Colombia puso el color, Uzbekistán el tesón

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Por Prensa Latina (PL) | 18 junio, 2026 |
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FOTO/ PL

Ciudad de México, -Colombia derrotó hoy 3-1 a Uzbekistán en la Copa Mundial de fútbol de México, Estados Unidos y Canadá 2026 en una sinfonía de un solo color, pero varios ritmos gracias al tesón de un pequeño grupo de fanáticos europeos.

Los cánticos de “Olé, olé, olé, ola, hoy Colombia ganará” retumbaban como olas que rompían con fuerza contra las gradas, llevando consigo mensajes de aliento, memoria y orgullo antes de darse el pitido inicial, para converger en la alegría de un balón rodando hacia la gloria.

El estadio Azteca se estremeció con un grito ensordecedor cuando fue presentado el delantero Luis Díaz, pero peor fue cuando seguidamente mencionaron a James Rodríguez, el alma de este equipo.

La comunión inexplicable entre desconocidos que, unidos por un color, celebraban la vida misma, coincidentemente como un sol que iluminara todo el campo sin necesidad de la electricidad, tuvo su primer clímax cuando sonaron las notas del Himno Nacional colombiano.

Detrás de la portería norte una banda de músicos uzbecos comenzó a sonar sus tambores sin cesar durante más de media hora, insignificantes en número en comparación con los sudamericanos, pero empeñados en hacerse sentir en el recinto.

A ratos se agachaban, otras se inclinaban hacia delante o saltaban agitando pañuelos, pero sin detener su redoble ni cuando Colombia tuvo su primera llegada al 17, el primer tiro de esquina un minuto después o la polémica pausa de hidratación.

Lejos de molestarse, los colombianos cercanos bailaban al ritmo de esos tambores también cuando había tiempo muerto.

Un balón estrellado al poste al minuto 31 los detuvo por unos segundos, pero volvieron a hacerse sentir enseguida, sin importar que Lucho levantara al graderío tras sufrir una falta; yo confieso que llegué a envidiar su energía.

El carrilero derecho Daniel Muñoz, al 40 hizo removerse los cimientos del Azteca con un gol de delantero centro, y ahí sí la afición uzbeca sintió el golpe porque en las gradas solo se escuchaba; “Olé, olé, olé, Muñoz, Muñoz”.

Par de minutos después, ya el rinconcito blanco y azul hacía de las suyas otra vez, en definitiva para ellos la fiesta era haber llegado hasta México viniendo de tan lejos.

Comenzó a sonar un cencerro sudamericano y así nos fuimos al entretiempo, pero al regreso los tambores retomaron su accionar con el mismo ímpetu del principio, detenido solamente cuando lograron el empate al 60 cuando Abbosbek Fayzullaev remató de cabeza a puerta vacía luego que el portero Camilo Vargas intentara despejar un disparo.

Unos segundos para celebrar, y de nuevo baquetas y mazas ganaron protagonismo, haciendo caso omiso al arreón del once cafetero, que retomó la ventaja al 65 gracias a Díaz.

Papelitos rojos, amarillos y azules llenaron el espacio del Azteca y el Olé fue ahora para Lucho… sin poder callar los tambores uzbecos.

Salió James envuelto en una ovación y empezaron los calambres en los jugadores europeos, no en sus fieles músicos, que seguían tocando sus himnos de guerra cual si se tratara de animar a sus antiguas tribus nómadas.

El penúltimo grito multitudinario fue con el anuncio de la asistencia de más de 80 mil aficionados en las gradas, y dos oportunidades de los europeos en el descuento, y el último cuando Jáminton Campaz puso cifras definitivas al marcador al 90+9.

Al final Colombia puso el color y se llevó los tres puntos, pero Uzbekistán el tesón de unos aficionados a toda prueba.

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