La voz eternizada en versos

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Por Luis Carlos Frómeta Agüero | 14 junio, 2026 |
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Foto RAMÓN CABRERA

El calendario marcaba el cuatro de julio de 1958, nacía en Manzanillo, una voz destinada a tejer palabras que luego penetraron en las esencias de su región. Julio Joaquín Sánchez Chang no fue solo un poeta; fue un alma entregada a la narración, a la edición, a la investigación y, sobre todo, a la vida literaria de su ciudad natal.

La formación como Licenciado en Historia en la Universidad Pedagógica Blas Roca Calderio amplificó su mirada profunda hacia el tiempo y la memoria, elementos siempre presentes en su obra. En las páginas de sus poemarios: “Los espacios que habito”, “Los ojos del que vuelve”, “Desde lo alto de mi sueño” y “Palabras para el sordo”… se percibe un lirismo que invita a la introspección y al diálogo.

Sin embargo, su legado no se limitó a la creación literaria. Fue el alma vital del Centro de Promoción de la Cultura Literaria Manuel Navarro Luna, espacio vital para escritores y lectores; desempeñó la labor de redactor publicitario para la Dirección Municipal de Cultura y se convirtió en la voz que condujo programas como “Creadores”, en Radio Granma espacio que desde la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, UNEAC, aunó talentos y sueños, enriquecieron las ondas de Radio Granma y la pantalla del Telecentro Golfovisión.

Presidir el Comité Municipal de la UNEAC en Manzanillo no fue solo un cargo, sino una misión que abrazó con pasión, fomentando su  compromiso con las tradiciones culturales, unido a su pertenencia a la Sociedad Cultural José Martí y la Sociedad Cultural Yoruba, reflejaban su voluntad por mantener viva la identidad y la diversidad cultural cubana.

Los reconocimientos fueron muchos: Premios en Festivales de la Radio, eventos científicos, el prestigioso “Emilio Ballagas”, el Premio Único Manuel Navarro Luna y la Medalla Vanguardia Nacional del Sindicato de Trabajadores de la Cultura.

En 1997, ser nombrado personalidad de la cultura en su terruño fue un justo homenaje que celebró con humildad.

El pergamino de la Ciudad, otorgado en 2005 por la Asamblea Municipal del Poder Popular, y el carnet de lector honorario de la Biblioteca Nacional José Martí, reafirmaron la profunda huella  que Julio Joaquín dejó en cada lector, en cada escucha, en cada alma tocada por su palabra.

Cuando el 16 de agosto de 2011 el mundo literario perdía a  Sánchez Chang, su espíritu seguía vibrando en el latido perenne de Manzanillo.

Hoy, más que recordar al joven poeta, celebramos una vida tejida con versos, historias y compromisos, un testimonio vivo de que la palabra puede ser eterna si nace del corazón.

 

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