
La Coalición Flotilla de la Libertad denunció en un comunicado que los 422 activistas internacionales detenidos por Israel tras la interceptación en aguas internacionales de sus barcos que iban rumbo a Gaza con ayuda humanitaria fueron objeto de “abuso y trato degradante”.
La organización señaló que, tras su deportación —principalmente a Estambul—, se documentaron “contusiones severas, lesiones compatibles con costillas rotas y numerosos informes de abuso físico”, además de “relatos profundamente perturbadores de humillación sexual y trato degradante”. En un caso, un participante habría sido “desnudado por completo y obligado a correr bajo amenaza de violencia física”.
Asimismo, testimonios recogidos por el diario Haaretz describen un uso extendido de la fuerza durante y después del abordaje. El periodista italiano Alessandro Mantovani relató que soldados, tras acercarse a su embarcación, ordenaron a los pasajeros ir a proa y efectuaron tres disparos “contra el barco, no a la gente”. Agregó que luego los llevaron a una nave militar, donde fueron vendados, esposados y atados a una “estructura de hierro cerca del suelo, de rodillas”. “Éramos como animales”, describió.
Tras navegar durante unas dos horas en esa posición, en lo que llamó “el barco prisión”, apuntó que le quitaron la ropa y que, a la entrada de un contenedor, fue recibido “con patadas y puñetazos”.
La organización israelí Adalah, que envió un equipo legal a entrevistarse con centenares de detenidos, indicó que al menos tres personas requirieron hospitalización por heridas atribuidas a la violencia de las fuerzas de seguridad israelíes. Según la organización, participantes denunciaron el uso frecuente de táser, lesiones por balas de goma durante el abordaje, que fueron obligados a caminar encorvados y permanecer de rodillas largos periodos, y que a algunas mujeres les arrancaron el hiyab.
Zohar Regev, única ciudadana israelí a bordo y amputada de una pierna, declaró a Haaretz que esta vez el trato fue “más violento” que en una flotilla anterior en 2025. Describió que estuvieron dos días en una “prisión flotante”, en recintos de contenedores con alambre de púas, solo a pan y agua. Aseguró que, en Ashdod, la empujaron “agarrándola del cuello” y que un agente intentó estrangularla pese a conocer su condición.
En otro testimonio citado por el medio, el diputado italiano Dario Carotenuto dijo haber recibido “un puñetazo en el ojo”, que lo dejó sin ver un rato, y afirmó haber oído a mujeres denunciar “violencia sexual”. Los detenidos fueron trasladados del puerto de Ashdod a la prisión de Ketziot antes de su deportación.
La Coalición Flotilla de la Libertad aseveró que acompañará a los participantes en acciones legales por “trato cruel, inhumano y degradante, agresión física, tortura psicológica y otras violaciones del derecho internacional”.
(Con información de RT en Español)
