Un parque infantil para los niños de Matala (+ fotos)

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Por Pedro Mora Estrada | 10 julio, 2019 |
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Las canales concentraron el mayor número de niños FOTO/ Lolo

Un hecho pletórico de cariño en la historia de las relaciones amistosas entre  los pueblos de Cuba y África, fue la inauguración de un parque infantil para los pequeñines angolanos, ocurrido el 4 de febrero de 1980 en el intrincado poblado de Matala perteneciente a la sureña provincia de Huila.

El humano gesto constituyó una hermosa página de hermandad entre ambos pueblos en medio de la cruel guerra impuesta por los entonces racistas sudafricanos y sus cómplices. Un selecto regalo de los combatientes internacionalistas cubanos.

Recuerdo que después de la una de la tarde, un día en los inicios de febrero, partíamos del aeropuerto de Luanda a bordo de una nave militar  sin imaginar que aquella misión nos haría testigo de un hecho singular vinculado con los niños de la Patria de Neto. Era entonces reportero viajero del semanario Verde Olivo Internacionalista.

4- El General Rodiles entrega la bandera XI Festival Mundial. Aparece en el periódico Verde Olivo Internacionalista

Todo ocurrió relampagueantemente. Unos minutos antes, almorzando en el comedor del edificio Invernosol, casi frente  famoso Hotel Trópico, un colega apresurado me comunicaba la noticia de que debía partir inmediatamente para el sur angolano.

Sin que apenas terminara de completarme la noticia, llegó nuestro director González Riva, con un sobre lacrado remitido por la Misión Militar Cubana en Angola. El documento lo remitía por la Sección Política el General Santiaguito y  era dirigido al teniente coronel José Camejo Castro.  Desconocía el contenido y el lugar..

3- Militares cubanos del Primer Grupo de Combate del Sur, unidad promotora de la idea. En el centro, vestido de civil, el autor de este material

Nos trasladamos al aeropuerto de Luanda y en su área militar abordamos el avión que alguien nos indicó. ¿A dónde iríamos? ¿Cuál era la encomienda  como periodista? No lo sabía.

Realizamos el viaje en una nave AN-26 de fabricación soviética en cuyo interior viajaban numerosos oficiales cubanos perfectamente uniformados con ropa de campaña y, entre ellos, el de mayor rango, el General de Brigada, Jorge Suárez Lorenzo.

Después de varias horas de vuelo, el aparato aterrizó al caer la tarde en una amplia pista del aeropuerto de Lubango, provincia de Huila. Pregunté por el oficial a quien iba dirigida la carta y un capitán que aguarda la llegada de la nave me lo indicó con su índice.

-Es aquel que está al lado del jeep- me dijo.

Era un hombre alto, blanco, vestido de camuflaje y con una boina verde. Me acerqué lo saludé y le entregué el documento lacrado. Lo abrió, leyó su contenido y me pidió montara en el vehículo. Seguidamente recalcó:

-El chofer lo dejará en el hotel Maconche, allí dormirá, mañana temprano pasaré para explicarle.

Al día siguiente muy temprano acudió al hospedaje y nos detalló el motivo de mi viaje, destacando principalmente la inauguración que tendría lugar el 4 de febrero.

DE LUBANGO A MATALA

Tuve tiempo para recorrer parte de la capital provincial. Realmente una ciudad impresionante por su arquitectura, sus atentos moradores y por la existencia de una elevación de terreno encima de la cual se levanta la estatua gigante de Cristo. Me recordó a la Loma de la Cruz, de Holguín.

Ese mismo día llegaba por tierra al poblado de Matala, en las inmediaciones de la presa del río Cunene. Un caserío cercano al Parque Nacional Bicuari, cortado por una calle principal a cuyos lados recordamos  una iglesia, otras edificaciones y la policlínica atendida por personal médico cubano.

El tiempo que estuvimos en el lugar recibimos una información detallada sobre este y otros asuntos y pudimos recorrer una considerable extensión del territorio circundante. Conocimos la Presa Cunene y supimos por testigos,  de la masacre ocasionada por el apartheid en el campamento de refugiados namibios en  Cassinga. Unas 600 personas inocentes, entre estos, niños, mujeres, ancianos, impedidos físicos fueron ultimados el 4 de mayo de 1978.

