La cultura cubana en el siglo XIX

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Por Gislania Tamayo Cedeño | 16 marzo, 2026 |
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La cultura cubana dio pasos excepcionales en el siglo XIX. Los intelectuales de la época ampliaron su ascenso cultural, fortalecieron los mecanismos que consolidaron su autonomía e identidad cultural.

Al final del siglo la prensa tuvo un alto desarrollo. Se destacaron los periódicos Diario de la Marina, El Siglo, La Discusión, La Lucha, El Triunfo y El País y El Cubano Libre.

En el periodo comprendido entre 1892 y 1895 José Martí convirtió a Patria en un excelente y variado rotativo en la emigración.

Muchas publicaciones alcanzaron la categoría de realce intelectual, entre ellos están: Hojas Literarias, de Manuel Sanguily; La Revista Cubana, de Enrique José Varona; y La Revista de Cuba, de José Antonio Cortina.

José Martí escribió para los niños La Edad de Oro, primera revista latinoamericana de su época.

También en las principales ciudades cubanas los grupos que impulsaban la cultura tenían sus publicaciones.

El periódico La Fraternidad, de Juan Gualberto Gómez, y la Revista Minerva, dirigida por Úrsula Coimbra revelaban en sus páginas el interés de los negros y mulatos por tener órganos de publicación propios.

Otros intelectuales cultivaron las Ciencias sociales, entre ellos cabe destacar la figura de Raimundo Cabrera, Rafael Montoro, Calixto Bernal, Rafael Maria de Labra, Nicolás Azcarate y José Martí.

El desarrollo científico azucarero encontró impulso en la Ciencias agrícolas en Álvaro Reynoso y con interés en la naturaleza a Felipe Poey el más importante naturalista latinoamericano. En el sector de la salud sobresale el eminente científico Carlos J. Finlay, descubridor de la fiebre amarilla.

En 1877 surgió el danzón composición inseparable de la música cubana, ritmo que inmortaliza Miguel Failde.

Las Alturas de Simpson nombraron al primer danzón, del cual el maestro Jorge Anckermann realizó una especial adaptación, basándose en originales escritos por Faílde, cuya orquesta, lógicamente, no alcanzó la época de grabaciones.

Las tradiciones culturales de España y los ritmos llegados de África se desarrollaron de diferentes maneras en hombres como José Domingo Claudio brindis de Salas, José White, Ignacio Cervantes, Rafael Díaz Albertini, Federico Edelman y Manuel Saumell.

El arte pictórico nacional, el retrato y el paisaje consolidaron los elementos de la cultura nacional en la Academia de Pintura de San Alejandro y en las figuras de Esteban Chartrand, Miguel Melero, Juan Carlos Peoli, Guillermo Collazo, Armando Menocal y Leopoldo Romañach.

El 1890 se inaugura el Teatro Alhambra.

La literatura tanto narrativa como poética expresaron los problemas cubanos de los escritores de la Isla a veces de manera individual y otras a través  de tertulias donde expresaban los interés  de la sociedad que los vio nacer.

Asiduos a estas reuniones fueron los poetas Gabriel de la Concepción Valdés (Placido), mulato; José Jacinto Milanés, Juan Francisco Manzano, negro liberto e Ignacio Valdés Machuca: prosistas como Anselmo Suárez y Romero, Ramón de Palma, Cirilo Villaverde,
José Antonio Echeverría, José Mª de Cárdenas y Luis Victoriano Betancourt; los publicistas
Francisco de Frías, Ramón Zambrana, José Silverio Ruiz y Gaspar Betancourt Cisneros; el científico, Felipe Poey y otras personalidades de la intelectualidad criolla que hicieron de esta tertulia la expresión más alta de la cultura habanera.

La literatura nacional abarca los nombres de Enrique Piñeiro, Aniceto Valdivia, Nicolás Heredia, Ramón Meza, Cirilo Villaverde, Manuel de la Cruz, enrique Collazo, Ramón Roa, José de Armas y Cárdenas.

Cirilo Villaverde (1812-1894) se inicia en la literatura con largos relatos publicados en las revistas de su tiempo. Entre 1837 y 1845 da a conocer, “La peña blanca”, “Engañar en la verdad”, “Una cruz negra”, “La joven de la flecha de oro” y “Cecilia Valdés” (1839), que años
después reescribiría para convertirla en su más famosa obra.

Federico Urbach y Julian del Casals están entre los amantes del verso, mientras Gertrudis Gómez de Avellaneda y Juana Borrero fueron las representantes de la mujer cubana.

Parte de la intelectualidad cubana se unió a la tarea histórica de aquellos tiempos, incluso alcanzó lugares cimeros dentro de la lucha anticolonial. Entre ellos están Carlos Manuel de Céspedes, Ignacio Agramonte, Miguel Jerónimo Gutiérrez, Juan Gualberto Gómez y José Martí.

El proceso de formación de la nacionalidad cubana se consolida con la gesta iniciada el 10 de octubre de 1868 que unió a blancos, negros y mulatos, y demostró la existencia de una característica común a todos los nativos del país.

Bibliografia

Ecured / Libro historia de Cuba (1492- 1889)

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