Al referirse a su intervención la víspera en la Reunión Ministerial Extraordinaria realizada de manera virtual convocada por los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades (Africa CDC), Kaseya lamentó que «detrás de cada cifra hay una familia: una madre que cuida en casa a un hijo enfermo, o un trabajador sanitario que no regresó de su turno».
Ante la cifra de 10 mil 172 casos confirmados hasta el momento del encuentro, advirtió que la presencia del ébola en cualquier lugar de África exige estar preparados en todo el continente.
He trabajado en brotes de ébola durante más de 30 años y nunca he dejado de sentir el peso de cada vida perdida, aseveró.
«Lo que me da esperanza es que ningún ministro apartó la mirada. Juntos, acordamos preparar cada país, coordinar a través de nuestras fronteras y mantener esas fronteras abiertas mientras las vigilamos de cerca», enfatizó.
Asimismo, declaró que los socios respaldan el plan de África. Los ministros acordaron preparar a todos los países, colaborar estrechamente más allá de las fronteras y mantenerlas abiertas, aunque bajo una estricta vigilancia, agregó.
Los Africa CDC convocaron la cita cuando cinco meses después de la respuesta, el brote causado por el virus Bundibugyo continúa en la República Democrática del Congo y actualmente con casos reportados en Kenya y Nigeria.
Desde que esa agencia sanitaria declaró la situación como una emergencia de salud pública de la seguridad continental el 18 de mayo último, los Estados miembros, trabajadores de salud de primera línea y socios realizaron esfuerzos sostenidos para contener la transmisión, señaló un comunicado.
Indicó que la evolución de la situación exige ahora un compromiso político renovado, medidas de respuesta intensificadas y una solidaridad más fuerte.
La reunión virtual brindó a los ministros de Salud la oportunidad de evaluar la crisis, fortalecer la coordinación a través de las fronteras, acelerar el apoyo a los países afectados y reforzar la preparación en todo el continente.

