Del matrimonio formado por Blas Alsina y Dolores Álvarez nació hace 131 años Adosinda María Alsina Álvarez, el 5 de noviembre de 1895, en el poblado de Bueycito, en el oriente cubano.
Su procedencia viene de una familia de clase media con una buena entrada económica. Disfrutó la compañía de tres hermanos: Amparo, Rodolfo y Godofredo.
Su niñez fue feliz, era alegre y muy responsable. Le gustaba cantar, recitar, era obediente, respetaba las personas mayores, sentía un gran amor por las plantas y los animales.
Gustaba del uso de los buenos modales. No toleraba las groserías, ni los juegos de mano, vestía ropas con mangas, sayas largas, zapatos altos y cerrados, se peinaba con bucles, su pelo era largo y sedoso, de mediana estatura, con un carácter fuerte, pero dócil y dulce.
Contrajo nupcias con el señor Carlos Roca, del que nacen 4 hijos llamados Carlos, Graciela, Dolores, y María Luisa, a los cuales educó y enseñó conductas de cortesía y respeto a los demás.
De pequeña leía libros de aventuras y hechos históricos. Como preferencia estuvo siempre en su mente el de ser maestra y cuando concluye el bachillerato se inclina al hábito de educar y enseñar a los demás.
Estudió en Santiago de Cuba, en condiciones muy difíciles, el transporte era escaso, en ocasiones se trasladaba desde Bueycito a Manzanillo, a caballo y luego viajaba en barco hasta Santiago de Cuba.
En el año 1911 se graduó de maestra e inicia sus labores en el mismo pueblo donde había nacido, enseñando a niños desde primer grado hasta sexto.
Con amor y cariño les inculcaba el amor a la Patria, a los héroes y los símbolos patrios.
Integro las filas el Movimiento 26 de julio en la zona, brindaba apoyo en las actividades que realizaban dentro del grupo. No le gustaban los abusos cometidos por los gobernantes de turnos plagados de abusos a los desposeídos y débiles.
En la comunidad era conocida como “La Señora” y aun la recuerdan con cariño donde expresan el sentimiento que ella les inspiraba, veían un ejemplo a imitar y trataban de seguir sus métodos y enseñanzas.
Muere de una penosa enfermedad, en Manzanillo, el día 23 de noviembre de 1957, a la edad de 62 años.
Su ejemplo perdura como semilla que germina en los más escondidos parajes de la Sierra Maestra. Allí se le recuerda cada día con amor, su nombre honra la escuela de la localidad de Bueycito, en el municipio de Buey Arriba.
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