Se cumplen 78 años de haber asesinado a un guía inclaudicable del campesino cubano, un hombre valiente que jamás empeño su palabra ni violó sus principios revolucionarios: Sabino Pupo Milian.
Nació en 1895 en el seno de una familia campesina colaboradora de los mambises. En 1943 se trasladan a Camagüey y se instalan en las tierras realengas de Camalote, sitio cercano a Nuevitas.
No tardo mucho tiempo para que él y sus vecinos sufrieran los azotes de la Manati Sugar Company, empresa de capital norteamericano que imponía su poder económico sobre miles de campesinos. El despojo de tierras, los salarios miserables y la represión constante eran parte de la vida diaria.
En medio de ese panorama surgió Sabino Pupo Milián. Con valentía organizó protestas, denunció públicamente los abusos y fundó espacios de unión campesina, como la Asociación Campesina de Santa Lucía.
Los campesinos se organizan en asociaciones para defenderse y Sabino es elegido el representante de Camalote.
Varias propuestas recibe por parte de hombres desalmados servidores de los yanquis para que traicione la causa por la que luchan los campesinos: el derecho a la tierra.
Era uno de los más prestigiosos dirigentes campesinos de Camagüey en la década de los 40. Valiente e íntegro con sus principios, no se dejó sobornar jamás por las compañías reaccionarias yanquis.
Su respuesta no se hacía esperar, sin titubeos decía tajante…”No existe dinero que pueda comprar la vergüenza de los campesinos”.
El 20 de octubre de 1948, Sabino se acercó a su amigo Mundo Reyes y le dijo: “Oye, Mundo, vamos a sacar un ganado que la gente de la compañía echó dentro de las siembras de los campesinos”
En compañía de otros campesinos, salieron a buscar un ganado que se había escapado a través de una cerca rota. Los animales los tenía en su poder el mayoral Manuel Leyva, trabajador del ingenio de “la Manati Sugar Company”.
No quiso entregarlos, manifestando que el terreno y los animales eran de la compañía. Sabino, se defendió con la palabra, pero él disparó dos balazos, que lo mataron al instante.
Sabino Pupo, un guía inclaudicable del campesino cubano, era un dirigente político, un símbolo de coraje que supo demostrar que en la unidad esta la fuerza. Nunca retrocedió a pesar de saber del peligro que corría por quienes querían seguir explotando y marginando a los campesinos.
