En el vibrante tejido cultural de Cuba, pocas figuras logran sostener la frescura creativa y el compromiso popular durante más de nueve décadas como lo ha hecho el poeta y repentista Juan Manuel Reyes Alcolea, nacido en Majaguabo, municipio San Luis, Santiago de Cuba, el 16 de mayo de 1936.
Reconocido como Hijo Adoptivo de Guisa, en la provincia deGranma, debido a su profundo vínculo afectivo con esa región montañosa, Alcolea es un referente vivo de la poesía popular criolla.
Su obra, compilada en diversas vertientes: el amor, el diálogo en lengua bozal, el canto campesino, la música tradicional y la política, despliega una riqueza temática y lírica que conecta las raíces culturales con las inquietudes contemporáneas.
La producción literaria de este incansable promotor abarca cerca de una decena de títulos, entre los que destacan “Bayamo, como me adentro en tus latidos”, “Ponle tu guitarra al canto mío” y “Cántico de amor y fuego”.
Estas piezas reflejan el alma del cubano, también pintan un paisaje cultural donde se entrelazan la belleza femenina, la ternura amorosa y la voz del pueblo.
Además, su aporte discográfico, especialmente con “La Décima en mi voz”, condensa con maestría los diversos matices de la poesía popular, desde la épica hasta lo íntimo, siempre con una elegancia y suavidad inconfundibles.
Por esas y otras razones, la galería Dos columnas, de la Uneac, en Granma, abrió sus puertas este sábado para homenajearlo. Amigos, colegas de la vanguardia artística y directivos del sector cultural se congregaron para rendir tributo a un hombre cuyo verbo energiza las transformaciones sociales y los sentimientos del pueblo cubano.
¡Felicidades!
