
Hace 98 años hoy 29 de marzo que nació en 1928, en Santiago de Cuba, Otto Parellada, joven revolucionario, humilde y sencillo que amaba la libertad.
Cursó la enseñanza primaria en el Colegio La Salle, luego matriculó en la Academia Pérez Peña, donde estudió hasta octavo grado, más tarde ingresó en la Escuela Profesional de Comercio y después en el Instituto de Segunda Enseñanza, pero no concluyó el Bachillerato.
En diciembre de 1950 marcha a los Estados Unidos en busca de trabajo, el 10 de febrero de 1952 se traslada desde Miami a la ciudad de Nueva York.
Cuando se produjo el golpe de Estado del 10 de marzo de 1952, se encontraba trabajando en Nueva York, y regresó para incorporarse a la lucha por el derrocamiento de la tiranía.
Después de los acontecimientos del 26 de julio, integró la organización Acción Libertadora, donde participó en sabotajes y otras actividades conspirativas, y después pasó a formar parte del M-26-7.
Previo a la farsa electoral de noviembre de 1954, el dictador Fulgencio Batista tenía programada una visita a Santiago de Cuba, circunstancia que los jóvenes revolucionarios, consideraron oportuna para un atentado.
En la madrugada del 29 de agosto de 1954 es detenido por la policía batistiana por haber cavado un túnel en Ciudad Mar, en el tramo que conduce al Aeropuerto Antonio Maceo, para colocar una carga explosiva en el lugar por donde debía pasar el vehículo que conducía al presidente defacto.
El plan no se pudo llevar a efecto, ya que sus ejecutores fueron sorprendidos por el Servicio de Inteligencia Militar, apresados y puestos a disposición del tribunal de Urgencia.
El 22 de octubre de 1954 se desarrolla el juicio de la causa 36 y fueron condenados. Otto fue impuesto a cuatro años de cárcel, y salió libre mediante amnistía decretada en 1955. .
A fines de 1956 se conoce del arribo de Fidel Castro a las costas cubanas al frente de un grupo de jóvenes dispuestos a hacer frente a la dictadura batistiana. Los revolucionarios orientales, encabezados por Frank País, pusieron en marcha el plan previsto de apoyo al desembarco.
El 30 de noviembre Santiago de Cuba se alzó en armas. Otto y Pepito Tey se lanzaron a cumplir la misión encomendada: asaltar la estación de la Policía Nacional. El grupo al mando de Pepito atacaría por el frente, mientras que Otto y sus hombres lo harían por el fondo.
Ese día el pueblo de Santiago de Cuba vio vestir el uniforme verde olivo. Hombres y mujeres alentaban a los participantes a cuidarse y daban vivas a la revolución.
Otto junto a otros combatientes tuvo el primer encuentro con fuerzas de la tiranía en la Avenida Céspedes y calle N. Esta vez resultó ileso.
La misión de Otto consistía en ocupar los edificios del fondo de la Estación de la Policía Nacional y hostigar desde allí a los elementos que intentaran salir.
Los acontecimientos no se estaban desarrollaron según lo previsto. Sin embargo el grupo dirigido por Otto logra situarse al fondo, sobre la azotea del Instituto de Segunda Enseñanza.
Tras incendiar desde su posición la Estación de Policía hizo frente al fuego cerrado hasta que en una de esas ocasiones, un impacto de calibre 30 en la sien segó su vida.
Otto con apenas 28 años de edad por su heroísmo y valentía pasó a ser ejemplo de la juventud cubana.
