Pensamiento de Raúl, brújula para la formación de nuevas generaciones

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Por Agencia Cubana de Noticias (ACN) | 27 mayo, 2026 |
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FOTO/ Pool Interagences (Getty)

Santa Clara, – “Llevar una guerra civil hasta el exterminio de una de las dos facciones en pugna es sembrar el surco profundo de la semilla del odio y la venganza en una tierra que habrá de albergar a sus hijos”, expresó Raúl Castro el 30 de noviembre de 1958 y, en esa frase, punto de partida esencial para quienes se acercan al estudio de su pensamiento, se condensa una concepción de la violencia revolucionaria que no persigue el aniquilamiento del adversario, sino la edificación de una nación donde todos, irremediablemente, habrán de convivir.

Marilyn Moreno Pérez, profesora de la facultad del Partido Comunista de Cuba Carlos Baliño en Villa Clara y máster en Estudios Sociopolíticos, ha consagrado sus investigaciones a la figura de Raúl porque considera que su legado resulta indispensable para la formación de las nuevas generaciones de dirigentes.

A su juicio, comentó, encarna un paradigma de disciplina, organización, rigor, fidelidad y exigencia, cualidades que deben transmitirse a quienes mañana asumirán responsabilidades de dirección en la sociedad cubana.

En las indagaciones se ha podido constatar no solo su portentosa capacidad organizativa y su condición de estratega militar, sino también una sensibilidad política y humana que lo distingue; estas características, explicó Moreno Pérez, no son innatas, sino forjadas en las circunstancias más adversas, y precisamente por eso pueden, y deben, replicarse en los esquemas de formación de cuadros.

Por su parte, Lien Morales Aguilera, doctora en Ciencias de la Educación y profesora del Centro Provincial de Superación para la Cultura en esta central geografía, halló en el libro La conquista de la esperanza una fuente privilegiada para comprender cómo Raúl Castro –junto al Che, Celia, Haydeé y Fidel– se presenta como un personaje legendario que, al lado del gran protagonista de la historia, el pueblo, deviene forjador del futuro.

Para ella, estudiar a estos líderes no constituye un ejercicio académico abstracto, sino una manera de apropiarse de un legado ético y político que ilumina el camino de las nuevas generaciones.

La investigadora destacó que el estudio del pensamiento de Raúl Castro adquiere una dimensión aún más relevante cuando se comprende que ni él ni Fidel nacieron con un destino revolucionario escrito.

“Hijos de un importante terrateniente con un camino trazado hacia la política y los negocios, se convirtieron en revolucionarios que transformaron radicalmente el destino de Cuba y llegaron incluso a entregar su propia herencia personal; esta metamorfosis demuestra que la conciencia revolucionaria es una conquista posible, un mensaje de profunda esperanza para los jóvenes que se preparan para continuar la obra”, afirmó Morales Aguilera.

Raúl establece una diferencia fundamental entre ser revolucionario y ser un adorador ciego de la violencia, agregó, su capacidad de ahorrar vidas, incluso las del adversario, y de pensar en la nación futura por encima de la victoria inmediata, constituye una lección de grandeza política que las nuevas generaciones deben internalizar.

Asimismo, Fidel solía decir sobre Raúl que era un privilegio tenerlo como hermano además de como un extraordinario cuadro revolucionario; esa hermandad en la lucha, subrayó la académica, es también una de las claves que los investigadores rescatan en sus trabajos para comprender cómo se construyen liderazgos colectivos, sólidos y duraderos.

Para entender a un hombre de la talla de Raúl es también necesario regresar a Martí, quien escribió en su artículo titulado Unos cubanos y otros: “A los que se cruzan de brazos ante el deshonor y la ruina, y aun se sientan con ellos a la mesa, por lo gustoso de vivir, antes que salir por lo áspero del mundo a buscar remedio a la ruina y al deshonor; a los unos, la patria los llamará cómplices; a los otros, los llamará siempre padres”.

“Y eso, concluyó Morales Aguilera, es Raúl Castro para Cuba: un padre”.

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