Yanelis, bien cerca del título

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Por Leonardo Leyva Paneque | 29 julio, 2016 |
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Yanelis, de izquierda a derecha, junto a Shih Hsin y Boorapolchai / Foto Internet
Yanelis, de izquierda a derecha, junto a Shih Hsin y Boorapolchai / Foto Internet

Como en los Juegos Olímpicos Sidney ’00, Atenas ’04 volvía a presentarse como un escenario ideal para el deporte de Granma. Allí, en el mismo lugar donde iniciaron estas fiestas cuatrienales de la era moderna, era igualado el récord de 11 atletas impuesto por la embajada granmense en suelo australiano.

Cuba llegaba con 152 competidores y, por supuesto, con pretensiones de ubicarse entre los 10 primeros países, reto en el que las disciplinas de combate debían asumir protagonismo.

A ese panorama no escapaba el taekwondo y una de sus mejores exponentes, la granmense Yanelis Labrada Díaz, representante en la más pequeña de las divisiones, 49 kilogramos.

La manzanillera arribaba con el aval de haberse colgado la presea de plata en el Campeonato mundial del año anterior, en Garmisch-Partenkirchen, Alemania. ¿Qué más necesitaba para ratificarse en la élite? Encaramarse en el podio de la cita ateniense.

Ese era su principal objetivo, al que no debía faltar bajo ninguna circunstancia. Como es lógico, todo certamen olímpico resulta exigente y el de la capital griega no sería la excepción.

En suelo helénico, el 28 de agosto, un día antes de cerrar la cita, Yanelis salió en busca de su sueño. Para iniciar quedó bye en la ronda de 16, luego derrotó en un cerrado pleito a la tailandesa Yaowapa Boorapalchai, con pizarra de 3-1, antes de despachar a la guatemalteca Enda Arias por 9-3.

De esta manera, accedió a la discusión de la corona frente a la taipeyana Chen Shih Hsin. Cómo era de esperar, resultaría un combate en extremo difícil, en el que hizo todo su esfuerzo, pero el revés 4-6 la privó de su anhelo.

“Había trabajado para ganar el oro, ella es una peleadora de mucho poder y me sorprendió con dos ataques…”, explicó a la Agencia de Información Nacional (ahora, Agencia Cubana de Noticias), al concluir el enfrentamiento.

Aún así, mantuvo viva la tradición que iniciara, cuatro años antes, la yudoca medialunera Daima Beltrán Guisado (plata); y lo más importante, se ratificó entre las mejores del mundo, además de inscribir su nombre en el Olimpo, lo que muchos no han podido.

Sin embargo, Labrada Díaz tuvo que decir adiós antes de lo que hubiese querido, debido a continuas lesiones, por lo que vio desvanecerse la idea de llegar a Beijing ’08 y de proseguir su tránsito exitoso por los escenarios internacionales.

 

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