El día que Bayamo volvió a ser libre en el siglo XIX

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Por Aldo Daniel Naranjo (Historiador) | 28 abril, 2026 |
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Ante la fuerte ofensiva militar de las fuerzas del Ejército Libertador en el Valle del Cauto, bajo la estrategia trazada por el mayor general Calixto García Iñiguez, jefe del Departamento Oriental, las tropas españolas acantonadas en Jiguaní escaparon hacia la ciudad de Bayamo, el 23 de abril de 1898, hace 128 años.

El coronel mambí José Reyes Arencibia asumió el mando de la importante población, mientras el teniente Salvador Esteva ejercía el mando civil en el poblado de Santa Rita.

Ante tan importante triunfo, el general Calixto García ordenó al mayor general Jesús Rabí y el coronel Carlos García Vélez avanzar de inmediato sobre Bayamo, con la misión de tirotear las posiciones colonialistas y si el enemigo procedía a evocar sus tropas hacia Manzanillo o Cauto Embarcadero, atacarlos por la retaguardia.

Órdenes similares trasmitió el general García al mayor general José Manuel Capote y el coronel José Ángel Fernández de Castro para actuar sobre Cauto Embarcadero, con la finalidad de obligarlos a abandonar ese punto, junto al gran río.

EL MANIFESTO DE SEBASTOPOL Y LA INDEPENDENCIA ABSOLUTA

En medio de estas acciones, el 24 de abril, el presidente del Gobierno insurrecto, el mayor general Bartolomé Masó Márquez, dio a conocer el documento conocido como “Manifiesto de Sebastopol”, donde ratificaba el rechazo de la suspensión unilateral de las hostilidades por parte de España y la ratificación de que la paz debía pactarse con los organismos independentistas.

Por otra parte, el Manifiesto de Sebastopol reiteraba los propósitos de la Revolución cubana de construir una República democrática, libre, ordenada, rica y feliz sobre las ruinas de una colonia explotada y envilecida.

En este documento el general Bartolomé Masó consignaba que sería bien acogida la ayuda militar y diplomática de los Estados Unidos, como amigo y aliado.

De esta manera, por vez primera, la máxima autoridad civil del mambisado expresaba públicamente la aceptación como justas de las intenciones del gobierno de Washington, el que se disponía mediante la “Resolución Conjunta” a colaborar como “amiga” con los combatientes cubanos en la liquidación del poder colonial español.

COMBATES EN BAYAMO

Frente a la presencia de las fuerzas patrióticas del coronel Carlos García Vélez, unos 400 hombres, la guarnición española de Bayamo, bajo la jefatura del general Manuel de la Marina, comenzó la evacuación hacia Cauto Embarcadero.

El entonces brigadier Enrique Collazo Tejeda, integrante del Estado Mayor de Calixto García, escribió: “Al retirarse de Bayamo las fuerzas españolas, lo hicieron con el desorden natural en una columna, embarazada por una gran impedimenta y bajo el fuego del enemigo”.

Antes de marcharse prendieron fuego a varios comercios, afectando gran cantidad de mercancías y víveres básicos.

La columna colonialista estaba formada por 700 efectivos de las tres armas. Además, llevaba un convoy con numerosas carretas, en una caravana que abarcaba casi un kilómetro.

El 28 de abril de 1898, el mayor general Calixto García avanzó desde Jiguaní hacia Bayamo al frente de un regimiento de caballería de Jiguaní, con el objetivo de sumarse al hostigamiento del enemigo, el que se movía rumbo a Cauto Embarcadero.

Cuando los jinetes insurrectos penetraron por la finca El Padrón, al norte de la ciudad, sobrevino un violento tiroteo con el flanco derecho de la agrupación colonialista.

Pero la resistencia duró poco, pues el enemigo dejaba precipitadamente la histórica población. Por orden del general García, la caballería mambisa siguió hostigando a los contrarios hasta más allá de Las Mangas, al oeste de la ciudad.

Por fin, a las 11:00 de la mañana, los libertadores entraron a Bayamo, recibiendo el fervoroso entusiasmo de la victoria. Aunque la urbe contaba con unos pocos vecinos, ya que la mayoría, se había marchado a la manigua, recibieron el cariño y admiración de los citadinos.

