José Martí, Estados Unidos y su pensamiento antiimperialista

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Por Juan Farrell Villa | 18 mayo, 2026 |
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Hoy, volvemos a resaltar la  vigencia  del pensamiento antiimperialista  de nuestro José Martí, máxime cuando enfrentamos tiempos complejos y difíciles, de amenazas  y acecho constante de agresión militar del Gobierno de los Estados Unidos contra la Mayor de las Antillas y su pueblo.

Veedor profundo de los problemas desde su época,   Martí alertó sobre todo de lo que podía oponerse a los anhelos de  libertad y  soberanía  por la que  tanto  hemos luchado generaciones  de cubanos durante muchos años.

El Apóstol de la Independencia comprendió primero  que todos los grandes hombres de la época, el peligro  que representaban los sueños imperiales de  Estados Unidos  de Norteamérica contra Cuba  y las repúblicas latinoamericanas.

El  27 de  julio de 1881, en carta  a Fausto Teodoro de Aldrey, Martí escribe: De América soy hijo: a ella me debo. Y de la América, a cuya revelación  sacudimiento y fundación  urgente  me consagro, esta es la cuna: ni hay para labios dulces, copa amarga: ni el áspid muerde en pechos varoniles, ni  de su cuna reniegan hijos fieles¨.

Más adelante, les señala a los pueblos de América:

¨De una parte hay en América un pueblo que proclama  su derecho de propia coronación  a regir por moralidad geográfica, en el continente,  y anuncia, por boca  de sus estadistas, en la prensa y en el púlpito, en el banquete y en el Congreso, mientras pone la mano  sobre  una isla y trata de comprar  otra, que todo el norte de América  ha de ser  suyo, y se le ha de reconocer derecho imperial del itsmo abajo…

La política de los Estados Unidos con respecto a Cuba y al resto de las Antillas no difiere, en sus propósitos, de la seguida  hasta el continente latinoamericano. En época  tan temprana como 1805, Thomas Jafferson  declaró que ¨… comenzaba a considerar toda la corriente del Golfo  como agua jurisdiccional  norteamericana (…) ¨, y más  tarde afirmó que ¨…en caso de una guerra con España, los Estados Unidos, se apoderaría de Cuba.¨

En  1823 James Monroe, padre adoptivo  de la  doctrina intervencionista del mismo nombre, expuso  que ¨agregar Cuba  era lo que necesitaban los Estados Unidos para que la nación  americana  alcanzará  el mayor grado de interés(…)

En abril del propio año, John Quincy  Adams, a la sazón  Secretario de Estado y verdadero padre de la Doctrina  Monroe, escribió: ¨ Hay  leyes de gravitación  política,  como leyes  de gravitación física, y Cuba separada de España tiene que gravitar  hacia la Unión , y la Unión en virtud  de la propia ley, no iba a dejar de administrar  en su propio seno. No hay territorio extranjero  que pueda compararse para los Estados Unidos como la Isla de Cuba. Esas islas de Cuba y Puerto rico  por su posición  local, son apéndices  del Continente Americano,  y una de ellas, Cuba, casi a la vista de nuestras costas, ha  venido a ser de trascendental importancia para los intereses políticos  y comerciales de nuestra Unión¨.

Así,  con predicción meridiana,  el Héroe Nacional cubano,  antes de morir el 19 de mayo de 1895,  en Dos Ríos,  en carta a su amigo mexicano Manuel Mercado le manifestó:

“(…) ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país, y por mi deber —puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo— de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América.

“Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso. En silencio ha tenido que ser, y como indirectamente, porque hay cosas que para lograrse han de andar ocultas, y de proclamarse en lo que son, levantarían dificultades demasiado recias para alcanzar sobre ellas el fin”.

Material consultado: el militante comunista/Mayo 1976

 

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