
La 32 Fiesta de la Cubanía, celebrada en Bayamo del 17 al 20 de octubre, tuvo sabor a historia, a tambor africano, a Espejo de Paciencia, a tabaco y rebeldía. La ciudad parecía conservar, en cada rincón, la respiración de hijos ilustres, reunidos alrededor de un gran ajiaco cultural.
Fue un encuentro en el que convivieron las acciones teóricas y artísticas, aun en medio de circunstancias económicas muy difíciles.
Este legado de luz y dignidad incluyó la presentación del facsímil de la fe de bautismo del Mayor General Francisco Vicente Aguilera, acaudalado bayamés que puso su fortuna y empeño al servicio de la libertad de Cuba.
De manera simultánea, se descorrieron las cortinas de la edición 34 del evento teórico Crisol de la Nacionalidad Cubana, cita que cada año reúne a prestigiosos investigadores y académicos en su habitual sede del hotel Sierra Maestra.
Uno de los momentos más emotivos fue el reconocimiento a la doctora en Ciencias Históricas Olga Portuondo Zúñiga, quien recibió el reconocimiento de la cita, luego de un amplio intercambio sobre los primeros asentamientos establecidos en la Isla durante el proceso de conquista y colonización. Durante la sesión final se libró la convocatoria del próximo evento.
Como parte de los festejos, brilló el encuentro Cien toneladas de Son, con la participación de destacados cultores del género, se promovió la música de cámara y quedó inaugurada la 39 Jornada de Cine Cubano, que permitió al público acercarse a obras representativas del audiovisual nacional y conocer detalles relacionados con sus procesos de creación, propuestas estéticas y contextos de realización.
En ese marco se presentó la exposición virtual Comandante eterno, inaugurada en la Multisala Cinema, muestra que enlazó el arte cinematográfico con la memoria histórica y cultural de la nación mediante una selección de fotografías dedicadas a distintos momentos de la vida pública y personal del líder histórico de la Revolución Cubana.
El libro Patria y cultura en Revolución, del historiador bayamés Ernesto Limia Díaz, se sumó igualmente al programa. Durante la presentación, el autor reflexionó sobre los principales desafíos que enfrenta Cuba en el contexto actual y denunció lo que calificó como una ofensiva sostenida de Estados Unidos contra la Revolución Cubana.
Gran interés despertó la conferencia Pensamiento de los hermanos Saíz, impartida por la doctora en Ciencias Yuleydis González Estrada en el Museo Casa Natal de Carlos Manuel de Céspedes. La investigadora, profesora además de la Universidad de las Ciencias Informáticas de La Habana, destacó la vigencia ética y política de estos dos jóvenes de San Juan y Martínez, Pinar del Río, asesinados por la dictadura batistiana.
En el tradicional espacio Son con Tres, ubicado en la calle Saco, entre Céspedes y Máximo Gómez, El ajiaco de Don Fernando confirmó que la música campesina es una de las expresiones más genuinas de la identidad cultural cubana.
La propuesta reunió a reconocidos cultores de nuestras tradiciones en encuentros de música, poesía y memoria. Entre acordes de tres y laúd, décimas improvisadas y voces nacidas de la tradición rural, el espacio se transformó en una verdadera celebración, donde el ajiaco volvió a sentarnos a la mesa.
Óleos sobre lienzo, piezas de muñequería, cerámicas y propuestas de calzado integraron la feria expositiva del Fondo Cubano de Bienes Culturales, abierta al público en la Casa de Cultura 20 de Octubre, de Bayamo.
Creadores y artesanos encontraron allí un espacio para dialogar con las tradiciones cubanas y con el gusto popular. Cada pieza reflejó el empeño generacional por preservar saberes, renovar formas y ofrecer propuestas vinculadas con la vida cotidiana y la cultura nacional.
Por otra parte, el Festival de Religiosidad también se incorporó a los festejos como espacio de reflexión y reconocimiento a la riqueza de las expresiones religiosas que forman parte del patrimonio cultural cubano.
Más que una celebración religiosa, devino oportunidad para acercarnos a nuestras raíces, promover el respeto hacia las distintas creencias y comprender cómo la espiritualidad ha influido en la música, la danza, las artes, la literatura, la gastronomía y otras manifestaciones de la cultura cubana.
El Premio Periódico Patria, conferido por la Sociedad Cultural José Martí en Granma, recayó este año en los colegas Daniel García Zayas, presidente provincial de la Unión de Periodistas de Cuba, y Orlando Fombellida Claro, reportero de la Agencia Cubana de Noticias.
El reconocimiento obedeció a la sostenida divulgación del quehacer humanista, revolucionario, político e intelectual de José Martí,aportados desde la óptica de los laureados.
Asimismo, la directora de programas de Radio Bayamo y del proyecto comunitario Mi Familia en Antena, Idania Guerra Millán, el escritor Edgardo Hinginio y otros artistas granmenses recibieron la Distinción 50 Aniversario del Ministerio de Cultura.
El 20 de octubre, en la Plaza del Himno, nuevamente se cantó a la patria en el aniversario 158 de la primera interpretación pública de nuestro himno; Junto a Perucho Figueredo y a Francisco Vicente Aguilera estuvieron historiadores, artistas e invitados, en una suerte de acto de resistencia poética.
También acudió virtualmente Fidel, en el año de su centenario, con las conocidas “Palabras a los intelectuales”:
“Vamos a echar una guerra contra la incultura, vamos a librar una batalla contra la incultura, vamos a despertar una irreconciliable querella contra la incultura y vamos a batirnos contra ella”.
Ese día, el vicepresidente nacional de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, Yuris Nórido Ruiz Cabrera, entregó la distinción Arte Fiel a importantes instituciones de Granma. Recibieron el reconocimiento: el Museo Casa Natal de Carlos Manuel de Céspedes, la Casa de la Nacionalidad Cubana y el Comité Provincial de la Uneac.
Durante los cuatro días que duró este ajiaco cultural, cada persona consumió el tazón a su manera: algunos desde la historia, otros desde la música, la investigación, las artes visuales, la religiosidad o la oralidad popular. Todos, sin embargo, compartieron una misma experiencia: la de reconocerse en una identidad construida desde los pequeños detalles.
Considero que responsabilizar a la Original de Manzanillo con la gala inaugural y a la Aragón con la clausura, fue una decisión acertada. Para futuras ediciones, pudiera mantenerse nuestra agrupación en el inicio y rotarse la clausura con otras orquestas defensoras de la música cubana.
La Fiesta de la Cubanía es un espacio abierto, diverso y profundamente nuestro; un ajiaco donde cada ingrediente conserva su sabor para, desde lo local, conservar el gusto común de la nación. Así lo pienso.
