Raúl es el líder del pueblo cubano, un soldado de la dignidad

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Por Agencia Cubana de Noticias (ACN) | 22 mayo, 2026 |
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La Habana.- (ACN)   Raúl es nuestro líder, un soldado de la dignidad, y mientras haya un solo cubano o cubana con el puño en alto, la infamia de acusarlo será repelido como se repele toda ignominia: con firmeza, con la verdad y la unidad, expresó hoy el Héroe de la República de Cuba Gerardo Hernández Nordelo, coordinador nacional de los Comités de Defensa de la Revolución, en el acto de apoyo al General de Ejército Raúl Castro Ruz, líder de la Revolución.

Miguel Díaz-Canel Bermúdez, presidente del Consejo de Defensa Nacional, junto a miles de capitalinos acudieron a la Tribuna Antiimperialista José Martí, en representación de los cubanos, para condenar las absurdas acusaciones del gobierno de los Estados Unidos contra Raúl, por un suceso ocurrido hace 30 años, cuando Cuba derribó dos avionetas de la organización terrorista Hermanos al Rescate, que violaron en numerosas ocasiones el espacio aéreo de la Isla.

El pueblo de Cuba reafirma la decisión inconmovible de defender la Patria y la Revolución, y con la mayor fuerza ratifica su respaldo absoluto y firme al General de Ejército Raúl Castro Ruz, como lo ha declarado el gobierno revolucionario y está siendo manifestado en cada rincón de la Patria, manifestó Hernández Nordelo.

Por su importancia la Agencia Cubana de Noticias publica texto completo de la alocución.

Compañero Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido, Presidente de la República y del Consejo de Defensa Nacional.

Compañeras y compañeros, pueblo de Cuba, pueblos del mundo:

Aquí estamos una vez más, cerca de la escultura de Martí, con su dedo acusador indicando con toda claridad, dónde están los verdaderos culpables de las enormes dificultades que este pueblo enfrenta, sin rendición, ni miedo.

Ellos, los imperialistas, no nos perdonan por la dignidad que no pueden destruir. Contra nuestra moral tan alta diseñan todo tipo de planes, siempre aliados de la mentira, del terrorismo, de la prepotencia y el odio sin límites a esta tierra.

Son capaces de aberraciones diplomáticas y morales extremas, como el mensaje cínico y embustero del Secretario de Estado el 20 de mayo, con una clara incitación al amotinamiento del pueblo contra el orden constitucional y legal del país, ignorando que sus palabras, en lugar del efecto esperado, han generado desprecio e indignación entre los cubanos.

De nuestro Héroe Nacional, a quien rendimos tributo hace solo horas en el aniversario 131 de su caída en combate, aprendimos que ¨Monstruo¨ es la definición exacta para reflejar lo que se organiza en las entrañas del imperio; Allí estuvo el Apóstol y allí, comprometidos con la seguridad de la patria, también estuvimos los Cinco y conocemos muy bien la verdad de lo que ahora pretenden manipular y usar con fines espurios.

En aquellas tierras del norte conocimos muy de cerca los macabros planes que se organizaban y que aún se orquestan contra Cuba, conocimos a José Basulto, ahora presentado como víctima, pero fichado por los propios organismos de seguridad de Estados Unidos por sus actividades terroristas. Ese es uno de los verdaderos culpables de aquellas lamentables muertes, tratando de provocar una confrontación entre ambos países.

Pero no crean que es fácil engañar a los cubanos que hace mucho dejamos de ser analfabetos, o simples observadores sin capacidad de pensar y de identificar las falacias.

¡Qué poco nos conocen! ¡Qué lejos están de sus objetivos si piensan que este pueblo se habría quedado impasible y dócil al conocer la infamia contra su líder! ¡Qué estúpidos los que orquestaron esta patraña ignorando que en Cuba hace mucho tiempo no se baja la cabeza porque los yanquis levanten su voz!

¿Quiénes se creen ellos para juzgar a Raúl?  el joven que asaltó el Moncada sin temor a la muerte, el expedicionario del Granma, el que se fue a combatir contra un ejército con apenas 7 fusiles, el que fundó el II Frente Oriental Frank País, y les cambió la vida a los campesinos; el más fiel seguidor de Fidel, capaz de servir, exigir y amar con la misma intensidad y alta sensibilidad humana.

El gobierno yanqui no tiene ni legitimidad, ni pruebas, ni jurisdicción para acusar al General de Ejército. Lo saben los mafiosos de Miami, lo sabe Washington y lo sabe el mundo entero.

