Cámbar, el podio impensado de Londres

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Por Leonardo Leyva Paneque | 31 julio, 2016 |
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Cambar-16El sexto lugar que le había deparado la justa de Beijing ‘08 en la división de hasta 77 kilogramos, era la principal credencial que presentaba, cuatro años después, el pesista Iván Cámbar Rodríguez en los Juegos Olímpicos de Londres.

Sin embargo, haberse ido en blanco, por primera vez, de un evento de envergadura, como sucedió en el Campeonato mundial de París, en el 2015, transcendía como lo más reciente para el forzudo granmense, quien ya comenzaba a pensar seriamente en el retiro.

Las continuas lesiones de ese periodo y su presencia en el salón de operaciones del Hospital Frank País García, en más de una ocasión, suponían una actuación sin tanto brillo en su segunda incursión en una cita bajo los cinco aros.

Precisamente, fue la capital británica donde Cámbar Rodríguez destrozó pronósticos y se reencontró con su forma óptima, al rozar los mejores registros de su carrera (160 kilos en arranque y 196 en envión), conseguidos durante el certamen del orbe de 2009, en  Goyang, Corea del Sur.

En la Arena Sur 3, del complejo ExCel, levantó 155 kilos en el primer ejercicio y 194 en el segundo, para un total de 349 y colocarse en la lucha por la medalla de bronce, pues a los dos primeros puestos no tendría acceso ante el dominio de los chinos Xiaojun Lu (379) y Hiaojie Lu (360).

En ese momento sintió que estaba cerca de la presea, “cuando el surcoreano Jaeh Youk Sa (monarca en el Gigante asiático y uno de los principales rivales) se lesionó del codo”, declaró días después a La Demajagua.

En la batalla por un espacio en el podio, que hasta entonces parecía una utopía, relegó al joven thailandés Chatuphum Chinnawong (348) y al egipcio Ibrahin Ramadan (347), a la postre sus sucesores en el ordenamiento final.

Iván resurgió con esa presea de bronce; de momento apartó el trauma de las lesiones, que por mucho tiempo lo acompañó, y disfrutó el privilegio de convertirse en el quinto medallista de Granma en Juegos Olímpicos.

“Una sensación inolvidable, aunque al otro día fue que comencé a interpretar lo que había hecho, no tengo palabras para describirlo”, agregó, quien con su desempeño permitió el regreso de la halterofilia cubana al podio olímpico, después de 16 años de ausencia.

En medio de tanta alegría, Cámbar no dudó ni un momento en reconocer que el resultado obedeció, en gran medida, a la buena recuperación luego de la segunda intervención quirúrgica; también agradeció a quienes lo ayudaron y “al arduo trabajo de los entrenadores, médicos, fisioterapeutas, junto a mis compañeros y mi familia”, reseñó.

Asimismo, mantuvo a su provincia en el medallero de estos certámenes, por cuarta edición consecutiva, desde el estreno de la yudoca Daima Beltrán en Sidney ’00 y que prosiguieran, en Atenas ’04, el pelotero Manuel Vega, la taekwondoca Yanelis Labrada (abandonó el país) y Beltrán, y en Beijing ’08 Alfredo Despaigne.

No obstante, el riocautense tuvo que abandonar las plataformas, aunque ya había dicho que su presencia en Río de Janeiro dependía de muchos factores, por lo que no aseguraba su participación en la Ciudad Maravillosa.

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