
Juan Tomás Roig, “el eminente sabio botánico cubano, el científico emérito…”, quien por demás fue Botánico, científico y ensayista cubano nació este día 31 de mayo de 1877, en Santiago de las Vegas, localidad de La Habana.
Instituciones cubanas y extranjeras reconocen su labor en las ciencias naturales tanto en la investigación como en la docencia, lo cual le permitió sobresalir como uno de los más eminentes botánicos de Cuba.
Su mayor aporte a la ciencia lo constituyen sus estudios acerca de las plantas medicinales.
En 1894 salió rumbo a Cayo Hueso, Estados Unidos, donde se vinculó, junto a los cubanos emigrados, al Partido Revolucionario Cubano que había creado José Martí.
En 1898 regresó a Cuba, retornando a la tabaquería, por poco tiempo pues comenzó a prepararse para maestro. Así, concurrió a una Escuela de Verano, donde obtuvo el certificado de maestro de primer grado en 1901 y comenzó a ejercer de inmediato.
Tras graduarse de Doctor en Farmacia y en Ciencias en la Universidad de La Habana, Roig gana por oposición la plaza de ayudante en la cátedra de Botánica de la Universidad pero su labor investigativa estuvo vinculada a la Estación Experimental agronómica de Santiago de las Vegas, donde ingresa en 1913 como jefe del Departamento de Botánica.
Desde allí inició sus exploraciones por toda Cuba, entre las que amerita mencionar la realizada acerca de la depuración para la reconstrucción de la variedad cubana de tabaco “Havanensis”.
Numerosas expediciones que realiza le ayudan a recolectar y engrosar el herbario de la Estación, información que compila en su Diccionario botánico de nombres vulgares cubanos.
También fue químico y agrónomo y escribió casi dos decenas de obras de gran importancia para la botánica y la medicina.
De su fecunda obra se destacan el “Diccionario botánico de nombres vulgares cubanos” (1928) y “Plantas medicinales, aromáticas o venenosas de Cuba” (1945).
Se graduó de Doctor en Ciencias Naturales, en 1912, con su Tesis de Grado sobre “Las cactáceas de la flora cubana”. Entre 1906 y 1912 publicó en la revista El Estímulo su primer trabajo botánico: “Calendario botánico”. En 1912 obtuvo el Doctorado en Ciencias Físico-Químicas.
Otras contribuciones científicas importantes son: “Especies y variedades de malangas cultivadas en Cuba” (1973), “Efecto de la sombra sobre la asimilación y transpiración de la planta de tabaco” (1915); “Árboles maderables cubanos. Su localización por provincias y regiones” (1967), entre muchas otras.
Su labor científica lo hizo merecedor de múltiples títulos, diplomas y reconocimientos, entre los que se destacan:
la medalla y diploma otorgado por la Sociedad Geográfica de Cuba (1930);
diploma acreditativo como socio de mérito de la Sociedad Cubana de Botánica (1946);
Presidente de Honor de la Asociación Nacional de Emigrados Revolucionarios Cubanos (1946);
título de Hijo Emérito de Santiago de las Vegas, otorgado por el Gobierno Municipal (1953);
Ingeniero Agrónomo Honoris Causa, designado por la Universidad de la Habana (1962); homenaje y diploma por 50 años de trabajo científico en la Estación Experimental Agronómica, Santiago de las Vegas (EEA-SV) (1963);
designado Miembro de la Comisión Nacional de la Academia de Ciencias de Cuba (1964);
miembro del Partido Comunista de Cuba (1967); designado Presidente de Honor en el II Simposio contra el Genocidio Yanqui en Viet-Nam (1968).
Al resumir el significado y la motivación que sintió para llevar a cabo su trabajo investigativo señaló en una oportunidad: “En todos los pasos de mi vida siempre tuve que enfrentar dificultades y vencerlas. He sido alguien que ha estado subiendo una escalera y ha venido siempre otro a tirarle de los pies. El único mérito que me atribuyo es la tenacidad.”
Falleció en La Habana el 20 de febrero de 1971 y junto a su sepultura se sembró un guaicán, árbol que él había estudiado detenido, para cumplir el deseo de que su cuerpo lo alimentara: “Quiero vivir en la belleza de su tronco, de sus ramas y de sus flores”.
