El Químico: barata, pero mortal

Share Button
Por Luis Carlos Frómeta Agüero | 10 julio, 2026 |
0

Entre los profesores, “El Químico” siempre fue una figura destacada dentro de la Enseñanza Media y Superior, reconocido por su vasto conocimiento y valiosos aportes académicos.

Sin embargo, en los últimos años, el referido término ha adquirido un significado muy distinto en la vida social del espectro juvenil cubano. Ya no se refiere a un experto en ciencias, sino a una droga sintética barata que desnuda una parte de nuestra sociedad.

Lo que durante décadas parecía un problema ajeno o externo a la realidad nacional, hoy se ha convertido en una preocupación urgente para familias, médicos y autoridades, por ser un compuesto altamente tóxico ,con efectos devastadores sobre el cuerpo y la mente.

Se trata de una mezcla peligrosa de hierbas impregnadas con compuestos sintéticos, desde cannabinoides hasta medicamentos psiquiátricos y tóxicos, capaces de provocar efectos devastadores: euforia pasajera, desorientación, convulsiones, psicosis y pérdida de conciencia.

Entre las consecuencias más recurrentes destacan: Alucinaciones intensas y agresividad, pérdida del juicio y episodios psicóticos, alteraciones del ritmo cardíaco y presión arterial, conductas violentas o suicidas, dependencia severa desde los primeros consumos, entre otros.

Lo más alarmante es la edad de inicio en los consumidores: adolescentes de apenas 13 a 17 años de edad, aparecen en reportes oficiales como consumidores frecuentes, un dato que refleja el derrumbe de barreras sociales y familiares.

Este fenómeno no está confinado a barrios marginales ni a sectores específicos; atraviesa distintas clases sociales y extendido prácticamente por todo el país.

En medio de un escenario internacional complejo, relacionado con el aumento del consumo de estupefacientes, Cuba reafirma su política de tolerancia cero y apuesta por la rigurosa preparación de sus fuerzas para combatir este desafío que afecta la salud pública.

Pero más allá de las políticas y los esfuerzos institucionales, es imprescindible reflexionar sobre las raíces profundas de la actual problemática.

Esta droga barata, llamada “El Químico”, no solo intoxica cuerpos, sino que envenena futuros, sueños e ilusiones.

Si no enfrentamos esta crisis con la conciencia colectiva y la acción integrada de toda la sociedad, el precio será la pérdida irreversible de generaciones enteras. ¡Mejor, no empezar!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *