de Anckermann fue siempre inspirada, fresca, joven. Su obra póstuma, la canción bolero Bésame, bésame, así lo acredita. El más fecundo y más cubano.

El catálogo del Seminario de Música Popular, señala que fue autor de más de quinientas partituras, y de 1159 números musicales.

Compuso y produjo piezas de zarzuelas y comedias, las que abarcan un catálogo de más de 400 obras, al igual que boleros. Según especialistas, fue el creador de la gustada Guajira criolla, pieza que jamás puede ni podrá faltar dentro del repertorio de lo más genuino de lo Cubano. ​

Entre sus números más recordados están El arroyo que murmura, Flor de Yumurí, Un bolero en la noche, El quitrín y Galleguíbiri-Mancuntíbiri (rumba). Sus danzones El país de las botellas y La isla de las cotorras, que sirvieron de oberturas a obras del teatro Alhambra, eran empleados aún con ese fin por compañías de teatro vernáculo cubano que recorrían la isla por la década de 1950.

En su obra El arroyo que murmura en la que señaló:

El arroyo que murmura

Y que la luna retrata

Cuando sus rayos de plata

Atraviesan la espesura

El sinsonte de voz pura

Que alegra el monte y el llano

La palma de verde guano

Que al son del viento se mece

Y que suspirar parece

Ese es el punto cubano

Anckermann fue calificado como uno de los compositores cubanos más prolíficos de todos los tiempos. Rodrigo Prats se refirió a la música de Jorge Anckermann, de la siguiente manera: La música de Anckermann fue siempre inspirada, fresca, joven. Su obra póstuma, la canción bolero Bésame, bésame, así lo acredita. El más fecundo y más cubano.

Jorge Anckermann, falleció en La Habana el 3 de febrero del año 1941.

 

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