Hospitalidad a las puertas de la Maestra

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Por Sara Sariol Sosa | 6 febrero, 2019 |
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Gustavo Navea, testigo del día en que nació el principal polo turístico de Granma, por iniciativa de Celia FOTO/ Rafael Martínez Arias

Gustavo Navea Torres, un pilonense a quien se le desborda el orgullo por haber tenido a Celia Sánchez Manduley entre los amigos más cercanos a su familia, no puede exigirle a su añeja memoria, de 94 años, que rememore el día exacto cuando a la Heroína se le ocurrió la feliz idea de que se construyera un hotel, cercano a las prístinas aguas y sorprendentes arenas trigueñas que bordean ese terruño granmense, donde ella vivió la juventud.

Recuerda sí, que compartían uno entre tantos días de pesquería, y ella, pensamiento y ternura agudos, se imaginó un recinto para el descanso, abrigado por esa ensenada, rodeado de montañas, cocoteros y palmeras, aireado por la exótica playa Marea del Portillo, a las puertas de la Sierra Maestra.

A casi cuatro décadas de su nacimiento, la planta hotelera, con nombre similar a esa ribera, lleva en las entrañas la sensibilidad de la autóctona flor que la concibió. Lo saben los cientos de hombres y mujeres que, desde muchos sitios lejanos, han llegado hasta allí en busca de sosiego, y más, aquellos que repletas las exigencias del espíritu, regresan una y otra vez.

Más del 50 por ciento de los visitantes del complejo, como Surjit y Masoud, son repitentes FOTO/ Rafael Martínez Arias

Surjit Shinnhat, retirada de sus labores como profesora de inglés, en Toronto, Canadá, país con mayor nivel de repitencia, asegura haber visitado por cerca de esos 40 años la instalación, para ella maravillosa por el paisaje y el calor humano del colectivo laboral, una suerte de familia para ellos.

Incluso Masoud Dehghani, un coterráneo que vino por primera vez hace solo seis años, insiste en reconocer el lugar como seguro, cortés y hospitalario, al punto de atraer a sus nietos y demás familiares. “Volveré siempre, asevera, mientras la salud me lo permita, porque me siento como en casa.

COMPLEMENTOS

La idea de Celia trasciende hoy como un complejo: Club amigo Marea del Portillo, integrado además del fundacional, por el hotel Farallón del Caribe (el 13 de febrero cumplirá 25 años de fundado) y la villa Punta de Piedra, en general con 283 habitaciones.

Amén de las desaliñadas vías que dan acceso al complejo, y cuyo mejoramiento se ha mantenido en el reclamo de los visitantes, efectivamente estos hospedajes turísticos lograron elevar en el 2018, hasta el 95 por ciento el índice de satisfacción de los clientes.

Así lo afirma Alejandro Sosa Peña, director general, quien destaca cómo favorecen ese indicador,  aparte de de lo atractivo del sitio y la calidad en la atención, la consolidación de servicios médicos allí, y que mucho agradecen los principales turistas, en su mayoría, adultos mayores.

De acuerdo con Anny María León Fajardo, especialista en Medicina General Integral, tienen a cargo esa atención, también, ocho enfermeras, un especialista en Estomatología y dos licenciados en esta última disciplina.

“Atendemos emergencias, porque son adultos y algunos se descompensan de sus enfermedades crónicas no transmisibles; brindamos masajes terapéuticos y atención estomatológica, por cierto, muy demandada”.

Nedi Peña Mompié, especializado en el anterior servicio, pondera el hecho de contar en el complejo con alta tecnología, con cámaras digitales para tomar fotos intra y extraorales, las que permiten mostrar al cliente el antes y el después de los tratamientos.

Los servicios de Salud tributan al índice de satisfacción de los clientes FOTO/ Rafael Martínez Arias

“En temporada alta asistimos de 25 a 30 pacientes mensuales, con tratamientos de conductos (conocido aquí como TPR), restauraciones con amalgamas y resinas (los más solicitados), limpiezas dentales y algunas cirugías pequeñas, como la extracción de tres o cuatros dientes y preparación de la cavidad para la posterior colocación de prótesis en Pilón o Bayamo.

“Una de las prestaciones más pedidas son los implantes, aunque en estos momentos, a pesar de disponer de los especialistas en la provincia, no podemos hacerlos por déficit de recursos materiales.

“Estos servicios, en general, tributan al nivel de satisfacción de los clientes, reiteró Peña Mompié; hay visitantes que cada vez que nos visitan solicitan la limpieza dental, pues aquí les cuesta solo 50 dólares (400 en Canadá) con un instrumental que no daña, asegura calidad, elimina toda la placa y después pule la superficie, lográndose, tal cual es la tendencia mundial, dientes más blancos”.

Tiene el hospital de Pilón, una sala de ingreso dispuesta para los foráneos hospedados en el complejo, que corrobora las bondades del destino como parte de la potencia médica que Cuba es.

RECURRENTE E INEXPLORADO

Aun con esas ventajas, Marea del Portillo resulta tan recurrente como inexplorado.

Recurrente, como ya hemos mencionado, para quienes prefieren el recogimiento y la privacidad de esos remotos parajes; inexplorado porque, no siendo una plaza potenciada en el país, limita una mayor afluencia el hecho de depender de un solo turoperador con posicionamiento en otros polos fuertes en el país.

Club amigo Marea del Portillo mantiene vírgenes sus seductoras ofertas para otras edades y segmentos, que se pierden de una naturaleza singular, en el recodo del más fascinante macizo montañoso cubano.

Favorablemente, en la llamada temporada media-baja, de mayo a octubre, ha crecido la afluencia de turismo nacional, convertido de hecho, al decir del director general, en el segundo mercado emisor.

Mas, los hombres y mujeres encargados de hacer sentir como en casa a quienes se acercan a esas plantas hoteleras, no renuncian al esfuerzo, ni al compromiso de responder a requerimientos de los clientes, entre estos, diversificar más los bufés y las actividades recreativas.

En eso mucho pueden aportar los habitantes de Pilón, una localidad que, como en otras ocasiones hemos entendido, debe sentirse más partícipe de esa misión que le ha sido asignada como principal polo turístico granmense.

Si relativamente virgen es aquel entorno natural, infinito en bondades a mostrar, más puede hacer el municipio por diseñar proyectos que atraigan a los foráneos, e incluso por insertar producciones agropecuarias dentro de la gastronomía del complejo.

¿Por qué con la fertilidad de aquellas tierras, las hortalizas tributadas por productores locales son insuficientes, y las frutas viajan hasta allá desde Bayamo, con su consiguiente coste de transportación?

…Hace unos días, a propósito de una visita integral de chequeo al territorio, Manuel Santiago Sobrino Martínez, presidente del Poder Popular en Granma, advirtió que, entre las principales importaciones del país con destino a sus polos turísticos, está la pierna de carnero deshuesada.

Pilón, dicen, cuenta con más ovejos que habitantes, quienes, de interesarse por aportar a la economía nacional por tal vía, deberán solo hacerse el propósito de pasar de criadores a productores de ovinos.

Todo es posible, si ya han logrado lo esencial, que su terruño sea reconocido allende los mares, como un espacio sensible, abrigador y  magnánimo.

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