Las “Dos Sesiones” constituyen, en palabras del embajador chino en Cuba, Hua Xin, mucho más que una cita institucional: son “una ventana crucial para que el mundo observe la dirección del desarrollo chino”.
Según explicó, China ha culminado con éxito el XIV Plan Quinquenal, incluso en medio de desafíos extraordinarios como la pandemia global. Bajo el liderazgo del Comité Central del Partido Comunista de China, el país no solo cumplió los objetivos trazados, sino que logró consolidar nuevos avances en su proceso de modernización.
Al mismo tiempo, indicó que ya se ha puesto en marcha el XV Plan Quinquenal, una etapa que calificó de decisiva para sentar las bases de la modernización socialista. “Se trata de un período fundamental”, afirmó, al tiempo que destacó que las “Dos Sesiones” aprobaron el documento guía que define las principales metas e indicadores estratégicos para los próximos cinco años.
En ese contexto, Hua Xin articuló las prioridades del desarrollo chino a partir de varios ejes conceptuales.
El primero de ellos, explicó, gira en torno a la “reforma” y la “innovación”, que describió como el motor central del crecimiento de alta calidad. China continuará perfeccionando su sistema de economía de mercado socialista, impulsará la creación de un gran mercado nacional unificado y fortalecerá un sistema industrial moderno con la manufactura avanzada como columna vertebral. A la par, acelerará su independencia tecnológica y su capacidad de innovación autónoma, promoviendo una integración más profunda entre ciencia, tecnología e industria.
“Escenarios que antes solo veíamos en películas de ciencia ficción –desde la inteligencia artificial hasta el 6G o las interfaces cerebro-computadora– se han convertido ya en realidad”, afirmó, al ilustrar el salto cualitativo del país en estos sectores.
Otro de los pilares destacados por el embajador fue el bienestar social. “La esencia del socialismo es garantizar que el pueblo tenga una vida mejor”, sostuvo, al enfatizar que la modernización china no se limita al crecimiento económico, sino que busca traducirse en beneficios tangibles para la población.
En ese sentido, resaltó que el Informe de Gobierno incrementa de forma notable la inversión en este ámbito e introduce por primera vez el concepto de “invertir en las personas”. La apuesta, explicó, pasa por promover la prosperidad común, consolidar los logros en la lucha contra la pobreza y avanzar en una urbanización centrada en las personas. El objetivo es construir una sociedad “más humana”, mediante políticas sociales más precisas que refuercen los servicios básicos y permitan que los frutos del desarrollo lleguen de forma más equitativa.
El desarrollo sostenible constituye otro eje clave. Hua Xin reafirmó el compromiso de China con la protección ambiental, guiado por la premisa de que “las aguas cristalinas y las montañas verdes son tan valiosas como las montañas de oro y plata”.
En esa línea, el país continuará avanzando hacia el pico y la neutralidad de carbono, combinando la reducción de emisiones con el crecimiento económico. También se impulsará una economía verde y baja en carbono, con inversiones en energías limpias, redes eléctricas inteligentes y nuevas formas de almacenamiento energético.
En el plano económico internacional, el embajador defendió la solidez de las perspectivas chinas pese al contexto global incierto.
El objetivo de crecimiento fijado para 2026 –entre el 4,5 % y el 5 %– es, a su juicio, “positivo y pragmático”: exige esfuerzo, pero garantiza estabilidad.
Frente a quienes interpretan esta cifra como un signo de debilidad, Hua Xin argumentó que el incremento anual asociado superará los 6 billones de yuanes, equivalente al producto interno bruto de una economía mediana. En paralelo, reafirmó la apuesta por una apertura de alto nivel, con un entorno más transparente y predecible para la inversión extranjera, y por una globalización más inclusiva, impulsada también a través de la Iniciativa de la Franja y la Ruta.
Cuba en la agenda China
El diplomático dedicó una parte sustancial de sus declaraciones a la relación con Cuba, marcada –según denunció– por el impacto del bloqueo estadounidense.
Calificó de “brutales” las sanciones impuestas durante más de seis décadas y criticó su reciente intensificación, en particular las restricciones al suministro energético. “China se opone firmemente a esto y lo condena enérgicamente”, afirmó, al tiempo que reiteró el respaldo de su país a la soberanía cubana y exigió el cese inmediato de las acciones hostiles por parte de Washington.
Más allá del posicionamiento político, Hua Xin destacó la dimensión concreta de la cooperación bilateral.
Señaló que los parques fotovoltaicos de 35 megavatios donados por China ya están conectados a la red nacional, mientras otros proyectos avanzan con rapidez. Recordó además la asistencia brindada tras el paso del huracán Melissa, con el envío inmediato de ayuda humanitaria, así como la entrega de 30 000 toneladas de arroz y la instalación de 5 000 sistemas solares en centros de salud y hogares de ancianos.
Estas iniciativas, aseguró, contribuyen de manera directa a aliviar la situación energética y social en la mayor de las Antillas. De cara al futuro, reiteró la disposición de China a profundizar la cooperación y expresó su confianza en que el pueblo cubano superará las dificultades actuales.
El análisis se amplió al conjunto de América Latina y el Caribe, región que Hua Xin definió como “una gran familia de países soberanos” que “de ninguna manera” debe ser considerada el “patio trasero” de otra potencia.
Criticó la persistencia de la Doctrina Monroe en la política estadounidense y denunció las presiones que, a su juicio, obstaculizan la cooperación entre China y la región. “El siglo XXI no debe repetir los viejos guiones del siglo XIX”, advirtió, al reivindicar el derecho de los países a elegir su propio camino de desarrollo y sus alianzas internacionales.
En contraste, defendió que la relación entre China y América Latina se basa en el respeto mutuo, la igualdad y el beneficio compartido, sin cálculos geopolíticos ni injerencias. Recordó, en ese sentido, los cinco programas de cooperación propuestos por el presidente Xi Jinping –solidaridad, desarrollo, civilizaciones, paz y pueblos– y expresó plena confianza en el futuro de estos vínculos, que podrían verse reforzados por la implementación del nuevo plan quinquenal.
Hua Xin concluyó reiterando la oposición de China a las sanciones unilaterales, al uso de la fuerza fuera del marco del derecho internacional y a la “generalización del concepto de seguridad”. En cambio, defendió el multilateralismo y expresó el firme respaldo de su país a que América Latina y el Caribe mantengan su condición de zona de paz.

Con una planificación estratégica sostenida, una apuesta decidida por la innovación y un enfoque centrado en el bienestar de su población, China se proyecta como un referente de desarrollo en el escenario internacional. Así se proyectó el país asiático en las “Dos Sesiones”, cónclaves de los órganos legislativo y político.