¿Por qué están limitados los parques fotovoltaicos tras la compleja situación electroenergética?

La provincia ha inaugurado cuatro grandes parques solares y otros emplazamientos

menores en 2025 y 2026, pero la intermitencia propia de la energía fotovoltaica impone

restricciones técnicas que muchos desconocen

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Por Frank Fonseca Espinosa | 13 junio, 2026 |
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FOTO/ Rafael Martínez Arias

Granma avanza en el cambio de la matriz energética. Nadie puede negarlo. La provincia del sureste cubano cuenta ya con cuatro grandes parques solares fotovoltaicos de 21,87 megawatts (MW) cada uno, construidos en los municipios de Bayamo, Niquero, Río Cauto y Manzanillo, todos sincronizados al Sistema Electroenergético Nacional (SEN) en el transcurso de 2025 y los primeros meses de 2026.

A ello se suman instalaciones más pequeñas: un parque de cinco MW con acumulación por baterías en Guisa —el primero equipado con ese sistema en el territorio— y otro de igual potencia en Yara, ambos partes del programa de 120 MW donados a Cuba por la República Popular China.

El panorama, visto desde afuera, podría parecer alentador. Sin embargo, los granmenses seguimos conviviendo con apagones que se extienden más allá del mediodía, y una pregunta legítima flota en el ambiente: si tenemos parques solares, ¿por qué existe una afectación contra demanda tan alta en la provincia y el horario de afectaciones sobre pasan las 30 horas sin servicio eléctrico?

La respuesta no es política. Es, ante todo, técnica.

La energía solar y sus limitaciones

Para comprender las limitaciones de los parques fotovoltaicos, hay que partir de una verdad incómoda: la energía solar es, por naturaleza, inestable. La producción de electricidad no es constante. Depende de factores climáticos —la posición del sol, la nubosidad, la estación del año— lo que provoca inevitables altibajos durante el día y exige soluciones de almacenamiento para garantizar un suministro continuo.

Esta inestabilidad responde a dos causas principales

La primera es la intermitencia natural. La generación fotovoltaica sube y baja dependiendo de la hora del día, la estación y la cobertura de nubes. Un banco de nubes que cruza sobre el parque La Sabana, en Bayamo, puede reducir en cuestión de minutos varios megawatts de generación que el sistema ya contaba como disponibles.

La segunda es la incapacidad de referencia de energía del SEN. A diferencia de las plantas termoeléctricas, la energía solar no se puede “encender” a voluntad para responder a un pico de demanda. Necesita de inyección de potencia externa —energía de la propia red— para activar sus inversores y comenzar a generar. Sin esa “chispa inicial”, el parque no arranca, por muy soleado que esté el cielo.

Este último punto es crucial para entender el panorama en Granma: cuando el SEN colapsa o la frecuencia de la red cae por debajo de los umbrales mínimos —algo que ocurre con preocupante regularidad durante las horas de máxima demanda—, los inversores de los parques fotovoltaicos se desconectan automáticamente como medida de protección. Es decir, precisamente cuando más se les necesita, las condiciones de la red no permiten que operen. No es un fallo de los parques: es la lógica del sistema.

Un horizonte que se amplía

A escala nacional, la energía fotovoltaica ha mitigado considerablemente los apagones durante el día. En la franja horaria entre las 10 de la mañana y las 3 de la tarde, llega a sustituir el 20 por ciento de la generación convencional y ha permitido ahorrar combustible fósil, siempre deficitario para mantener activas las plantas térmicas.

Datos actualizados a mayo de 2026 revelan que Cuba cuenta con 49 parques solares fotovoltaicos interconectados al SEN, con una potencia instalada de entre 900 y 1 000 MW. En el período febrero-marzo de 2026, la energía solar superó el 20 por ciento de participación en la matriz energética nacional un salto significativo si se tiene en cuenta que a principios de 2025 apenas alcanzaba el 5,8 por ciento.

Pero las cifras nacionales no siempre se traducen en alivio local para la provincia de Granma. La generación fotovoltaica, concentrada en horas diurnas, reduce parcialmente las afectaciones de la mañana, pero no resuelve el déficit del horario pico nocturno, que sigue dependiendo en exceso de termoeléctricas desgastadas por los años de explotación y de un suministro de combustible que no cubre las necesidades reales del país, Cuba necesita ocho buques petroleros mensuales de 100.000 toneladas de combustible.

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