Asombros de periodistas

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Por Osviel Castro Medel | 14 marzo, 2021 |
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Las tres defienden la pasión en su ejercicio profesional. Las tres tienen la cualidad de sorprender desde su madurez, aunque ninguna sobrepasa los 32 abriles.

Atesoran varios reconocimientos, ganados con entregas periodísticas en las que resalta el humanismo; pero ellas no pertenecen al bando de los poseídos y admiten que les falta mucho para concretar los sueños acariciados desde sus respectivos egresos de la Universidad de Holguín.

Son risueñas, serias en su trabajo, activas en las redes sociales, apegadas a la familia, sensibles al extremo,  irreconciliables con el facilismo y admiradoras de los profesionales que las aventajan en experiencia.

Nacieron en años consecutivos.  Liuba Mustelier Ramírez vino al mundo en noviembre de 1988, Mailenis Oliva Ferrales tres meses después y Darelia Díaz Borrero en marzo de 1990. La primera destaca por su quehacer desde CMKX, radio Bayamo; la segunda sobresale por su labor como corresponsal del periódico Granma, la tercera

publica trabajos bien agudos en CNC (televisora local). Liuba se ha especializado en temas culturales, aunque inicialmente abordó diversas temáticas, Mailenis antes laboró en la página web de la emisora provincial y fue colaboradora de Juventud Rebelde, Darelia primero pasó por la Agencia Cubana de Noticias y luego supo alternar su trabajo televisivo con la corresponsalía del diario Granma, en la que estuvo dos años.

“El periodismo brinda la oportunidad de no perder nunca la capacidad de asombro. Un día estás en un acto o en un evento nacional con intelectuales y artistas, y al otro se te encoje el alma en medio de una loma, que no sabes ni cómo la subiste, frente a historias tremendas de superación, o de gente humilde, sencilla, que aporta al país”, comenta Mailenis, varias veces ganadora del concurso de periodismo de opinión Dania Casalí.

Liuba, galardonada con el premio Bartolomé Martí Pons (2020) y el de periodismo cultural (2019), piensa de un modo parecido y agrega que reportar en tiempos de pandemia ha colocado la varilla más alta a los buscadores de la noticia.

Por su parte, Darelia cuenta que en esta etapa le ha tocado, como a varios de sus colegas, ir a centros de aislamiento y a otros escenarios que implican peligros. “Nunca tuve temor de llegar a ningún lugar en busca de una historia para contar. En realidad, mi miedo comienza al entrar a casa, porque sé que de mi comportamiento depende no solo mi bienestar sino también el de mi madre, Meris Borrero Marichal, de 65 años, diabética y con una enfermedad crónica de los riñones, a la cual expongo constantemente, aunque siempre cumplo las medidas establecidas”, dice ella, quien, entre otros lauros, ostenta el premio nacional de periodismo azucarero (2016).

Las tres creen que en la superación constante, en la posibilidad de mejorar de los mensajes en los medios de comunicación, en la importancia de la lectura y en la retroalimentación con el público,  este cada vez más exigente con la calidad y la profundidad de los contenidos.

“Debemos hacer un periodismo bien pensado, realista, que refleje nuestra realidad, con sus aciertos y desaciertos”, comenta Liuba, quien tiene entre sus referentes al reportero y escritor santiaguero Reynaldo Cedeño.

“Necesitamos contar mejores historias, comentar el hecho o hacer un análisis del tema -lo que corresponda según sea el caso- con argumentos sólidos, pero sobre todo con una narrativa que enganche, que atrape hasta el último párrafo a quien te lee, o que no deje moverse de su asiento a quien escucha el trabajo por la radio o lo ve por la televisión”, asegura Mailenis, fiel seguidora de articulistas como José Alejandro Rodríguez, Enrique Milanés y Ciro Bianchi.

“Tenemos que inspirarnos en una frase de García Márquez.  Él aseguró que la mejor noticia no es siempre la que se da primero sino la que se da mejor”, reflexiona Darelia, admiradora de sus colegas Jacqueline Pérez Valdés y Katiuska León Borrero, quien es su hermana de sangre.

Este 14 de marzo, Día de la prensa cubana,  ellas están esperanzadas en  que más temprano que tarde la COVID-19, pesadilla de estos tiempos, terminará y podrán abrazarse entre sí.  Las tres se dibujan mañana tejiendo sus vidas al compás de reportajes y noticias.

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