
Raúl Cepero Bonilla, nace en Sagua la Grande, provincia Villa Clara, el 28 de septiembre de 1920. Es un pensador marxista distinguiendo su obra por su pensamiento martiano, antimperialista y humanista.
Siendo muy joven, labora como auxiliar de oficina. Cursa estudios secundarios hasta el bachillerato y los de doctor en Leyes en la Universidad de La Habana, donde se gradúa en 1942.
Durante esta etapa comparte su tiempo con el ejercicio de profesor auxiliar de la asignatura de Cívica en el Instituto del Vedado.
La década del 50 es decisiva en su formación política y profesional. Acude al periodismo como tribuna, y sus colaboraciones, a la manera de crónicas concisas, le abren un espacio en el panorama del periodismo histórico y económico. Se gradúa en 1951, en la Escuela Profesional de Periodismo Manuel Márquez Sterling. Prensa Libre, Carteles, Bohemia, Acción y Tiempo en Cuba son sus trincheras.
En 1950 participa como asesor económico de la delegación cubana en la Reunión del Acuerdo General de Aranceles en Torquay, Inglaterra.
En su juventud leyó la obra de Félix Varela, Enrique José Varona y José de la Luz y Caballero y José Martí apropiándose del ideal independentista.
Para él Enrique José Varona es uno de los iniciadores de la historiografía científica en Cuba, precisamente porque sus explicaciones se asientan sobre la base de un fundamento económico.
Se opone ferozmente a la dictadura de Fulgencio Batista. Condena los fondos económicos y políticos del régimen, por lo cual resulta detenido en varias ocasiones, sin dejar de denunciar y criticar al régimen por su dependencia incondicional al capital extranjero y la oligarquía nacional y no deja de denunciarlo y criticar por su vínculo con los Estados Unidos y la oligarquía nacional.
Participa como miembro de la delegación cubana que asiste en Londres a la reunión del Acuerdo General sobre Tarifas y Comercio (GATT), y en 1958 publica en México el libro Política Azucarera, duro enjuiciamiento de la política económica gubernamental.
En su obra: Política azucarera, denuncia los falsos manejos del gobierno mediante el Instituto Cubano de Estabilización del Azúcar (ICEA), el cual deviene en una asociación de especuladores enfrentada a la mayoría de los hacendados y colonos. De igual forma, critica la acción del movimiento bancario que se desarrolla en la Cuba de la posguerra, así como las proyecciones de los economistas cubanos.
Ocupa cargos de gran responsabilidad en la esfera económica como ministro de Comercio (1959- 1960) y presidente del Banco Nacional de Cuba (1960- 1962) y presidió diversas delegaciones cubanas en el extranjero.
Es uno de los fundadores del Consejo Asesor del Instituto de Historia de la Academia de Ciencias de Cuba y colabora con diversos periódicos y revistas, en los cuales desarrolla una intensa labor en el campo de la historia económica.
Fallece el 27 de noviembre de 1962 en un accidente de aviación al regreso de la Séptima Conferencia Regional de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) con sede en Río de Janeiro.
Pronunció allí su discurso el 20 de noviembre de 1962 y el 27 falleció junto a otros once miembros de la delegación en desastre aéreo ocurrido cerca de Lima, Perú.