Nosotros preguntamos: ¿Acaso el Imperio, que ha invadido países bajo mentiras, que ha torturado en Guantánamo, que ha armado dictaduras sangrientas, tiene autoridad moral para señalar a nadie? La respuesta es un rotundo NO. Esta acusación a Raúl es una despreciable e ilegal provocación política, que no se fundamenta más que con el rencor y la frustración de quienes no soportan ver a Cuba de pie, libre y soberana.

Manipulan deshonestamente los hechos que en febrero de 1996 llevaron al derribo, sobre el espacio aéreo cubano, de dos avionetas de la organización Hermanos al Rescate, comandada por su terrorista líder José Basulto.

¿Qué no dicen los voceros del imperio? Ocultan que esa organización había violado reiteradamente el espacio aéreo cubano. No fue una, ni dos, ni tres veces. Cuba denunció oportunamente más de 25 graves y deliberadas violaciones de su espacio aéreo entre 1994 y 1996.

Nuestro país protestó y pidió reiteradamente a Estados Unidos que no permitiera más violaciones de su espacio aéreo, que tomara alguna acción contra Hermanos al Rescate. De haberlo hecho, se habría evitado el fatal desenlace, pero solo después de lo ocurrido, retiraron la licencia de piloto de José Basulto.

¡Nadie hizo más que Cuba para evitar un incidente de esa naturaleza, pero teníamos la obligación moral de preservar la seguridad de nuestro pueblo!

La gran interrogante que nos hacemos hoy, y que cualquiera con un mínimo de inteligencia se haría, es: ¿Qué país soberano toleraría que violaran su espacio aéreo 25 veces sin actuar? ¡Ninguno! Cuba advirtió de manera pública y oficial que esas violaciones eran inadmisibles. Además, se enviaron mensajes de alerta directamente al Presidente de Estados Unidos, sobre la gravedad y posibles consecuencias de las incursiones de Hermanos al Rescate.

¿Y qué hizo Washington? Absolutamente nada. Su silencio fue complicidad. Su inacción, aliento para los terroristas.

Por tanto, sostenemos con toda la fuerza de la ley y la razón que la respuesta de Cuba ante la violación reiterada de su espacio aéreo, constituyó un acto de legítima defensa. Es un derecho inalienable de cualquier nación y una obligación, velar por la seguridad de sus ciudadanos.

¿O acaso Estados Unidos permitiría que violasen hostil y provocadoramente su espacio aéreo? ¡CLARO QUE NO! Ellos mismos actuarían, como lo han demostrado una y otra vez, con el uso desproporcionado de la fuerza. La hipocresía del gobierno yanqui es monumental: exige para sí lo que niega a los demás. La inacción ante las alertas de Cuba demuestra su complicidad con el terrorismo. ¡Son cómplices!

¿Cuándo van a enjuiciar, y en qué torre de la libertad van a anunciar, el juicio contra el presidente Trump, por haber dado la orden de asesinar a 200 personas y destruir 57 embarcaciones en aguas internacionales del Caribe y el Pacífico, sin mostrar ni una prueba, y ni un gramo de vergüenza? ¡Asesinatos a sangre fría y sin juicio! y ahora vienen acusar al General de Ejército Raúl Castro.! Hay demasiado cinismo en esa acusación.

Para Estados Unidos la ley es un traje a la medida: ajustado para los débiles, holgado para los poderosos, pero sabemos bien, señores del Imperio, que esta infame acusación contra Raúl se suma a los esfuerzos desesperados de la mafia de Miami para justificar el despiadado castigo colectivo contra el pueblo cubano y las amenazas de agresión armada. Pero no lo lograrán.

Cuba ratifica su compromiso con la paz —porque somos pueblo de paz, —y su firme determinación de ejercer el derecho inalienable a la legítima defensa. Nadie nos podrá arrancar ese derecho.

El pueblo de Cuba reafirma la decisión inconmovible de defender la Patria y la Revolución, y con la mayor fuerza ratifica su respaldo absoluto y firme al General de Ejército Raúl Castro Ruz, como lo ha declarado el gobierno revolucionario y está siendo manifestado en cada rincón de la Patria.

Raúl no es un acusado: es nuestro líder, un soldado de la dignidad, un heredero de Martí y de Fidel, y mientras haya un solo cubano o cubana con el puño en alto, esa infamia será repelida como se repele toda ignominia: con firmeza, con la verdad y con unidad.

¡Vivan Fidel, Raúl y Díaz Canel!

¡Patria o Muerte! ¡Venceremos!

 

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