
Su presencia en la Isla constituye una muestra profunda de amistad, sensibilidad y compromiso humano con el pueblo cubano, expresó el Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, a los integrantes del Convoy Nuestra América, durante un encuentro sostenido este viernes en el Palacio de Convenciones de La Habana.
Reconoció entre los asistentes a viejos amigos de Cuba, protagonistas de numerosas batallas en defensa de la Revolución, junto a nuevas generaciones de jóvenes que se suman hoy a esas causas.
«Eso es muy alentador –aseveró–, porque lo que estamos defendiendo no es solo a Cuba, sino también las luchas justas de los pueblos del mundo».
En ese sentido, enfatizó que los debates actuales trascienden las fronteras nacionales y abarcan causas como la del pueblo palestino y la de todas las naciones que enfrentan la injusticia, la agresión y las políticas hegemónicas. Alertó sobre un escenario internacional en el que la guerra y la imposición intentan prevalecer sobre el multilateralismo, y donde a quienes piensan diferente se les pretende silenciar.
El Presidente denunció, además, la normalización de la violencia en el ámbito mediático global, con imágenes cotidianas de conflictos y masacres contra pueblos indefensos, lo que refuerza la necesidad de una solidaridad activa y consciente.
Agradeció especialmente la presencia de los jóvenes, cuya participación evidencia la continuidad del movimiento solidario internacional. «Su apoyo nos fortalece, nos llena de alegría y reafirma una convicción esencial: Cuba no está sola», afirmó.
Asimismo, reiteró que, pese a los intentos del imperialismo por aislar a la Isla –repitiendo estrategias ya fracasadas desde los primeros años de la Revolución, tras la victoria en la Invasión de Playa Girón–, el respaldo de los pueblos del mundo demuestra la vigencia de la causa cubana.
El mandatario extendió un reconocimiento especial a México, a la presidenta Claudia Sheinbaum y al pueblo mexicano, por su firme y sostenido apoyo a Cuba en momentos complejos, reafirmando los históricos lazos de hermandad entre ambas naciones.
«El bloqueo no existe. Es una excusa del gobierno cubano», afirman algunos; «pregúntele a una cubana o a un cubano si el bloqueo no existe», expresó el mandatario, al referirse a los argumentos esgrimidos contra la nación caribeña.
En su intervención, subrayó que la vida cotidiana de los cubanos está marcada por las limitaciones impuestas por esa política: «cosas que podíamos tener en una mejor situación siempre chocan con las limitaciones que nos imponen el bloqueo».
Ante quienes califican al socialismo y al modelo cubano como un fracaso, el Jefe de Estado preguntó: «¿Y dónde deja la enorme obra social de la Revolución, que ha sido sostenida con una economía en condiciones de guerra y sometida a un bloqueo tan criminal?». Recordó que, a pesar de esas circunstancias, Cuba ha garantizado educación y salud gratuitas, el deporte y la cultura como derecho del pueblo; «todo lo que se hace en Cuba se hace consultando al pueblo y con el pueblo participando».
En su análisis, abordó la reciente formulación de Estados Unidos que califica a Cuba como una amenaza a su seguridad nacional. «Los cubanos no agredieron a nadie. Los cubanos lo que mandamos al mundo son médicos, maestros con un método cubano de alfabetización, Yo sí puedo». Recordó que Cuba se declaró territorio libre de analfabetismo en los primeros años de la Revolución y que cuatro países latinoamericanos lograron después esa condición con la ayuda de esta Isla. «¿Es una amenaza para el mundo, para un país que otro envíe médicos, que otro envíe maestros?», cuestionó.
El Presidente destacó la labor de las brigadas médicas cubanas, los programas de salud, la Operación Milagro y la presencia de médicos en lugares que fueron epicentro de la covid-19, como Italia. «Por eso somos una amenaza», sentenció.
Dirigiéndose a los presentes, convocó a descubrir «las jugadas» y ayudar a desmontar mentiras, así como a divulgar y defender las verdades. «Ustedes han saltado por encima de ese mundo de mentira, de distorsiones y de intrigas».
Valoró la presencia de los participantes como un abrazo llegado desde tantas geografías con un solo corazón, y describió que el Convoy Nuestra América, más que todo, es una «caravana de dignidad».
Díaz-Canel manifestó que los asistentes están construyendo «los puentes que el imperio no puede destruir. Que son los puentes que construyen los pueblos con sus manos limpias y con su conciencia firme».