FORMACIÓN DEL GOBIERNO MUNICIPAL EN BAYAMO

Una orden del general Calixto García, fechada el 28 de abril de 1898, declaró a Bayamo municipio libre de Cuba y dispuso que el coronel Manuel Plana Rodríguez del Rey, antiguo farmacéutico en la ciudad, asumiera las funciones de alcalde municipal.

El Gobierno local estuvo integrado 18 concejales, la mayoría de fuertes ideales independentistas, los que dieron el mayor sacrificio en los campos de batalla, y tres españoles laboriosos y honestos.

Mediante otras disposiciones, el general Calixto García otorgó la jefatura militar de la plaza bayamesa al coronel Elpidio Estrada Estrada y como jefe de la Policía el comandante Gilberto Santisteban Cedeño.

La actividad revolucionaria estuvo dirigida a garantizar el orden, las personas y las propiedades.

La preocupación esencial de los jefes orientales, en aquellas circunstancias, era consolidar el poder revolucionario.

El previsor Calixto García puntualizaba en carta del 1 de mayo al general de división Domingo Méndez Capote: “Ahora se hace necesario que, sin pérdida de tiempo, organicemos todo el territorio que ocupamos con sus poblaciones, de modo que podamos presentarnos al mundo como es debido y con arreglo a los modernos principios”.

LOS ÚLTIMOS DISPAROS DE LA GESTA LIBERADORA

Después de liberado Bayamo, los mambises arreciaron la ofensiva obligando al enemigo a replegarse sobre Manzanillo. El 2 de mayo, las fuerzas del general Jesús Rabí los expulsaron del poblado de Bueycito, al sur de Bayamo, y cuatro días después el general José Manuel Capote tomó el poblado de Cauto Embarcadero.

En tanto, el general de división Saturnino Lora, al frente de unos 600 efectivos, hostigaba un batallón peninsular en el poblado de Veguita, al oeste de Bayamo.

Ante la avalancha mambisa, el 12 de mayo de 1898, el adversario acantonado en Veguita evacuó hacia la ciudad y puerto de Manzanillo.

De este modo el municipio Bayamo quedó completamente liberado de la presencia de las guarniciones y autoridades españolas en casi cuatro siglos de dominación colonial.

En este contexto, el 1 de mayo de 1898, llegó a la ciudad de Bayamo un oficial del Ejército de los Estados Unidos, el teniente Andrew Summers Rowan. Era enviado especial del presidente yanqui William McKinley, con el objetivo de informar al general García de la invasión de las fuerzas armadas de ese país en la guerra hispano–cubana y solicitar del jefe del Departamento Oriental la colaboración para el desembarco de las tropas foráneas por las costas cercanas a la ciudad de Santiago de Cuba.

Los estrategas estadounidenses decidieron invadir por la región oriental, quizás porque consideraron que los  españoles estaban más débiles y porque los libertadores controlaban la ciudad de Bayamo y los pueblos de Baire, Venta de Casanova, Jiguaní, Santa Rita, Guisa, El Dátil, Bueycito, Veguita, Cauto Embarcadero y Cauto del Paso.

El general Calixto García atendió correctamente al teniente Rowan y solicitó, a través de él, al gobierno de Washington armas, balas y machetes para seguir combatiendo a los españoles.

Una comisión de jefes y oficiales cubanos, encabezada por el general de brigada Enrique Collazo Tejeda, salió por el puerto de Gibara con destino a Washington para informar sobre el desarrollo de la guerra y las más urgentes necesidades de los mambises.

Para acabar de destruir al enemigo en la antigua provincia de Oriente, desde la ciudad de Bayamo, el general Calixto García trazó la estrategia final.

Los planes militares contemplaban que la división de Salvador Hernández sitiara la ciudad de Manzanillo; la división del general Saturnino Lora debía actuar sobre el poblado de Palma Soriano, en dirección a Santiago de Cuba; y la división del general Mario García Menocal, debía ocupar definitivamente el puerto de Gibara.

FUENTES: Enrique Collazo: Los americanos en Cuba (1905); Juan Expósito Casasús: Calixto García, El estratega (1942); Aníbal Escalante Beatón: Calixto García: su campaña en el 95 (1979); Bernardo Callejas: Batallas mambisas famosas (1979); Mario Riera Hernández: Bayamo político (1954); y Colectivo de autores: Bayamo en el crisol de la nacionalidad cubana (1996).

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