
La Demajagua, lugar a pocas leguas de Manzanillo, sede del ingenio azucarero del mismo nombre, propiedad de Carlos Manuel de Céspedes fue el escenario donde este dio inicio a la primera guerra por la independencia de Cuba.
Aquí comenzó el proceso de abolición de la esclavitud, lugar primero de la nación cubana, por estas razones el sitio se considera como “Templo de la Patria”.
Es 10 de Octubre de 1868, a media mañana, Céspedes lanzó el grito de independencia en el batey de su ingenio Demajagua. Se convertía en el jefe de la revolución que recién comenzaba a fraguarse.
Justo un sábado hace 158 años hoy, a las 10 de la mañana se jura ante la bandera cubana, luchar hasta alcanzar la libertad de la Patria.
« ¿Juráis vengar los agravios de la patria?».
«Juramos», respondieron todos.
Repican las campanas para llamar a los esclavos que pronto se agolpan a su alrededor.
“Ciudadanos: hasta este momento habéis sido esclavos míos. Desde ahora sois tan libre como yo. Cuba necesita de todos sus hijos para conquistar su libertad e independencia: los que me quieran seguir que me sigan: los que se quieran quedar que se queden, todos serán tan libres como los demás.”
Así comenzó esta primera guerra independentista que duró 10 años y tuvo un carácter nacional-liberador, democrático y antiesclavista.
Carlos Manuel durante el acto de juramento de su bisoña tropa revolucionaria el 10 de octubre de 1868 expresó: “Yo, por mi parte, juro que os acompañaré hasta el final de mi vida, y que si tengo la gloria de sucumbir antes que vosotros, saldré de la tumba para recordaros vuestros deberes patrios y el odio que todos debemos al gobierno español. Venganza, pues, y confiemos en que el cielo protegerá nuestra causa
La acción del bayamés Carlos Manuel de Céspedes arrastró a los demás patriotas. La región oriental se convirtió en una llama perenne de libertad. Iniciaba la primera de nuestras guerras por la independencia. Los negros esclavos eran libres.
Las palabras de Carlos Manuel de Céspedes resuenan en La Demajagua: “Ciudadanos ese sol que veis alzarse por la cumbre del Turquino, viene a alumbrar el primer día de libertad”.
