Himno de Bayamo: develando el enigma (+ video)

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Por Geidis Arias Peña | 20 octubre, 2018 |
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FOTO Luis Carlos Palacios Leyva

La leyenda casi todos la conocen y la cuentan sin sospechar que era solo el comienzo de misterios, riñas y acontecimientos enardecidos.

Dicen que el 20 de octubre en Bayamo una multitud al pie de la Catedral aclamaba como parte indisoluble de su libertad “la letra, la letra,… Perucho”.

No era la primera vez que se escuchaba la música de La Bayamesa, un himno que aún tiene enigmas por descifrar.

PRIMEROS ACORDES

En el interior del mencionado templo el 11 de junio de 1868 se estrenó la composición en su versión instrumental a cargo de Manuel Múñoz Cedeño, fundador de la orquesta de música sacra más importante de la ciudad.

Posterior a esa fecha, en la celebración del Día de Santa Cristina, 24 de julio, sonaron otra vez los acordes patrióticos.

Como esta, se compusieron otras piezas durante esa década en el oriente cubano, incluida la región costera de la actual provincia de Granma, donde Carlos Manuel de Céspedes redactó la Marcha a Manzanillo, el 4 de octubre, como parte del plan insurreccional.

Mas, al no consumarse la acción en esa localidad, la melodía casi terminó “oculta”. Se dio a conocer en el número 30 del periódico insurreccional El Cubano Libre, fechado el 26 de noviembre, y por más de un siglo quedó silenciada hasta que Hortensia Pichardo y Fernando Portuondo, la encontraron en las páginas del rotativo.

Al norte de Cuba, los patriotas Pedro Martínez Freyre y José María Ochoa contagiados por la euforia bélica del momento, escribieron y musicalizaron el Himno de Holguín, el 17 de mayo de 1870.

No obstante, la creciente popularidad e identidad con el cántico bayamés desde sus orígenes, sobresalía por encima de ellos y cualquier manifiesto para refrendar el llamado a la luchar por la libertad.

Tanto es así que comenzó a interpretarse durante fiestas en la primera capital libre de la República en Armas, donde además, era bailado.

Según narra el Máster en Ciencias Ludín Fonseca García, historiador de la Ciudad de Bayamo, se dictó una orden que prohibía la interpretación del Himno en los festejos, pues no se le daba el debido respeto como símbolo.

Pero aquella algarabía duró alrededor de 80 días, pues una llama de fuego se expandió el 12 de enero de 1869 por gran parte de la urbe y el texto crujió de la ira a la ceniza con el resto de los bienes de los bayameses.

SÍMBOLO DE LIBERTAD

Sin embargo, el siniestro, no hizo más que expandirlo y dignificarlo entre la gente.

Fonseca García sostiene que la quema de la ciudad y su mérito de ser la primera capital libre en armas, definieron a Bayamo como símbolo de independencia para Cuba y el mundo.

Las propias voces que lo estrenaron y fueron relegadas por el fuego, lo llevaron consigo a poblados donde se pluraliza, en gran medida, por la empatía causada.

“Son los emigrados los que comienzan a difundir el himno porque ellos ven en esos hechos de los bayameses: de la toma y de la quema, un símbolo”, afirma el experto.

Pese al reconocimiento popular, la obra no se constitucionaliza como un emblema de la nación, -aun cuando en sesiones asamblearias se definirían la bandera y el escudo- hasta la constitución de 1940.

Ejemplo de ello -cita Fonseca García- al documento  enviado en 1902 por Estrada Palma a las representaciones diplomáticas de Cuba en el exterior, donde expone como símbolos nacionales solamente al escudo y la bandera.

Quizás, discrepancias en torno al regionalismo desatado en el despertar bélico, constituyeron antecedentes de tal demorada decisión.

El historiador bayamés asume que el propio Pedro Figueredo tempranamente se da cuenta de eso y cuando publica la primera versión en el periódico El Cubano Libre, en octubre del 1868, lo titula La bayamesa, Himno Patriótico y en el 1869 cuando le hace la donación de su puño y letra a Adela Morell le pone La bayamesa, Himno patriótico cubano.

Desde ese momento deja de ser regional, pese a la carga semántica del gentilicio, pues fue una composición hecho como en el resto del país para llamar a los hijos de cada pueblo a levantarse por la independencia.

“Él se da cuenta de que su obra ya no era de los bayameses. Se había convertido en una obra de todos los cubanos, aunque lleva tal gentilicio, que evidentemente se compuso para vengar a los hijos de esta tierra en un momento determinado.

“Lo que se llegó a convertir en un sentimiento, que es lo que le ha dado la perdurabilidad, porque si no fuese un Himno que representara los intereses colectivos, se hubiese modificado”.

No obstante, la segunda y la tercera estrofa se suprimieron en el mismo siglo XIX, y aunque no figura documento alguno sobre tal motivo, Ludín considera que Céspedes, influyó mucho en esto, porque hieren el orgullo español.

“El Padre de la Patria era partidario de unir también a los españoles al proceso independentista, y defendía la idea de una guerra en Cuba no contra los españoles sino contra la dominación”, señala.

Más adelante, en la etapa republicana se desenlazan “luchas” en torno a la verdadera autoría de la pieza. Se encontraron más de 22 versiones del Himno.

Por ejemplo, el museógrafo Antonio Rodríguez Ferrer llega a inscribir en el registro de propiedad intelectual el himno de Perucho como un trabajo suyo, después de transcribirlo para las tropas mambisas de Guanabacoa y La Habana.

También, la destacada pianista Flora Mora Rivas realizó una de las últimas modificaciones aparecidas en la etapa.

Pero solo se legitimó, mediante una comisión gubernamental la introducción musical que hizo Rodríguez Ferrer y se reconoció como único autor a Perucho Figueredo.

Sin embargo, las disputas trascendieron al triunfo revolucionario. En la década de los años  80 del siglo pasado se retomaron las discusiones. Se abogaba sustituir bayameses por cubanos, pero no se concretó.

El investigador y musicólogo Odilio Urfé expone a la Asamblea Nacional del Poder Popular la versión definitiva del Himno Nacional, la cual fue aprobada y luego editada su partitura y fonograma para conocimiento público.

Esa versión, refrendada por la Ley de los Símbolos Nacionales de 1983, coinciden varias fuentes, antes la publicó José Martí el 25 de junio de 1892 en el periódico Patria.

“Con la sentida esperanza de que lo entonaran enardecidos: todos los labios y lo guardaran todos los hogares (…), el himno en cuyos acordes, en la hora más bella y solemne de nuestra patria, se alzó el decoro dormido en el pecho de los hombres”, como recordara Eusebio Leal en palabras del Apóstol.

Mesa redonda informativa desde Bayamo dedicada al Himno de Bayamo!!!

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Publicado por La Demajagua en Viernes, 19 de octubre de 2018

 

 

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