Existen hombres que recorren la vida con la serenidad de quienes han aprendido a escuchar. Arsenio Rosales Morales es uno de ellos. Médico graduado y especialista de segundo grado en Psiquiatría, se expresa con sencillez y coherencia, como si cada palabra hubiera pasado antes por el tamiz de la reflexión, en el que convergen sin contradicción: el médico, el profesor, el ensayista, el poeta y el amigo.
Su historia es la de un hombre fiel a dos oficios exigentes: el de curar y el de escribir. En ambos, la escucha resulta esencial, y la dignidad humana se convierte en el centro de un concepto: donde otros ven páginas en blanco, él busca siempre la posibilidad de encontrar alternativas.
Guarda con especial celo la Distinción Majadahonda 1936, reconocimiento a su activa participación cultural, intelectual y médica durante la misión internacionalista que cumplió en la República de Mozambique entre 1989 y 1991. Para él, ese período fue un ejercicio profesional, una experiencia humana profunda.
Como miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, mantuvo una relación cercana con la Asociación de Escritores Mozambicanos (AEMO) y colaboró con la Embajada de Cuba en labores culturales, sociales y políticas, extendidas por Beira y Maputo, la capital, ciudades donde dejó también la huella de una sensibilidad atenta a la historia, al arte y a la condición humana.
El semanario literario Domingo, de Maputo, publicó un extenso poema suyo en lengua portuguesa, dedicado a la obra plástica del destacado pintor mozambicano Naguib Elias Abdula: un poeta cubano dialogaba con la creación artística de un país que lo acogía como médico e internacionalista.
Antes de esa experiencia africana, Arsenio ya había construido una trayectoria consolidada en los espacios literarios de Santiago de Cuba, Manzanillo y Bayamo. Formó parte de la naciente Columna Juvenil de Escritores, de la Brigada Hermanos Saíz y, más tarde, integró el Taller Literario Manuel Navarro Luna, de Manzanillo, así como el provincial José Martí, de Bayamo.
En esos encuentros y espacios creativos fue madurando una obra marcada por la vocación de indagar en el ser humano, sus conflictos, incertidumbres y esperanzas.
Desde 1987 pertenece a la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), organización en la que se desempeñó como presidente y vicepresidente de su filial literaria en Granma, además de representar a la entidad en los congresos IV y V de la UNEAC.
Sus poemas y ensayos aparecen en publicaciones nacionales y extranjeras: Unión, Bohemia, Revolución y Cultura, La Gaceta de
Cuba, Santiago, Cauce, Granma Internacional, Ventana Sur, entre otros medios. También ha colaborado en la Revista de los CDR y en el suplemento cultural Vértice, de La Demajagua.
Su obra literaria revela una escritura de largo aliento, sustentada en la memoria, la imaginación y el empeño por comprender las complejidades de la existencia humana.
La otra gran dimensión se encuentra en la Medicina. Es Profesor Auxiliar Consultante de la Cátedra de Psiquiatría de la Facultad de Ciencias Médicas Celia Sánchez Manduley, en Granma.
Ha publicado artículos y trabajos científicos en boletines y revistas del Centro de Información de Ciencias Médicas, así como en periódicos provinciales y folletos especializados, en los que la palabra trasciende su función como mero instrumento de creación literaria para convertirse en una valiosa herramienta de conocimiento y enseñanza.
Quizás por eso, en Arsenio Rosales Morales, la Medicina y la Literatura no aparecen como caminos separados. Una le ha permitido acercarse al sufrimiento humano desde la ciencia; la otra, desde la imaginación y la sensibilidad. Entre ambas ha levantado una obra silenciosa y persistente de servicio, pensamiento y creación.
Así transcurre la vida de este hombre singular, que avanza con la serenidad reservada a quienes han aprendido a oír también con el corazón. En su andar resuena la voz callada del médico y del poeta, confirmando que en la intersección de estos caminos nace una existencia rica en sentido y hondura humanística.
