En enero de 1960 se había anunciado la creación de la Asociación de Jóvenes Rebeldes, (AJR) que surgió como una organización semi militar, adscripta al Departamento de Instrucción de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, cuyo jefe era el comandante Ernesto Che Guevara.
En su nacimiento, agrupó a jóvenes desmovilizados del Ejército Rebelde y a desempleados cuyas edades oscilaban entre los 13 y 18 años. Más tarde cambio su identidad y se le dio la posibilidad a integrarse a jóvenes sin distinción de sexo, posición social e ideología, con la única condición de estar dispuestos a defender la Revolución.
Para hacer realidad la idea, asignó la encomienda al entonces comandante Joel Iglesias, el más joven oficial con ese grado en el Ejército Rebelde, al capitán Fernando Ravelo y al soldado José R. Calderón.
Hace 67 años, del 21 al 24 de octubre de 1960 en el Teatro Payret de La Habana, se celebra la Primera Plenaria Nacional de la Asociación de Jóvenes Rebeldes.
A ese evento asistieron 244 delegados efectivos, entre los que prevalecían los estudiantes y los obreros y el grupo comprendido entre 15 y 19 años, 44 invitados nacionales y 14 foráneos.
Después de la inauguración y la colocación de una ofrenda floral a José Martí en el Parque Central, se iniciaron en la tarde del 21 de octubre las sesiones de trabajo.
Importantes acuerdos se adoptaron en la Plenaria, se cambiaba el carácter y contenido de trabajo de la AJR, el límite de edad se extendía hasta 25 años y se afilió a la Federación Mundial de Juventudes Democráticas.
Se logró reunir en una sola organización nacional a las secciones juveniles del Movimiento Revolucionario 26 de julio, del Partido Socialista Popular y del Directorio Revolucionario 13 de Marzo, además de diversas organizaciones juveniles que apoyaban a la Revolución, entre éstas muchas estudiantiles.
En el caso de la FEU, aunque fue parte de la integración, se decidió, por su carácter y funciones, que se mantuviera como organización independiente.
En Santiago de Cuba, Guantánamo, Bayamo y Manzanillo, se incorporaron numerosos jóvenes a la AJR.
En Holguín, luego del desfile del primero de mayo de 1960, unos 300 adolescentes respondieron al llamado. Otros se fueron incorporando en las zonas central y occidental de la isla.
De la naciente AJR se crearon las Brigadas Juveniles de Trabajo Revolucionario (BJTR) y contingentes de jóvenes se establecieron en campamentos en la Sierra Maestra, donde vivían en condiciones de campaña, recibían preparación cultural, política y militar, realizaban tareas de reforestación y trabajaban en la construcción de casas y escuelas.
Para las hembras se creó el Centro Educacional de Industria y Artesanía Clodomira Acosta, donde adolescentes de 13 a 17 años cursaron las enseñanzas primaria y secundaria, y aprendieron algún oficio útil.
Los jóvenes rebeldes asumieron con gran alegría en su Primer Congreso el surgimiento de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) convencidos de que el papel de las nuevas generaciones en la consolidación y el desarrollo de la Revolución eran decisivo.
En la Primera Plenaria Nacional de los Jóvenes Rebeldes también se aprobó la idea de crear una organización única para los niños cubanos. Las Patrullas Juveniles, que serían la génesis de la Unión de Pioneros de Cuba.
El trabajo de la AJR, tras la integración y unidad del movimiento juvenil cubano, se hizo más complejo, constituía un reto la preparación político – ideológica de sus miembros para ser más útiles a las tareas que se gestaban con la revolución triunfante en enero de 1959.
Se convierte el movimiento juvenil cubano en indiscutible vanguardia de las nuevas generaciones.
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