Reconoció que han llegado «junto al pueblo cubano y no han venido con armas, sino con la verdad más poderosa, la solidaridad internacionalista. Por eso cada bandera que ondea hoy aquí es una bandera de combate».
Advirtió que la guerra económica es «un castigo colectivo y una violación inmensa de los derechos humanos». Agradeció la iniciativa de articular un movimiento internacional de solidaridad con el país, especialmente ante el recrudecimiento del bloqueo tras la orden ejecutiva del 29 de enero de este año, que declaró a Cuba como una amenaza inusual y extraordinaria para Estados Unidos.
El mandatario otorgó especial significación a esta solidaridad, pues «desmonta la falacia de que Cuba está sola y aislada, cuando la realidad es todo lo contrario».
LAS VOCES DEL MUNDO
En la sala, donde se encontraban unos 650 integrantes del convoy, los cuales han llegado a Cuba por su propia cuenta y costeando cada uno de sus gastos, Michele Curto, presidente de la Agencia para el Intercambio Económico y Cultural con Cuba (AIEC) de Italia, expresó que «esto es el internacionalismo del cual se habla. Sin internacionalismo no existe la izquierda. Sin internacionalismo no existimos nosotros y Cuba nos lo ha recordado a lo largo de estos 60 y más años. Por eso estamos aquí, para defenderla».
Por su parte, Mónica Valente, secretaria ejecutiva del Foro de São Paulo, también manifestó su apoyo a las causas justas. Afirmó que desde Brasil se realizan todos los esfuerzos para ayudar solidariamente a Cuba.
Muestra de ello es el envío de alrededor de 20 000 toneladas de alimentos, de medicamentos, de insumos médicos.
«Pero más de todo estamos en una gran campaña con muchas organizaciones, entre ellas el Partido Comunista de Brasil, la Federación Única de los Petroleros, la Unión Nacional de los Estudiantes; además de la campaña de recaudación de fondos para paneles fotovoltaicos y sistemas de irrigación con energía solar».
Por otra parte, Ada Galano, presidenta de la Coordinadora Nacional de Cubanos Residentes en Italia (Conaci), refirió que «en el año en que José Martí ilumina los cien años de Fidel, los cubanos residentes en el exterior estamos aquí cumpliendo el deber que nos corresponde».
Por eso, dijo en nombre de todos esos cubanos «que andamos por el mundo, que físicamente estamos en otra geografía, pero nuestras almas y nuestras mentes están con nuestro pueblo, viviendo cada medicina que falta en un hospital, en una farmacia o en una institución de Salud.
Defenderé a Cuba cuando me llamen. Vendré sin máscara ni antifaces, tal como soy, con el alma desnuda y el corazón dispuesto a la metralla. «Cuando me llamen a defenderte, Cuba, no pensaré, no miraré atrás, vendré de frente», expresó.
Marc Botenga, eurodiputado, dijo que para ese mundo que se requiere tener –el que no regrese al colonialismo, en el que no se acepte el imperialismo–, un mundo de solidaridad y justicia social, no puede atacarse al ideal socialista y referente que es Cuba.
Eso sería, puntualizó, atacar los derechos. Por lo tanto, luchar contra el bloqueo también es luchar por la solidaridad, los movimientos populares y las alternativas de un mundo sin explotación.
«Y por eso quieren estrangular a Cuba». Nosotros estaremos junto al pueblo cubano y ayudaremos a que otros países hagan lo mismo, concluyó.
En representación del Pacto Histórico, María Fernanda Carrascal, parlamentaria colombiana, realizó un llamado a la comunidad internacional para que acompañe a Cuba en un momento en el cual las élites locales actúan en complicidad con intereses foráneos.
«En un país donde esas élites han estado entregadas completamente a Estados Unidos y donde incluso han ido a Washington alcaldes de las ciudades principales de Colombia y políticos congresistas de la derecha a hacer lobby en contra del presidente Gustavo Petro, se hace urgente este llamado internacional para que nos abracen, nos acompañen y no nos dejen solos», expresó la portavoz colombiana.
Subrayó que, aunque «nuestro norte es el sur», ese sur se define en unión con el Caribe y con Cuba, a quien calificó como «un ejemplo de dignidad, de resiliencia y un ejemplo de resistencia».
