Dámaso Pérez Prado, el rey del mambo

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Por Gislania Tamayo Cedeño | 14 septiembre, 2026 |
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José Dámaso Pérez Prado conocido como el “Rey del Mambo”, fue un músico, compositor, pianista y arreglista cubano que se nacionalizo mexicano al llegar a este país en 1946.

Hace 37 años falleció a la edad de 72 años en la Ciudad de México el 14 de septiembre de 1989 de un derrame cerebral.

Dámaso Pérez Prado es conocido por sus aportes al género del mambo, que tiene sus orígenes en el danzón cubano y que sería la muestra al surgimiento y desarrollo del chachachá, así como también de la salsa.

De la mano de la profesora María Angulo y el maestro Rafael Somavilla Pedroso, debuta en su tierra con el formato charanguero de Senén Suárez y, para 1940 se traslada a La Habana trabajando como pianista para diferentes cabarets y clubes, luego se incorpora a la nómina de colectivos como el de Paulina Álvarez, Julio Cueva, los Hermanos Palau, el Conjunto Cubaney, la Casino de la Playa y los Jóvenes del Cayo.

En 1943 integra la orquesta Casino de la Playa y la Cubaney que actuaba en la emisora Mil Diez y en la CMQ. En este año Dámaso Pérez Prado funda su propia orquesta con la que viaja a Argentina, Venezuela y Estados Unidos.

En 1946 graba varias piezas para la RCA sin mucho éxito y decide tomar rumbo a México grabando “José y Macamé” para la RCA conteniendo títulos como “Mambo no. 5” y “Qué rico el mambo” las piezas que lo hicieron famoso internacionalmente.

Luego llearía la figura colosal de Benny Moré con la que imponen la figura del “mambo cantado” y desde la fecha sobrevendría el éxito rotundo que hizo que lo coronaran como “El rey del mambo”.

A partir de este ritmo, Pérez Prado introdujo otras variantes rítmicas como el Dengue, el Suby, el Pau pau, la Chunga, el Mambo twist y el Rockamambo, que tomaron otros artistas pero que se compararon con el gran éxito del mambo.

A finales de los años sesenta tuvo un gran éxito con su melodía “Mambo del Taconazo”, y recibió un reconocimiento especial en Torreón, Coahuila, en donde residía la familia García Villarreal, con quien Dámaso Pérez Prado tenía estrechos lazos de amistad.

Entre sus composiciones más conocidas se encuentran las ya mencionadas Qué rico el mambo y Mambo Nº 5, esta última después lanzada en una nueva versión en 1999 por el cantante alemán Lou Bega.

La Orquesta de Pérez Prado fue calificada en 1951 como la orquesta de jazz con más swing del país, durante una gira por Estados Unidos.

Fue autor de 144 obras y participó en 114 ediciones. Discos de todo tipo fueron grabados, en solitario, con su orquesta, con artistas invitados, de manera tal que, se pueden contabilizar cerca de 500 discos de donde se puede resumir en 59 álbumes, 142 discos sencillos y 283 compilaciones, para múltiples éxitos, nacionales y mundiales.

Sobre el Mambo número 5 diría Alejo Carpentier en 1963: es una página extraordinaria en el dominio de la música popular contemporánea mundial. El mambo trajo a la música cubana un factor percusivo, no llevado en los instrumentos de percusión sino a instrumentos de metal principalmente, y una subdivisión de compases, una destrucción de las divisiones musicales en tiempos débiles y los tiempos fuertes, una movilización y desintegración de las funciones rítmicas que enriquecieron con su diversidad, con su poder de variación, dentro del tiempo y fuera del tiempo, ciertos elementos básicos de la música cubana.

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