París.- (PL) El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, alertó hoy en la reunión ampliada del G7 sobre la persistente desigualdad global y reclamó mayor solidaridad internacional para financiar el desarrollo y enfrentar desafíos comunes.
Durante su intervención en la sesión dedicada al tema “Construir nuevas alianzas y reconstruir la solidaridad internacional”, celebrada en la ciudad francesa de Evian, Lula defendió reformas en los mecanismos de financiamiento global y cuestionó la insuficiencia de las respuestas internacionales frente a las crisis contemporáneas.
Según reportó la revista Focus, el mandatario sostuvo que desde 2003 la comunidad internacional ha enfrentado sucesivas crisis, pero no ha sido capaz de construir soluciones colectivas y duraderas.
También criticó las políticas de austeridad, el resurgimiento del proteccionismo y las tendencias unilaterales en las relaciones internacionales.
Al referirse a las desigualdades entre países desarrollados y naciones del Sur Global, Lula aseguró que la distancia entre ambas realidades no disminuye y alertó sobre la persistente concentración de riqueza.
El gobernante, quien participa por décima ocasión como invitado a una Cumbre el G7, recordó que el mundo enfrenta un déficit anual de cuatro billones (millones de millones) de dólares para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de Naciones Unidas.
Asimismo, defendió la necesidad de elevar el financiamiento climático hasta al menos 1,3 billones de dólares para acelerar la implementación de los compromisos asumidos en el Acuerdo de París.
El presidente brasileño también abordó el peso de la deuda externa sobre las economías en desarrollo, al indicar que esos países transfieren cada año alrededor de 1,4 billones de dólares para atender sus obligaciones financieras, monto que supera ampliamente la ayuda que reciben.
Como alternativa, defendió mecanismos innovadores de financiamiento, incluidos los canjes de deuda por acciones climáticas o inversiones sociales, con el propósito de ampliar la capacidad de inversión de las naciones más vulnerables.
Vinculó además el desarrollo sostenible con la lucha contra los delitos transnacionales y defendió una estrategia coordinada para enfrentar el narcotráfico, el lavado de dinero y el tráfico ilícito de armas mediante una mayor cooperación entre los Estados y organismos internacionales.
También subrayó la importancia de garantizar un acceso más equitativo a tecnologías avanzadas como la inteligencia artificial.
A su juicio, las transiciones energética y digital no deben reproducir patrones históricos de concentración de beneficios económicos, sino promover la industrialización, la transferencia tecnológica y la capacitación en los países productores de minerales estratégicos.