La representante del Pacto Histórico aseguró que, por primera vez, desde el gobierno y con la bancada más grande del legislativo, Cuba contará con «nuestras voces, con nuestras acciones y con todo lo que sea necesario para que esta generación y las venideras sepan lo que ha significado Cuba para la humanidad entera».
La solidaridad con la Isla también tuvo una voz potente desde Chile. El senador chileno, miembro de la Internacional Progresista, Daniel Núñez, recordó los lazos históricos forjados en los momentos más difíciles.
«Muchos chilenos y chilenas están vivos, sobrevivieron al horror de la dictadura, gracias al apoyo que tuvieron del pueblo de Cuba. Son cientos de vidas que se salvaron por la solidaridad que Cuba dio en ese periodo en que se asesinaba, torturaba y hacían desaparecer a cientos de mis compatriotas», rememoró.
El legislador también destacó la solidaridad cubana tras el terremoto y tsunami de 2010 en Chile, cuando una brigada médica de la Mayor de las Antillas atendió a los damnificados con un hospital de campaña de manera totalmente gratuita.
Núñez enfatizó el carácter criminal del bloqueo: «Lo que se está haciendo acá es un castigo colectivo al pueblo cubano. Aquí no se ataca a un gobierno, no se ataca a una autoridad, no se ataca a un partido. Se está castigando a todo el pueblo de Cuba», denunció al referirse a las limitaciones de combustible que afectan el acceso al agua, el transporte público, la producción de alimentos y el funcionamiento de panaderías.
Por su parte, Claudia de la Cruz, activista de Pastores por la Paz –organización con una extensa trayectoria de amistad entrañable entre los pueblos de Estados Unidos y Cuba–, ofreció un mensaje de esperanza y rebeldía.
«Llegamos aquí a reafirmar algo que Cuba nos ha enseñado: el valor, el principio, la ética de la solidaridad. Llegamos aquí a reafirmar que Cuba no está sola y nunca estará sola», exclamó.
De la Cruz señaló que «queremos que sepan desde Estados Unidos que nosotros tenemos muy claro quiénes son los enemigos. Y los enemigos son los mismos que pretenden asfixiar lo que es el sueño, la construcción colectiva de este proyecto socialista llamado Cuba. Esos enemigos de Palestina, esos enemigos de Haití, esos enemigos de Puerto Rico y enemigos del pueblo de Estados Unidos».
La activista recalcó que la lucha no se limita a las donaciones urgentes, sino que implica «erradicar lo que es el imperialismo y la lógica y el proyecto capitalista» dentro de los propios Estados Unidos, asumiendo la responsabilidad histórica de derrotar un sistema que ella definió como producto de una estructura de agresión permanente.
«Cuba representa hoy la lucha por la humanidad, la lucha por la dignidad, la lucha por todos los pueblos», afirmó.
El encuentro dejó en evidencia que, a pesar de las adversidades y la intensificación de las medidas coercitivas unilaterales, la solidaridad internacional con la Revolución Cubana se mantiene más vigente que nunca, uniendo a los pueblos.
EL AGRADECIMIENTO
Fernando González Llort, presidente del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, expresó que el Convoy Nuestra América «nos acompaña para tender puentes de hermandad, denunciar el bloqueo y reafirmar que los pueblos unidos son invencibles».
«La convocatoria, capacidad de movilización y masivo apoyo han sido extraordinarias», demostrado en que hoy nos acompañan alrededor de 650 visitantes de 33 países, representando a más de 140 organizaciones sociales, culturales y solidarias, afirmó el Presidente del ICAP.
Agregó en sus palabras: «Hay aquí como parte del convoy diputados, legisladores, embajadores, jóvenes, artistas, intelectuales y activistas de prácticamente todos los continentes. Esta es la dimensión real de la solidaridad internacionalista», reafirmó.
«Esta –dijo– es la dimensión real de lo que representa la dignidad de Cuba para el mundo.»
«Cada uno de ustedes trae consigo, no solo un mensaje de solidaridad, sino también una historia de lucha, de compromiso con la justicia social y de defensa de la soberanía de los pueblos», resaltó.
Asistieron, además, a este intercambio los miembros del Buró Político Esteban Lazo Hernández, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular y del Consejo de Estado; Manuel Marrero Cruz, primer ministro; el doctor Roberto Morales Ojeda, secretario de Organización del Comité Central; otros dirigentes del Partido, de las organizaciones de masas y juveniles.