1- Al montar en la estrella giratoria algunos rieron, otros asustados llamaron a sus padres, pero todos sintieron felicidad por el regalo

En Matala aquellos días de febrero del 1980, pudimos comprobar todos los esfuerzos para terminar la  obra, dedicada a  la recreación infantil y construida por iniciativa de los militares cubanos. El proyecto ejecutado gratuitamente abarcó la cerca perimetral, estrella giratoria, aviones voladores, barquitos, columpios y canales deslizantes.

Uno de los promotores de la idea, el internacionalista y soldador cubano Gelacio López Licor (Pupi),  dijo en esa ocasión a la prensa que siempre había pensado en dejar a los niños angolanos una prueba de la amistad entre ambos pueblos.

Cuando nos plantearon construir un parquecito- explicó- encontré la oportunidad de materializar mi viejo propósito, y fui más lejos al agregar al proyecto aparatos eléctricos para el disfrute de los pequeños.

El entonces coronel Jorge García Cartaya, responsable principal de la tarea,  habló del trabajo inicial encaminado a localizar combatientes con conocimientos acerca de la construcción. ‘

Formamos una brigada -dijo- encargada de fabricar los distintos equipos y levantar la cerca. Un grupo de compañeros participó rotativamente como apoyo a la ejecución. Todo simultáneo a nuestra tarea básica.

¿Y los materiales?, preguntamos

– Esa caja de velocidad que tiene la estrella giratoria era de un camión ocupado a los racistas sudafricanos, inutilizado. Los angulares son de los empleados en líneas de transmisión eléctrica y la torre perteneció a una grúa descontinuada- señaló Pupi quien  fungió como diseñador.

LLEGA LA ALEGRIA

La víspera,  como impulso a la terminación, muchos habitantes del municipio participaron en una jornada de trabajo voluntario dirigida a limpiar y embellecer el área aledaña. Ellos asistieron puntualmente convocados por el Movimiento para la Liberación de Angola (MPLA), el gobierno local y las organizaciones sociales respectivas que agrupan a mujeres, jóvenes y pioneros.

El día 4 de febrero de 1980 en el acto conmemorativo por el inicio de la lucha armada en ese país, quedó inaugurado el centro de diversiones como saludo al inicio de las luchas en ese país. Hablaron por la parte angolana en aquellos días: el coordinador municipal del MPLA, en Matala, Felipe Francisco Gerónimo, el comisario municipal Diogo Brabante, Abeli Soca, coordinador provincial de Huila, y por los cubanos,  el jefe del Primer Grupo de Combate del Sur, el entonces coronel Jorge García Cartaya. El teniente coronel Camejo estuvo presente y fue quien nos regresó a Lubango. Estuvo presente también, el General Rodiles Planas.

La apertura resultó un acontecimiento inolvidable entre otros tantos presenciados en recorridos a lo largo y ancho del inmenso país africano. Una muestra de la colaboración cubana en los ámbitos de la defensa nacional, atención médica, educación, construcciones, asesoramiento industrial y en otras ramas.

Presencié una mañana de júbilo y satisfacción  en la que pequeñines del lugar y sus alrededores se deleitaban por vez primera con una instalación con esa semejanza. Lolo, fotógrafo santiaguero que cumplía misión militar en el Regimiento de Lubango, nos facilitó las constancias gráficas.

Risas, vivas a Neto, y  desbordante alegría de grandes y chicos acompañó el acontecimiento. Algunos habían arribado desde sitios alejados de allí. El ideal momento concentraba la atención de todos y se olvidaba por instantes el acecho de criminales acciones terroristas provenientes de bandas armadas y sus patrocinadores.

Visiblemente emocionado, Felipe Francisco Gerónimo, el Coordinador municipal del MPLA, manifestó  el cariño de su pueblo por los militares y civiles cubanos quienes también le habían regalado un cine al aire libre para la comunidad.

– Con esta obra -resaltó- rendimos homenaje al querido camarada Agostinho Neto quien afirmó ” lo más importante es resolver los problemas del pueblo”

Cuando han transcurrido  años del acontecimiento, el hecho permanece nítido en nuestra memoria recalcando su gesto tierno hacia los niños angolanos componente de  la amistad entre Cuba y África.

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