
La Habana, – El calendario concede hoy respiro y mudanza, pero la IV Liga Élite del Béisbol Cubano ya dejó huellas profundas tras sus primeras jornadas, donde el sonido de los bates y las grietas del pitcheo marcaron el pulso inicial.
Si algo definió este arranque fue la barrida sin concesiones de los Cocodrilos de Matanzas sobre los Huracanes de Mayabeque en el Victoria de Girón, un dominio que no se explica solo con números, sino con carácter.
Los yumurinos batearon menos, conectaron menos jonrones (tres por cuatro), pero hicieron lo que separa a los equipos peligrosos de los espectaculares: producir. Anotaron 11 carreras más, pegaron más extrabases y fueron letales con hombres en circulación.
Hubo, además, épica en cada zarpazo. Matanzas vino seis veces de abajo en el marcador, ganó dos partidos por la mínima y dejó una vez al rival tendido en la grama.
Es la herencia competitiva de Armando Ferrer que Eduardo Cárdenas ha sabido sostener: un equipo que no se rinde, que incomoda, que insiste hasta quebrar.
Mayabeque, en contraste, vivió la paradoja del béisbol: fue el conjunto de mayor average entre los seis participantes y aun así cayó en sus cuatro presentaciones. El problema no estuvo en los maderos, sino en un pitcheo que naufragó con más de ocho limpias por cada nueve entradas y un relevo castigado con más de 11.
También sobresalió Las Tunas, que impuso su ley ante Holguín al llevarse tres de los cuatro desafíos en el Julio Antonio Mella, confirmando su condición de bloque sólido y oportuno.
En el Latinoamericano, Artemisa mostró el pitcheo más efectivo del torneo, único por debajo de tres carreras limpias por juego, aunque debió conformarse con un empate en la subserie ante Industriales.
Los azules, por su parte, dejaron señales de alarma ofensiva: apenas .241 de average y siete extrabases, aunque cuatro de ellos volaron las cercas.
El torneo, en sentido general, ha sido una fiesta para los bateadores. Un promedio colectivo de .328 y más de seis limpias permitidas por juego evidencian el dominio ofensivo, acompañado de más boletos que ponches y la defensa, con .971, se ha mantenido dentro de márgenes aceptables.
En lo individual, el matancero Hanyelo Videt ha sido pura incandescencia: .688 de average, 11 hits, dos triples y un protagonismo decisivo, con OBP de .750 y OPS de 1.688 para liderar todos esos departamentos y desde Las Tunas, el veterano Yordanis Alarcón impone respeto con 10 impulsadas, slugging de 1.000 y average de .533.
Matanzas también presume al refuerzo Yulieski Remón, segundo en bateo (.539), OBP (.714) y OPS (1.560), además de liderar las anotadas (8).
Y mientras el tiempo sigue su curso, Frederich Cepeda continúa escribiendo historia: .462 de average, .667 de OBP y más de 2 600 hits en Series Nacionales. A su lado, Yordanis Samón también destaca con 10 imparables, tres dobles y average de .500.
Desde este jueves, la acción se reanuda con nuevas historias en ciernes: Matanzas recibirá a Holguín en el Girón, Las Tunas chocará con Industriales en el Mella y Mayabeque será anfitrión ante Artemisa en el Nelson Fernández.
