
La importancia de realizar acciones que contribuyan a mantener el crecimiento de la masa mular con la que hoy cuenta Granma es resaltada por especialistas del sector ganadero provincial, para que sea posible el cumplimiento de tareas imprescindibles, ante la compleja situación económica que enfrenta el país.
Ello exige de una rigurosa y sistemática labor en la preservación del mulo, especie animal que por su alta resistencia para el trasiego de personas y mercancías en zonas escarpadas, es fundamental en la serranía granmense.
Su utilización, reproducción y cuidado se torna invariable en cualquier periodo que, además, de tradición, continúa siendo necesidad para elevar los niveles productivos en las plantaciones cafetaleras y otros rubros económicos con demanda de alimentos para la sustitución de importaciones y la exportación.
La provincia registra más de cuatro mil cabezas de este híbrido, resultado del cruce de burro con yegua y predominios de propietarios privados.
El valor de estos ejemplares trasciende, ya que son los que transportan toda la mercancía, ya sea desde la ciudad hacia las montañas y viceversa, también las informaciones que circulan por esas lomas, donde no llega la telefonía móvil.
Seguir incrementando los patios con mulos, la protección, atención alimentaria, aperos y clavos de herrar, han de garantizar el futuro y vitalidad de la especie y su actividad.
